Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
una de las grandes ideas de la autora. Poroue el ideario de i a gran española es i m portante por sí misino, y lo es también por su anticipación sobre las ideas del tiempo de la autora. AZOR IN POCHOLO Sus amigos y el zagal Pocholo- -uno de tantos Podíalos que hay e; Madrid; un Podíalo representativo de M I generación- -me pregunta si no es preíei ¡ble la llaneza y claridad, la sencillez y brevedad con que había la juventud de ahora a rebuscamiento lc palabras, al atildamiento de las frases, a las pedantescas fórmulas de cortesía que usaban nuestros antepasados, v que llevaron su amaneramiento y su altisonancia al. teatro, aJ a novela, al periodismo y a la política. -Lastclar- -me dice I ocholo- -J a no se usa. E n verdad, era i n aguantable. E s m á s cómodo y más razonable, según su juicio, lmcvr desaparecer fetichismo del idioma, que es incouipatibi cois la edad actual práctica y utilitaria, w qui. -nica y de mecánica, de correr en t i uvky volar en. el avión. E l idioma debe quedar reducido a su- misión natural de medio h expresión de nuestras ideas v nuestros kseos. S i con doscientas palabras tenemo vocabulario suficiente para comunicar a vuestros semejantes lo que se nos incurre lo que necesitamos, ¿a qué recargar la memoria con trescientas, o cuatrocientas, o- quinientas? Quédese esa manera de perder el tiempo para los aprendices de académico, que es buena vetustez. Además, a Pocholo 1 c parece que l idioma es una abominable tiranía, y le maravilla que no se alcen contra ella cuantos nos aturaeu a diario liablándonos de libertades civiles y políticas, que no ponen un garbanzo m á s en nuestro puchero. Liberta; preciosa y deleitosa ésta de que cada cual invente las palabras que necesite o se le antoje, con el mismo derecho con que el pueblo de antaño o los escritores que llaman clásicos o están catalogados como autoridades, inventaron las que han llegado basta nosotros. Y a Pérez de Avala creó en una de su; novelas un zapatero remendón, padecido ce esta inquietud filológica, que cogía las palabras y les metía la horma y la, ensanchaba, y conformaba, v deformaba, lutci- índola c BARCELONA. E X L A EXPOSICIÓN EL PREGÓN D E LAS FIESTAS DE LA SEMANA VALENCIANA, EN LA PLAZA DEL PUEBLO ESPAÑOL. (FOTO BRANGULi) SAN SEBASTIAN. GRAVE ACCIDENTE D E AUTOMÓVIL ESTADO EN QUE QUEDO E L COCHE QUE GUIARA E l INDUSTRIAL SE. ABASCAL, AL CAER DESDE- EL PASEO. DEs LA CQNOTA A LA, PLA V A, ROMPIENDO LA BAR A N DI L L A. -MURIÓ E L SR. ABASCAL, Y SU HIJA MARÍA VIOLETA, D E CUATRO AÑOS, RESULTÓ Ü R 4 V I S I M A M E N T E H E R I D A (FOTO MARTX) variar de significado y mudar de expresión, como si fuesen zapatos que le estuvieran estrechos a quien hubiera de andar con ellos. A Pochólo la faena del zapatero ayalino le. parece menguada y reaccionaria, porque, al cabo, procedía con cierta lógica y con tvn inverosímil respeto de la calidad de cada palabra. L o moderno, lo revolucionario s creer que cada vocablo es m i maletín donde podemos meter ¡a idea que nos place, sin que se necesite m á s sanción o aprobación que la del amigo ante quien volcamos el n ¡aletín. debiendo este amigo aceptar 3 a interpretación arbitraria que hemos querido cs. r r. nuestra palabra. Advierte, además. Pocholo que hay una singular sensualidad, en que cada gruño social, cada clase, tenga su modo singular y csnecial de hablar y de entenderse. De esta atura! inclinación humana nacen ios arg- ics del bajo pueblo, de ¡o- gitanos, de la cerníanla, de! hampa, v nacen los modismos regionales. Tiene, pues, cierta i; io oíír; e Pocholo y sus amigos hayan ¡nvenladu v extendido por la nación un centenar de (abras; si no nuevas enteramente, utilizada; con nuevas acepciones, que a 3o mejor cualquier día recibirán sanción académica en e diccionario. Creo haber reproducido ce- toda lealtad cl ideario de Pocholo v sas amigos. ¿Qué responder a este hombre tmevo? Recuerdo- aflora que ¡resto d í a s p r e c i s a-
 // Cambio Nodo4-Sevilla