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MADRID- SEVILLA 15 O C T U B R E D E 1929. NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA mos que se trata de escribir una obra acerca de un viaje por el Nuevo Mundo. E l tomo de Buenos Aires deberá construirse a la manera de los de la postguerra, que son U n v u e l o sobre A m é r i c a por ahí cosa de clínica del espíritu, amarDiaghilew o el doctor Eckener. Ellos gos, tremendos. S i tremendos, hasta los hubiesen sido mis penates si las circuns- optimistas. E n cambio, el libro del Pacífico, tancias llegan a permitirme aceptar la hon- no obstante los vitales problemas que inquierosa invitación de Sevilla, que ha, tenido la tan a Chile y al Perú, admitiría ¡a literatugenerosidad de ofrecer su tribuna a las ra aquella de los peregrinos y los sabios que Charlas líricas, con motivo de) a Fiesta de referían gustosas anécdotas, acuarelaban la Raza. N o un discurso, sino otro de los paisajes, herborizaban y madrigaiizaban. Sobailes rusos y un vuelo complementario del mos varios los forasteros que en Santiago zeppelin es lo que en este caso importaba de Chile creímos vivir una novela de Stenlograr. Vamos a reducir el espectáculo y la dhal. aérea travesía al esquema de los prospectos. Digo forasteros, porque no es posible Cada año adquiere. más importancia el que un peninsular se considere exótico en día 12 de octubre, y al mismo tiempo se i n- el mencionado Santiago, donde puede sotensifica la ofensiva contra esa simbólica fe- learse en los soportales de una plaza digna cha Personalidad tan eminente como la de de Salamanca; ni en Lima, donde existen Fernando Ortiz negó ante el pleno de la salones con muebles de plata y de carey, conintelectualidad española la existencia de la temporáneos del virreinato, y en la que se raza. venera la momia de P i z a r r o n i en San José Hispanoamérica, América ¡atina, Améri- de Costa Rica, que imprime una revista maca para los americanos, el irredentismo del nifiesta, apostólicamente hispanoamericana; indio, la intervención yanqui... H e ahí los ni en Bogotá, con sus conventos y su mendiversos marbetes que sus respectivos edi- tidero de ingenios letrados: ni en la delitóles quisieran imponer al Nuevo Mundo, ciosa Caracas, la de las rejas y los vendeal descubierto por el Almirante de Casti- dores de Lotería. E l color y el perfil de las lla, pues los Estados Unidos no consienten gentes, la arquitectura habitual, las costumextrañas divisas. bres, continúan en tales sitios normas anH a y tres Américas: la del Plata, la del daluzas, con aislados y ejemplares núcleos Pacífico, el Caribe, Central y Méjico, y vascos. Y nótese que nuestra emigración casi las Antillas. no alcanza a pasar los Andes, ni el Canal L a primera comprende Buenos A i r e s y de Panamá, ni el rio Magdalena; ni del puerla Pampa. Postergada por la Metrópoli, sur- to de la Guaira. Son los herederos del remoge de las ruinas del Imperio; del feudo de to colonizador quienes perpetúan la copia la nada hace la panera y el establo del mun- feliz. Calculad lo enorme en cuanto a tedo, y recoge en su seno a todas las castas: rritorio de los nombrados parajes. Pues bien; rusos, ingleses, tudescos, sirioSj italianos, en esas inmensidades no se habla más que noruegos, judíos, encuentran alh la rique- el castellano. E l castellano, que tantos eclipza. También los españoles, os españoles ses sufre en España. que ya no se embarcan en los galeones, esos E n dicho panorama de inconfundible asbargueños del mar, sino en el transatlántico y con la gaita. H e ahí la América l a- cendencia señalaríamos dos zonas: la de los tina y, mejor aún, universal. E n vano los mineros, los frailes y los capitanes, en suma, hijos de los emigrantes se acriollan en el la de los Austrias, que tiene su entraña en peculiar estilo porteño, que consiste en loca- el Perú, y la de ¡os Borbones, o sea la de la lizarse con ilusiones parisienses. L a insigne centuria de la botánica, laboriosa y filosóficiudad vibra con anhelos mundiales, y sus ca, concentrada en Venezuela, que ensalzó grandes periódicos se dirigen a babélicas Humboldt; de la que traía el cacao el conde muchedumbres, y cuando la sirena de La de Peñaflorida y a la que sus amigos los Prensa anuncia un acontecimiento, de mun- caballcritos de Aacoitia llevaban la Enciclodial envergadura, se estremecen las mismas pedia, inspiradora de la emancipación de las piedras de l a urbe, a la cual, por sus cons- provincias de Ultramar. Dije cómo L i m a en tantes reformas, vese cambiar de línea como su Catedral, conserva la momia de Pizarro. a un cuerpo en acción. Como Buenos A i- Caracas se enorgullece con las reliquias de res, la Pampa sufre gloriosamente en sus D. Celestino Mutis, autor de las estampas de fecundidades. Él Plata pertenece a la H u- floricultura que no ha mucho se exhibieron en Madrid. manidad. N o es a fe el latinismo deseado por