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ACADEMIA S U A R É Z ACADEMIA el ingreso m Director: F Suárez de Deza, ex Ingeniero militar. Profesorado competentísimo de jefes y oficiales del Ejército. En las convocatorias de 1928 y 192 a ha obtenido excelentes resultados, ingresando l a casi totalidad de los alumnos presentados por, esta Academia, y en la primera de ellas gano la plaza n. o 1, con D. Manuel Sánchez Suárez, preparado en un solo curso. Sistema de preparación perfecto. Todos los sábados se hacen e x á m e n e s Iguales a los de l a Academia General Militar. Estudios vigila dos por sacerdote y atendidos por el director para resolver las dudas. E n prueba de su perfecta enseñanza, esta Academia comprometiéndose con los que no ingresaran en dicho tiempo a darles gratis toda la preparación durante- el curso siguiente. Excelente internado. E! 15 de octubre comenzarán el curso dos nuevos grupos de alumnos. Pidan reglamentos. ZARAGOZA, paseo de l a Independencia, 9, ZARAGOZA. GENERAL DE DEZA MILITAR garantiza e n un curso B V M J l I CT V- -r i I I L l IT V T TM f I VA I Preparación para los dos Institutos, a cargo de licenciados competentísimos. INSTITUTO RKUS, PRECIADOS, 23, MADRID. TENEMOS INTERNADO BACHILLERATO CIENCIAS, INGENIEROS i I l I- -I I I I V I X I Cmm. éT 9 J Sí i PSSS T x x Preparan comandantes de Artillería Sres. Zabaleta y Sánchez dé la Caballería. Academia, Preciados, 17. INGENIEROS DE MONTES. A C A D E M I A MARTÍNEZ EXCLUSIVA BLANCO INGENÍEItO D E MONTES. DESENGAÑO. 29. PREPARACIÓN C A V f J- bien construidas y situadas, construcción de lujo, primera, segunda y tercera, de todos precios rentando, libre, el 4, 5, 6, 7, 8 y 9 por 100. S E R R A L L E R Sagasta, 17, de una a dos y de tres a ocho, Hipotecas a l 7 y 8 por 100, en 1. o 2. d e t r á s del Banco. Venta de casas a l 4, 5, 6, 7, 8 y 9 por 100 de interes libre. De todos precios y bien construidas y situadas. S E R R A L L E R Sagasta, 17, de 1 a 2 y de 3 a 8, CAPITAI B ICTAft 1 372 F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ E L PASTELERO B E MADRIGAL ta el aliento de los agentes que el Rey don Felipe tiene en Venecia, y no les permite la más pequeña libertad de acción. Felipe I I sabe que aquí hay un extranjero que se llama Gabriel dé Espinosa, y que se parece tanto en cuerpo y en alma al Rey don Sebastian de Portugal, que hay que creer, o una de dos: o que el Rey don Sebastián no murió en su temeraria expedición a África, o que el Rey don Sebastián ha resucitado. Sabe esto el Rey don Felipe, porque para que en todo se parezca Gabriel de Espinosa al Rey; don Sebastián, es temerario e imprudente. Entró de noche en Venecia, rodeado de agentes de la República, mudos, fríos e insensibles como el mármol; de noche entró con su familia en un palacio de la República, rodeado por agentes que no permitían observación alguna de la parte de afuera. Sin las imprudencias del Rey don Sebastián, Felipe II, que durante diecisiete años no sabía lo que había sido de sd sobrino, porque Felipe II sabe demasiado que su so- brino el Rey don Sebastián no ha muerto, hubiera continuado ignorando su suerte. África ha defendido con su barbarie, con sus casas cerradas a todo el mundo, al Rey don Sebastián, porque en África no puede ejercerse ni fácil ni difícilmente un espionaje. A ser paciente el Rey don Sebastián, nada hubiera podido saber de él Felipe II hasta el momento en que se hubiera presentado con una armada en laa aguas de Lisboa. Una vez en tierra, una vez apoderado de su corte y de su trono, no era ya el Rey don Sebastián un hombre a quien pueden tenderse asechanzas, sino un Rey bravo e impetuoso, puesto al frente de un respetuoso ejército sobre su reino, ansioso de sacudir el yugo de Felipe II. manera invisible y aterradora. Reunid al tino con que Venecia elige sus gentes el terror que la República inspira, y comprenderéis que los traidores entre nosotros son imposibles; porque la traición entre nosotros mata por sí misma; porque en el momento en que un ciudadano da el primer paso en el camino de la traición, aunque este ciudadano haya sacrificado toda una larga vida de gloriosos servicios a la República, aunque este ciudadano sea el miembro más fuerte y m s respetado del Consejo de los Diez, y se llamé, por ejemplo, Giacomo Barbarigo, no dará el segundo paso en la senda de la traición, porque apenas haya dado el primero habrá caído muerto como herido por el rayo. ¿Por qué tomáis para esta comparación el nombre de monseñor Giacomo Barbarigo? -dijo el cardenal Montalto, fijando una mirada penetrante en Aben- Shariar. -E l calor con que me habéis hecho vuestra pregunta, monseñor- -dijo fríamente Aben- Shariar- prueba la razón que he tenido para usar el nombre de monseñor Giacomo Barbarigo en vez de haber usado otro cualquiera. -i Es decir, que vos creéis en peligro de traición a Giacomo Barbarigo? -Aún no- dijo Aben- Shariar- todavía no ha entrado en este palacio monseñor Barbarigo; pero ya ha habido alguien que ha ido a pedirle la mano de su hija Estéfana Miró con estupor el cardenal a Aben- Shariar. -i Quién os ha revelado eso, monseñor? -di j a- -Él aire, que oye todas las palabras que se pronuncian en Venecia v va a llevarlas a la boca del león de San Marcos. Un temblor rápido pasó a lo largo del cuerpo del cardenal, y fray Miguel de los Santos, testigo mudo de este diálogo, palideció de una manera mortal. -Roma tiene la impaciencia del miedo- -dijo AbenShariar- el miedo la atugde; no hará más que torpezas. ¿A qué habéis venido aquí, monseñor? ¿A qué ha venido aquí vuestra paternidad? -añadió, fijando una profunda mirada en fray Miguel de los Santos- A buscar lo que no podéis encontrar; a poner la tentación, y una tentación terrible, delante dé un varón respetable; a decir a Giacomo Barbarigo: He 1 Movió de una manera negativa y desalentada la cabeza el cardenal Montalto. -Nunca- -dijo con voz apagada- -prestaría Venecia sus naves y su ejército al Rey. don Sebastián. Venecia es enemiga de todo el mundo en secreto; estrecha a. todo el mundo en público la mano como amiga; pero al estrecharla prueba la fuerza que tiene el brazo a que está unida aquella mano. Venecia rió Obra jamás de frente... -Y por eso vive- -dijo Aben- Shariar- el divide et impera de Maquiavelo, principio de todas las políticas fecundas, es la base de la política de Ve-