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A B C SÁBADO 12 D E O C T U B R E D E 1929. P A G I N A S H I S P A N O A M E R I C A N A S P A G 11 FIGURAS D E L D E S C U BRIMIENTO Cristóbal Colón De algún tiempo a esta parte, apoyados en investigaciones históricas de gran importancia y muy dignas de ser tenidas en cuenta, advertimos un deseo, para nosotros injusto, de empequeñecer cada vez más la figura de Colón, desdeñando o rebajando sus méritos y resaltando sus desaciertos. Es evidente que Colón cometió grandes y repetidos errores; pero ellos los purgó suficientemente con las desdichas que le proporcionaron hasta el fin de sus días, desdichas, por cierto, que los detractores de España presentaron como cargos en contra nuestra. En contraposición de esos errores, que apenas se estudie su historia se aprecian, Colón reunía condiciones y cualidades que le hacen merecedor de la gloria universal que ha acompañado a su memoria y de los honores que el mundo civilizado concede a su figura. Colón vio claro, en lo que se refiere a su creencia, cada vez más firme en él, de que tras el Atlántico se escondían tierras, a las que era posible arribar, y, gracias a su tesón y a su firmeza, que no desmayó, logró la realización de sus sueños. E l que no se diera cuenta siquiera de que su proeza era mucho más de lo que pensaba, pues entrañaba nada menos, que el descubrimiento de un nuevo mundo, y no la llegada a los dominios del Gran Khan por un camino más corto y expedito, es secundario, como lo es también las verosímiles llegadas fortuitas anteriores de hombres blancos a América, que. o no regresaron, o, realizadas muy al Norte, sólo se aprovecharon como lugares de pesca o caza. Lo único que haría a Colón merecedor de todos los anatemas sería la comprobación de que su seguridad absoluta de la existencia de tierras más allá del Mar Tenebroso la hubiera adquirido por confesión postrera de ese real o fantástico náufrago español que acogió en su casa, y que, confiándole su secreto, no lo hubiera hecho público noblemente más tarde, como homenaje debido al obscuro marino que, según algunos indicios, llegó impensadamente a las costas que debían llamarse americanas. Mientras eso no se compruebe, Colón merecerá la gloria del hecho portentoso realizado a la sombra y al amparo del pabellón de Castilla. santificación, perseguida en activa campana por una dama española. La Reina Isabel, a cuyas dotes de energía y talento, comprobadas, por ejemplo, cor; la fundación de Santa Fe, y en la promesa curiosa que allí hizo, se drtae la unidad nacional, consumada a la toma de Granada con la expulsión definitiva de los moros de la Península, tiene en la Fiesta de la Raza el lugar de honor, por mujer, por santa, por valerosa y por amparadora deí genio de Colón, hombre en el que adivinó carácter para conseguir lo que se proponía, y al que defendió, sin vacilaciones, contra todos los obstáculos, aun pasando por sobre las en cierto modo excesivas imposiciones que éste puso. A l hablar del descubrimiento de América surge el nombre de esta mujer- reina, a cuya memoria todos rendimos el merecido tributo ensalzador, y nosotros no podíamos dejar de constar este recuerdo, en las rápidas líneas que trazamos, a Isabel la Católica, cuya vida está llena de bondades y actos encomiables, que coadyuvó en gran medida al acontecimiento que hoy se conmemora, y que, una vez descubiertas las entonces llamadas Indias Occidentales, supo poner sus manos femeninas de cristiana en las a veces rudas conductas de soldados, quienes, siguiendo sus instrucciones, salvo casos excepcionales e inevitables, pusieron en sus campañas militares la nota idealista y generosa de que está impregnado todo el glorioso período de la conquista. Junto con Isabel la Católica y Cristóbal Colón, merecen en esta fecha de la Fiesta de la Raza, aunque no sea más que una mención, los personajes que apoyaron decididamente al último en su magnífico ensueño. En primer lugar es preciso citar a los hermanos Pinzón, que abnegadamente pusieron a disposición de Colón los recursos necesarios y que personalmente se prestaron a partiepar en la empresa, habiendo sido tergiversada su conducta, merecedora de todos los elogios que lá investigación moderna no les regatea; siguen después fray Juan P é rez, prior de la Rábida y confesor de la Reina, que interpuso toda su influencia hasta lograr que la Soberana le recibiera y escuchara fray Marchena, quien lo presentó al