F r a n Montevideo, con mayor porcentaje hispánico en su población histórica y en la ad- cia lo que ataca a la legendaria Hispanovenediza, trueca la integral ansia bonae- américa. Son los indios, suaves y hacederos rense en espirituales vehemencias, dándose si lucen las plumas en ¡a cabeza; terribles el caso de que muchos de los escritores de si se arrancan estas plumas para escribir, la Avenida de Mayo sean compatriotas de los que, por lo demás, con un legítimo y romántico afán de reivindicaciones, se propoRodó y Juana de lbarbouru. Sin s a l i r d e la Argentina, hallamos ya la nen acabar con el prestigio de la antigua otra América, la española. E n Tucumán. Metrópoli. E l fenómeno altera la normalidad por ejemplo, lugar donde he visto las pes- del solar de los Incas. Y en Méjico ni se tañas más largas y alfileradas de la tierra, planteó el problema; sencillamente es azteca inequívoca herencia andaluza, respirase un la medula nacional. Contra esto no cabe sino proseguir el arte inefable encanto colonial. Se conserva el primer molino importado de caña de azúcar. del mestizaje, en que nosotros, que hemos L a hospitalidad de las principales familias corregido el ángulo facial y aclarado la tez revela a los entendidos su abolengo árabe, de diferentes estirpes, y por obra y fusión es decir, hético. Y ya no se interrumpe el de amor, no reconoceríamos maestro. T a n culto a la tradición, por cuyos dominios ca- desarrollado está en los celtíberos ese poder minamos a caballo y a j o s sones de. las de adaptación, que los racioneros que enviacuecas, como en el siglo xvtjT Supoiíga- mos a -Cliina, -sólo por rílrrietismo, terminan DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMO N. ü QU 1 NTO SUELTO 8.362 REDACCIÓN: P R A D O D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S Y A N U N C I O S MUÑOZ O L I V E T A L K 1 ES confundiéndose con los mandarines. E l verdadero enemigo- -hablo de la Raza, con mayúscula- -es el yanqui, el financiero de Wall Street, que, aprovechándose de la pobreza en hombres y en plata de las Repúblicas de habla española, encinta de todos los tesoros, las hipotecan, las desfiguran. Los arrolladores gigantes rubios se ensayaron en las Antillas, placentera y fructuosa escala de las flotas norteamericanas. Referíame antes a la posibilidad de componer una obra con el relato de una dilatada v total excursión por el Nuevo Mundo. Frente a las islas que preside Cuba, esa hamaca tendida en la luz, había que arrojar la pluma substituyéndola por los pinceles. Merecen una alegoría al uso de las de Anglada. H e ahí la América consagrada por el Romanticismo, la divulgada por los descubridores. E l Trópico, del que Vasconcellos espera todo en un porvenir que bendice la madrecita de América, Gabriela Mistral. S i n embargo de su representativo carácter, esta maravilla sonora, fragante y multicolor suele ser desconocida por muchos americanos, que a! fin la visitan para enterarse de cómo es el paraíso que Europa supone extendido sin variaciones por el mapa transatlántico. N o se equivoca la ignorancia. E n las Antillas conviven todos, absolutamente todos los elementos peculiares de América, nativos y aclimatados, a través de la Historia. Encuéntranse indios, negros, mulatos, criollos, el filibustero; el bohío, la casa colonial, t building, ñañigos, negreros; pesquerías de perlas, leproserías, bancos de corales; poetas v agentes del petróleo. E l mar antillano es un caldo favorable a las fermentaciones, las provechosas y las temibles. Y siempre con una embriagadora opulencia, de la que ha salido la H a b a na, la más espléndida terraza del mundo. Allí se yerguen los últimos edificios yanquis, el gótico en prosa de los vanquis. E n Santo Domingo yacen las ruinas del primer palacio que levantó España, traslado exacto y no oportuno de la arquitectura de Castilla que no había aprendido aún a acriollarse... E s curioso que el doctor Fernando Ortiz, insigne hombre de ciencia que negó la existencia de la Raza, haya nacido en Cuba, poso secular del antiguo Imperio, ahora removido en un cock- taü, y. que sea argentino. del soberbio y triunfante emporio de universalidad, el presidente Irigoyen, que implantó la fecha del 12 dé octubre. España y las Españas... países de la paradoja. v FEDERICO G A R C Í A S A N C H I Z ITINERARIO EXTRAVAGANTE Santos y guerreros Por la noche, al llega -al. hotel, había buscado inútilmente las mantas de mi lecho. P a r a dormir cómodamente en Praga, un español necesita conceder tiempo al hábito para que triunfe de ia extrañeza. Sobre la cama no hay más que un edredón, al que v a abrochada una sábana, y esta particularidad procura al neófito durmiente impresiones inéditas. L a dura yacija portuguesa nos hace sospechar, en la vaga inconsciencia que precede al sueño, que. por una equivocación inexplicable, nos hemos- acostado- -w -e! portal. Eti Españ 1 s
 // Cambio Nodo4-Sevilla