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A B C S Á B A D O 12 D E O C T U B R E D E 1929. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 35. INFORMACIONES DE ESPECTÁCULOS TEATROS, Y CONCIERTOS Estreno de Los duendes de Sevilla, de los hermanos Alvarez Quintero. La Fiesta de la Prensa, en Pathé: Estreno de Marquina en el teatro de Fontalba de Madrid. En Sevilla Estreno de Los duendes de Sevilla de los hermanos Alvarez Quintero U n azar dichoso hace que el estreno de una comedia de los s e v i l l a n í s i m o s hermanos Alvarez Quintero se e f e c t ú e en circunstancias coincidentes con la e x a l t a c i ó n propia y ajena, de nuestra incomparable ciudad: en una noche de Fiesta de la R a za, e ñ el teatro de la E x p o s i c i ó n y con una i n t é r p r e t e sevillana. Si se a ñ a d e a ello que la nueva comedia quinteriana tiene, como protagonista difuso e impalpable, a Sevilla misma, y que a nosotros nos cabe el honor de juzgarla en el primer numero de este A B C de Sevilla, que f u é a s p i r a c i ó n e n t r a ñ a b l e de otro sevillano, amantisimo de su tierra, y periodista insigne, que a su tierra d e d i c ó tantos desvelos e ilusiones, se c o m p r e n d e r á con q u é j ú b i l o e s c u c h á b a mos anoche los aplausos u n á n i m e s que premiaban la gracia, el arte y la e m o c i ó n desparramados copiosamente por los tres actos de Los duendes de Sevilla E l é x i t o f u é caluroso. Se I n i c i ó francamente en el acto primero, se s u p e r ó en el segundo y se mantuvo con igual entusiasmo en el tercero. No p o d í a ser de otra manera. Los duendes de Sevilla constituyen un resumen e s p l é n d i d o de toda la fecunda l a bor sevillana de los ilustres dramaturgos, que a lo largo de toda su obra han reflejado, como n i n g ú n autor de teatro, el encanto inaprehensible de nuestra ciudad. No sabemos si lo mejor, pero, desde luego, lo m á s abundante, sabroso y personal del teatro quinteriano ha sido e x t r a í d o de Sevilla; su musa, clara, zumbona, juvenil y fluente, es de legitima a c u ñ a c i ó n sevillana. Como la linfa de su d i á l o g o la vivacidad de sus personajes y la e m o c i ó n pura y refrenada de pasiones y sentimientos. A este sevillanismo a u t é n t i c o deben los hermanos Alvarez Quintero sus triunfos incesantes y renovados en los teatros de E u r o p a y A m é rica y el reconocimiento universal de su personalidad literaria. E n la Obra que vimos anoche en el teatro de la E x p o s i c i ó n Sevilla toma una exp r e s i ó n m á s concreta. Asciende, como decimos, a la c a t e g o r í a de. protagonista, y no como s í m b o l o y a b s t r a c c i ó n sino como un manantial inagotable de reacciones vitales. Sevilla ejerce sobre los sevillanos una i n fluencia inefable. Tiene duendes, como el cante jondo Sevilla e s t á llena de duendes- -lo inesperado, lo r e c ó n d i t o lo fortuito, lo sorprendente, lo que no se puede expresar ni apresar- -y ellos dominan, fatalmente- -regaladamente- no ya a los sevillanos, sino t a m b i é n a los e x t r a ñ o s que a q u í llegan, por la a t r a c c i ó n de la fama o la curiosidad de sus encantos. Como explica, g r á f i c a m e n te, L u z Manara, la nueva mujer quinteriana, incorporada desde anoche a su esp l é n d i d a g a l e r í a de tipos femeninos, brotan estos duendes de las cosas m á s insignificantes. Hoy, al desembocar en una calle, queda el paseante prendido en un deleite que ayer d e s c o n o c í a y que m a ñ a n a no v o l v e r á a sentir. L a fachada encalada de celeste y heliotropo, la azotea alta, llena de claveles, la plazoleta olorosa a jazmines, el alminar, el patio, la calleja que k. vjla sin palabras, la Giralda, que cada d í a se lava con un j a b ó n de distinto color, la guitarra, el p r e g ó n la copla, el mocito trabajador, la reja... todo, en Sevilla, es manida de duendes. P o r eso la ¡ú