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toma, confiada, baños de sol. E n otra u n provecto ciudadano, que años h a que dobló el cabo de la cuarentena, hace, en pijama, ejercicios gimnásticos, y luego, en un regocijante anacronismo de conducta, emprendeuna carrera desenfrenada alrededor del ¡encinto. E n otra, E n otra l a sirvienta grácil v pizpireta, que tiende la ropa y es auxiliada en su l a bor por el señorito, comprensivo, que se hace cargo de las fatigas de la servidumbre. Y dominando el aéreo panorama, la nota roja de los tejados, esos tejados de dos planos en vertientes opuestas, que se unen en el centro por una arista que forma una h i lera de tejas. Casi todas las casas de M a d r i d se peinan con raya en medio. M a s ¿qué le falta a este paisaje de las alturas? ¡A h s í! L e faltan chimeneas; chimeneas de fábricas, acusadoras del fuego interior. U n a chimenea es un cráter u r banizado. ¡C i e l o s! ¡Y a digo tonterías! ¡E a! Decidámonos. Dediquemos la postrera m i r a da a l a azotea del cercano inmueble con pretensiones de rascacielos, horadado verticalmente por el patio de inconmensurable a l t u r a uno de estos patios modernos, dónde la distancia ha matado lo más típico de M a d r i d la bronca c o n la portera. ¿Q u é esperamos? iHe aquí la G r a n V í a he aquí los transeúntes diminutos a vista de pájaro; observemos la heroica defensa de los últimos pajas contra la invasión del flexible, las charoladas techumbres de los a u tomóviles, las imperiales de los ómnibus cubiertas de equipajes que tornan del veraneo; el pulido pavimento de las aceras moteado de los relucientes discos de mármol dé las terrazas de I 0 3 cafés... T o d o nuevo, todo elegante, todo de buen gusto... ¡H e aqui u n himno de piedra en loor d e l progreso y la cultura. ¿Y he de poner yo en él E D I F I C I O E N C O N S T R U C C I Ó N J U N T O A L A IGLESIA D E LAS CALATRAVAS m i nota discordante? ¡N o S r Aristizáb a l! ¡Y o no mancho esto! (FOTO A L F O N S O) U n edificio en construcción, en la calle de Peligros. Aprovechemos, para entrar, que no hay alhamíes. L a carencia de estos s i m páticos obreros se advierte desde hace poco tiempo en todas las construcciones, cuyo desarrollo es por eso más lento ahora. ¿Causa? L a s mujeres bonitas. E l gremio de a l bañ Jes es el que fia dado a la Dirección de Seguridad mayor contingente de T e n o r i o s callejeros. E l piropo de albañil h a sido siempre algo clasico, mas tan contundente en ocasiones, que ahora se le juzga merecedor del castigo. U n piso, dos pisos, tres pisos... catorce pisos, y, por fin, una plataforma, desde la que se pierde el respeto a los próximos c i m borrios y disminuye la admiración por las cuadrigas del Banco de Bilbao. L a s decepciones continúan con el descubrimiento de los trucos para iluminar los remates de los edificios. L a- proximidad d e los anuncios l u minosos y el familiarizarse con ellos hace que pierdan prestigio y que caiga por tierra la magia que desde abajo se les atribuía. Sólo gana en consideración l a calle de A l calá, blanca de sol, con sus grecas de árboles, amenazados por el otoño, encauzadoras del río de automóviles que corre hacia la P u e r t a de Alcalá. T a r d e de toros. C o rrida de la Prensa. L o s andenes laterales se cubren de apretadas filas de sombreros. L a s grises y rectangulares techumbres de los tranvías, de las que sobresalen los troles i n clinados, se deslizan a lo largo de la calle, como si una colección de esas modernas escribanías de pluma estilográfica embutida en una trompetilla se hubiera escapado de 3 a papelería para acudir a la fiesta nacional. Y el peatón de las alturas; el que, persiguiendo el suicidio, ha sentado plaza de volu it trio en la infantería aérea, sé satura de luz, de color y de amor a la vida, y, desde lo alto, que no hay guardias, deja caer sobre las cabezas a lo M a n o l o en las que se ladean las peinetas por falta de cimentación, la lluvia de piropos que llevaba en el cuerpo. ¿Arrojarse aquí? N o N i en esta calle castiza y jaranera, n i en la que la H i s t o r i a dejó sus huellas, ni en la vía modernísima hecha al ritmo de u n charlcstón... N o me mato, que de insensatos es morir contra este pueblo. Además... que y a no queda hueco. ¿Q u e ha ocurrido? E l teatro Alkázar se ha unido a las Calatravas; los cafés de la acera de la derecha han corrido al encuentro de los establecimientos bancarios de l a izquierda; el palacio de Bellas Artes ha buscado el contacto de la fachada de A p o l o l a Cibeles hace un viraje y emprende el camino de las Ventas; la Puerta de Alcalá se pliega i o n i o espejo de tres lunas... Y a no hay vía. ¿Q u é ha pasado? L o que tenía que pasar. E r a demasiado española, demasiado castiza para que permaneciese indiferente. ¡L a calle de Alcalá se ha ido a los toros! LEANDRO BLANCO (Fotos V Muro. LA C A L L E D E ALCALÁ VISTA DESDE E l EDIFICIO EN CONSTRUCCIÓN E N LA ESQUINA D E LA D E PELIGROS
 // Cambio Nodo4-Sevilla