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GENERAL ü ELECTRIC phndlcxx y. 0 u o t o JeruüMek eJ el njsJijJtadf de i? oAoá dn iruJ tlgcüdjywsJ SJ (os d afux man ux GENERAL ELECTRIC Cf. íod mjcxyohjsá del ¿nunch SOCIEDAD IBÉRICA DE CONSTRUCCIONES ELÉCTRICAS S. I. C, E. Apartado 990. Barquillo, 19. Madrid. C o n c e s i o n a r i o s y representantes en todos los centros de población i m p o r t a n t e s 388 F E R N A N D E Z Y ¡G O N Z Á L E Z EL PASTELERO DE MADRIGAL 383 -A h í está, indudablemente, porque no ha salido ni más arriba ni más abajo en mucha extensión. -Pues vamos a dar parte a monseñor. -Vamos. L o s dos esbirros se alejaron hacia el ángulo del palacio, le doblaron, pasando junto a otros esbirros que estaban en observación, y llegaron a la puerta del palacio, que encontraron abierta ya. A l i r a entrar, otro esbirro les cortó el paso. -N o podéis pasar- -les dijo. Aquel esbirro era Brachioforte. -Venimos a dar parte a monseñor de un suceso Importante. -Dádmele a mí, que le transmitiré a monseñor. -Nosotros estábamos con Micaelo Bempo en observación del costado derecho del palacio, cuando se abrió una ventana y se deslizó por el muro al borde del canal un hombre; fuimos a prenderle, pero aquél acometió espada en mano a Micaelo, le mató, siguió corriendo y se arrojó al canal cuando nosotros le asíamos ya casi por las ropas. ¡Se os ha escapado, canallas! -exclamó B r a chioforte. -E l no sabía, sin duda, el sitio por donde se arrojaba, que tiene un profundísimo fondo de fango, y en él, sin duda, ha perecido, porque no ha vuelto a salir, a pesar de que hemos estado allí tiempo bastante para que haya aparecido. -U n traidor menos- -exclamó sombríamente B r a chioforte- quedaos aquí dos y no dejéis entrar a nadie en el palacio- -añadió dirigiéndose a otros esb i r r o s- llevadme ahora al sitio por donde ese hom- bre se ha tirado al canal. L o s dos esbirros se pusieron en marcha guiando a Brachioforte, que, según las muestras, era un esbirro colocado en una categoría superior. -H e aquí por donde se ha arrojado ese hombre- -d i j o uno de los esbirros. ¿Y no ha salido ni por arriba ni por abajo? -preguntó Brachioforte. -No, señor. -C o r r e d la voz y que vengan aquí todos los esbirros que están en observación de este canal y de los que con él cruzan. E! esbirro a quien Brachioforte había dado esta imprudencia hasta que nos ha comprometido a todos; y bien, yo no he podido hacer más; el destino es más poderoso que los hombres; todo lo que me resta que hacer, lo haré; no me hables más, Aben- Alí, porque estoy dado a Satanás. Aben- Alí no contestó una palabra, y siguió bogando con una fuerza increíble y haciendo, adelantar, con rapidez al pequeño esquife, a pesar de lo grueso de la mar. Cuando estuvieron a alguna distancia de la costa, Aben- Alí enarboló un pequeño palo en el esquife, le puso un velacho, encendió un farol con cristal encarnado y le colocó en lo alto del palo. AbenShariar iba al timón. A vela, y a remo el esquife s i guió adelantando, y Aben- Alí y Aben- Shariar buscanelo en vano una señal hacia el Levante. L a sefial que buscaban era otra linterna roja que debía encender La Leona al ver la luz roja del esquife. Y pasaba el tiempo, el Levante se hacía cada vez más fuerte y el oleaje más grueso. -E l temporal se nos echa encima- -dijo Aben- Sha r i a r- si tardamos aún una hora en ser vistos por La Leona, esto es cosa concluida; ¡que se cumpla- la voluntad de D i o s! E n aquel momento, allá en el horizonte apareció como una- estrella opaca, roja e inmóvil, una pequeña luz. -Pues nos han visto- -dijo Aben- Alí. -S í pero está muy lejos, el tiempo se va haciendo demasiado duro y es muy posible que La Leona, llegue tarde. -T u s tigres del mar vendrán hacia t i noble emir, con las alas del viento que les entra en popa, y si. el esquife zozobra y nos vamos al agua, y estás cansado, emir, yo probaré otra vez que no en vano me llaman el tiburón rojo, y te llevaré, si es necesario, sobre mis hombros hasta la costa de Túnez. -B o g a boga, y que DiSs nos ampare- -dijo AbenShariar. A l fin no fué necesario que el tiburón rojo atravesase el Mediterráneo desde Venecia a Túnez llevando. -a nado- solare sus hombros al emir. Durante una hora se fué aproximando más y más la l u z roja, hasta que al fin apareció muy cerca ya del esquife iir? buque negro, largo, gigantesco, con ties palos, en que se veían hinchadas tres enormes
 // Cambio Nodo4-Sevilla