n i c a forma expresiva del deleite de Sevilla, ciudad que no soporta el estrecho encierro de una d e f i n i c i ó n es el arte. S e r a f í n y J o a q u í n Alvarez Quintero no han pretendido, pues, definir a Sevilla. S é han limitado a sentirla, y a transmitir a su auditorio su propia s e n s a c i ó n por medio de unos tipos e s c é n i c o s de inconfundible estirpe sevillana y de unas situaciones arrancadas a la vida diaria de la ciudad. A unos y otras infunden los Quintero su aliento creador. L a f á b u l a de Los duendes es muy parva. A u n corriendo el riesgo de despistar al lector, la convertiremos en miniatura: un muchacho arquitecto, que viene a estudiar a Sevilla, cae enamorado de una sevillana con v o c a c i ó n de monja, y, venciendo su obstinada resistencia, logra, al cabo, una promesa de amor. E s t a trama insignificante, da a los hermanos A l varez Quintero pretexto para un desfile de tipos y costumbres sevillanos. L a e x a l t a c i ó n de Sevilla fluye, por v í a libre, de todas las palabras, gestos y situaciones: he a h í a nuestro juicio, el valor a r t í s t i c o de la comedia. E s en efecto, muy f á c i l cuando se conoce y se ama a Sevilla, y cuando se posee la e r u d i c i ó n sevillana. de los hermanos Quintero, es muy f á c i l urdir una sarta discursiva, unos d i á l o g o s a p o l o g é t i c o s Sobra incluso, para la a p o l o g í a el conocimiento profundo; basta el amor. L a dificultad r e s i d í a en hacer pasar por un escenario el e s p í r i t u cambiante, alegre, sentimental y misterioso de Sevilla, sin recargar el detalle que pudiera servir de presa a la corriente gegeneral de la obra. E n este sentido se d i r í a que hay duendes en Los duendes de Sevilla como en Sevilla misma. Hay, a d e m á s en la hueva comedia quinteriana, junto a esa deliciosa pintura de tipos y costumbres, evocaciones oportunas, de í n d o l e h i s t ó r i c a a r t í s t i c a y literaria, y una fina diatriba de las modas a r q u i t e c t ó n i cas. Y no falta tampoco la a l u s i ó n a una actualidad e s p l é n d i d a como, por ejemplo, el recuerdo a la grandiosa obra de D A n í bal G o n z á l e z que p r o v o c ó en el p ú b l i c o una o v a c i ó n cerrada y prolongada, homenaje e s p o n t á n e o y cordial al gran arquitecto que tanto dio a Sevilla y a quien Sevilla llora t o d a v í a A l extinguirse estos aplausos, se r e q u i r i ó la presencia de los Quintero; y la r e p r e s e n t a c i ó n estuvo suspedida algunos minutos. Frente al exaltador intransigente, que no acierta a discernir lo bueno de lo malo, pintan los hermanos Quintero al intransigente vapuleador: son t a m b i é n dos tipos muy sevillanos. No tienen en la obra m i s i ó n especial, al servicio de una a p o l o g í a F o r m a n parte del cuadro de costumbres sevillanas. Como esos personajes mudos que desfilan con laya de personajes, y t a m b i é n sevillanos de estirpe. A l u d í a m o s antes a un nuevo tipo de m u jer quinteriana, L u z Manara. Carmen D í a z Pocas veces vemos tan identificada, f í s i c a y espiritualmente, a una actriz con el personaje de f i c c i ó n L u z Manara es una m u jer representativa. No hay- -le dice su g a l á n- -e n la historia de Sevilla, figura de mujer, santa, m á r t i r enamorada, pecadora, real o legendaria, que no haya tomado en mis s u e ñ o s tu forma corporal. E s la E s trella de Sevilla, Rosina y Carmen. L a novia del torero, que reza mientras é l se Jue. ga la vida; la novia del caballista; la m o rena por quien se matan dos hombres. la dama, la bailadora... E n c a r n a c i ó n de Sevilla. Apasionada y m í s t i c a Y burlona. L u z Manara a m ó a un hombre- -su primero y ú n i c o amor- -que m u r i ó d é un accidente de a v i a c i ó n en sus propios brazos. Hizo entonces promesa de no volver a querer a n i n g ú n hombre, fiel a la p a s i ó n truncada. Su vida en