cardenal González de Mendoza; Diego de Deza, más tarde arzobispo de Sevilla; Alonso de Quintanilla, tesorero real; comendador Gutiérrez de Cárdenas; Luis de Santángel, Beatriz de Bobadilla, marquesa de Mova, y su esposo Andrés de Cabrera. Tales son los nombres de las principales figuras en las que el genio de Colón halló auxilios y quienes, muy justamente, participan de una parte de la gloria que Colón irradió sobre cuantos acertaron a comprenderle y se decidieron a secundar sus entonces casi absurdos planes. J S GUTIERREZ- RAVE. OÉ MISCELÁNEA COLOMBINA Semblanza de Colón. -El historiador padre Bartolomé de las Casas ha hecho el siguiente retrato de Colón: E l almirante, físicamente, era alto, de agradable presencia, fornido, de rostro alargado y nariz aguileña, ojos grises, claros o pardos, pero muy animados; castaño el cabello y la tez muy blanca, pero algo pecosa y colorada; a los treinta años comenzó a encanecer. Era sobrio en el comer y en el beber, y vestía siempre con modestia y era elocuente sin afectación, y tan meticuloso en materias religiosas, que viéndole oír y recitar los divinos oficios, se le hubiera creído profeso de alguna Orden religiosa. La familia de Colón. -Cristóbal Colón ten í a dos hermanos, Jlamados Bartolomé y Diego; que le sobrevivieron y quienes la ayudaron en- el gobierno de L a Española. De su matrimonio con Felipa Muñiz de Palestrello, en Portugal, tuvo un hijo, al que llamó Diego y que fué quien heredó todos sus derechos, siendo el segundo almirante y Virrey, después que hubo casado con doña María de Toledo, con quien tuvo cuatro hijas y tres hijos. Su hijo, también Diego, que fué el tercer almirante de Indias, y quien renunció a los derechos hereditarios a cambio de serle otorgado los títulos de duque de Veragua y marqués de Jamaica, más una pensión anual de i.ooo doblones de oro en substitución del décimo de los productos de las Indias que se concedió a su abuelo. E l descubridor tuvo amores en España con Beatriz Enríquez Arana, de noble familia cordobesa, y de ella nació un varón llamado Fernando, que fué más tarde el historiador de su padre, sin que dejara sucesión. HISPANÓFILO Otros personajes Compañía Española de Turismo Pasajes marítimos y aéreos. Billetes de ferrocarril. Escur síones en autocars y coches de lujó. Viajes coleeyvos y a. forran. Madrid. Carmen. ¡STTelé fono 50440: -Barcetena, Sevilla. San Sebastián, Valencia. Almería y Palma de Mallorca ¡EUREKAÜ EL MEJOR CALZADO, SIN DISCUPARA SIÓN; doscientos modelos nuevos. EXISTENCIAS COI. EOIAI. ES GRANDES Isabel la Católica Parigual a la de Colón, en esta fecha gloriosa del 12 de octubre, en que se verificó el hecho del descubrimiento de un nuevo mundo, se nos presenta la Reina Isabel, pues, si bien no participó en el acto material del desembarco en la playa de San Salvador, pudo realizarlo Colón gracias a su comprensión y decidida ayuda, íjue hubiera llegado incluso, en caso necesario, -al, cumplimiento de su oferta de empeñar las joyas Reales, episodio hermoso, jqúe- conmueve y emociona por lo que tiene de fe y- esperanza, ya que el sacrificio- lo bacía ctl su deseo nobilísimo de conquistar almas, para el cielo y subditos para España, deseo que ha- bía más tarde de poner en práctica cuando decía: Ordeno, pido, imploro piedad paramis nuevos subditos los indios y adoptó cuantas providencias creyó necesarias para garantir que no se había de abusar de l a ignorancia de aquéllos. inaugura su casa el día 11 del actual, con una espléndida colección de vestidos, abrigos y sqm- breros de las principales firmas de Paría. Barquillo. 8 dnpdo. Teléf. 13306. T A C H I LA FIESTA INTERNACIONAL Es la que celebramos hoy, 12 de octubre, fiesta internacional, pues a ella concurren con nuestro país los varios que sup mós. iniciarla. Por eso se- impone el recuerVenia c o n t a d o y l a r g o s p l a z o s do de un gran político, D. Hipólito IrigoG r a n S T O C K p i e z a s de r e c a m b i o yen, quien, según dijimos en varias ocasioCalle Jiménez Quesada, 2 (edificio teatro nes, redactó el famoso decreto creando, con- -Fontalba) Teléfono 1 S 10 T, Síadrld. carácter oficial para la República Argentina, es. ta solemnidad, congregadora en los actuales momentos de aspiraciones espirituales, capaces de borrar distancias y estaIsabel la Católica es honra de España, yblecer afinidades surgidas a de. pecho de teu figura se agiganta hasta -hacer- posible su Francisco Alvarezo- -Constactto ANÍS SAN ISIDRO