Sevilla es oscura, pero a l e g r é Obras de caridad, visitas, de enfermos, rezos, diversiones y una v o c a c i ó n cada vez m á s fuerte, pero e n g a ñ o s a que s u c u m b i r á al asedio del arquitecto m a d r i l e ñ o De l a misma manera que s u c u m b i ó é s t e a la apel a c i ó n incesante de los misteriosos duendes sevillanos. E s a mujer ha hallado en Carmen D í a z su i n t é r p r e t e insustituible. E n el primer acto vimos a la mocita recatada y- entrevimos a la mujer vibrante y apasionada. E n el tercer acto i n f u n d i ó a la protagonista un b r í o de gran actriz. L a voz, el a d e m á n l a actlt d de Carmen D í a z adquirieron ayer una fuerza expresiva como no solemos ver en el teatro. L o s matices m á s delicados y esfumados llegaron al p ú b l i c o a t r a v é s de un temperamento a r t í s t i c o que y a se m a nifestó triunfaimente en otra comedia quinteriana, Los mosquitos L a s ovaciones a la c o n c l u s i ó n del acto segundo, durante el m a g n í f i c o elogio a Sevilla del tercero- -recitado con la m á s impecable d i c c i ó n y con una irreprimible e m o c i ó n sevillana- tuvieron tal fuerza, que la bella e ilustre actriz no pudo contener las l á g r i m a s E n general, la I n t e r p r e t a c i ó n f u é perfecta. No d e b e r í a m o s eludir n i n g ú n nonTrbire, pero daremos, como m á s destacados, los de Teresa E l i s a S á n c h e z M a r g a r i ta Larrea, Monserrat Concha So- to, M a r í a Montilla y Carmen L e ó n Vicente Soler dio m u c h a prestancia a l principal personaje masculino, E l o y G a r z ó n la v í c t i m a de los duendes de Sevilla, y Miguel Pozanco, Rafael Bardem y Galeano, tres actores m e r i t í s i m o s de l a c o m p a ñ í a de Carmen D í a z merecen t a m b i é n nuestro elogio incondicional. Ricardo S i m ó- R a s o a quien no vamos a descubrir ahora, e n c a r n ó tres tipos secundarios, un pintor cascarrabias, un s a c r i s t á n padre de torero y un g u a r d a y en los tres t r i u n f ó su admirable sobriedad de maestro de co- mediantes. B a r r a j ó n en una b r e v í s i m a escena, casi munda, se hizo aplaudir en el mutis. Los ilustres hermanos Quintero salieron muchas vec, es al final de los tres actos de Los duendes requeridos u n á n i m e m e n t e por el auditorio. -Luis Calvo. L a fiesta de la Prensa en Pathé ¿D e s e a usted anunciar en A B C? D i r í j a s e a la Sucursal en Sevilla de Empresa E s p a ñ o l a R O L D Ó S- T I R O I E S E S S. A de Publicidad. G E N E R A L P O L A V I E J A 22. T e l é f o n o 22710. -Sevilla. De un modo definitivo h a quedado ultimado el programa de la m a g n í f i c a fiesta de arte, que a beneficio de la A s o c i a c i ó n de la Prensa se c e l e b r a r á el p r ó x i m o d í a 14, por la tarde, en a elegante y a r i s t o c r á tica sala del P a t h é Cinema. Se e s t r e n a r á primeramente la magna, s u p e r p r o d u c c i ó n c i n e m a t o g r á f i c a verdadero alarde de t é c n i c a y buen gusto, exquisita joya del arte mudo, E l barbero de Se- villa cedida galantemente por la E m p r e sa del P a t h é para la fiesta, como aliciente e f i c a c í s i m o de la misma. T r á t a s e de una admirable p e l í c u l a apta, para todos los p ú b l i c o s que s ó l o elogios merece y nadie se los r e g a t e a r á cuando sea conocida. Durante la p r o y e c c i ó n de E l barbero de Sevilla C á n d i d a Suarez, la h e r m o s í s i ma y gentil cantante, la tiple predilecta del buen p ú b l i c o sevillano, cuyo s ó l o nombre es g a r a n t í a tanto para los organizado- res como para las personas que el 14, pqr la. tarde, acudan a P t h é c a n t a r á uno de- los n ú m e r o s m á s saliente de la i n s p i r a d í s i m a partitura de Rossini, y L l e d ó el formidable Nuevos Caminos Chicos Fernando Alvarez T e t u á n 31. 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