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A B C. V I E R N E S 18 D E O C T U B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 A B C E N N U E V A YORK El mundo inglés Anticipándose a MacDonald, otro inglés ilustre, Winston Churchill- -el hijo de lord ¡Randolph Churchill y directo descendiente del duque de Malborough, ¡el legendario Mambrú! ha expuesto sus anhelos de consagrarse a la obra sobrehumana del mantenimiento de la paz del mundo... Winston Churchill encontró aquí un poderoso aliado, William Randolph Hearst, furibundo anglófobo hasta ahora, y desde ahora anglofilo entusiasta. Churchill y Hearst hablaron a los postres de un banquete, y sus discursos, que probablemente no llegaron a España, bien merecen el honor de un resumen. Hearst- -aludiendo a las banderas de Inglaterra y de los Estados Unidos, que, enlazadas, parecían presidir la fiesta- -exclamó -Y o quisiera explicar lo que, a mi j u i cio, simboliza esa alianza. E l ideal de nuestro pueblo, nuestro m á s grande ideal, fué siempre el de l a paz del mundo. U n ideal de fanáticos que nos llevó hasta el punto de ir a la guerra sólo por defender esa paz. L u char por la paz fué la única razón que tuvimos para aventurarnos en la guerra del mundo. Y en cuanto la ganamos, o ayudamos a ganarla, nuestra inmediata e imperiosa preocupación no fué solamente la de sal i r de ella, sino la de impedirla en lo futuro. Para ello, y después de meditarlo mucho, he llegado a una conclusión: l a de que 3 a garantía de esa paz se encuentra en la unión cooperativa de todos los pueblos de habla inglesa, divididos hoy en dos grandes naciones que coinciden en un mutuo y espontáneo deseo de que tal paz se mantenga soberana. Winston Churchill contestó: -Esas dos banderas no son solamente el emblema de la asociación de dos grandes pueblos, equipados con análogo poder y análoga riqueza, provistos de una ciencia v una instrucción similares, que hablan una lengua común y se rigen por una misma ley, conservando idénticas costumbres y rindiendo culto a las tradiciones de un pasado glorioso, perteneciente a ambos; esas dos banderas son algo m á s que un símbolo: son el secreto del futuro del mundo, ¡la clave de la paz y seguridad del mundo... ¿Respondieron esos dos discursos a la quimérica iniciativa francesa de unos E s tados Unidos de Europa? L a cooperación entre los dos grandes pueblos ingleses no quiere decir solamente entre los Estados Unidos y la Gran Bretaña. Incluye también a Canadá, Australia, Nueva Zelanda, África del Sur, la India... Y esa cooperación ha de apadrinarla el QO por 100, cuando menos, de los norteamericanos que realmente desean l a paz y tienen prácticas ideas de cómo asegurarla. Porque los millones de norteamericanos que no descienden de ingleses saben, no obstante, que pertenecen a una nación de habla i n glesa, y que sus hijos serán ciudadanos de habla inglesa. Y el interés de las generaciones venideras será él interés de esta A m é rica de habla inglesa, sin distinciones de ya remotos orígenes. L a lengua h a r á la raza. Y un norteamericano podrá no sentirse ya más que norteamericano: podrá no ser i n glés, ni alemán, ni ruso... Pero, no lo dirá en. alemán ni en ruso: ¡lo dirá en inglés! Aliados, identificados, unidos de hecho todos ios pueblos de habla inglesa, q u é otra unión de naciones podría declararles la guerra? ¿L o s Estados Unidos de Europa? Y asociados los Estados Unidos e Inglaterra bien fácilmente podrían impedir cual; Habla Blanco Fombona de la candidatura de Valencia a la presidencia cuando se presentó, en el año de 1918, en una conüción con liberales y conservadores. Entonces- -dice el escritor venezolano- -los conservadores se encargaron de hacer fracasar su nombre. Se entiende que esos conservadores, representaban la fracción más nutrida de aquel partido. Pudo ser eso cierto. Pero la política, que guarda sorpresas inauditas, ha venido a colocar el nombre de este iiusu e ¿N o h a b r á llegado la hora de que tam- colombiano otra vez sobre el tapiz en donde bién nosotros pensemos- -prácticamente, no se discute el m á s intenso problema que conen brillantes discursos de puro artificio re- templan las democracias americanas: la sutórico- -en la conveniencia de una decidida cesión presidencial. y desinteresada cooperación entre todos los Actualmente son los Sres. Guillermo V a pueblos de habla española? lencia, acogido por l a fracción más numerosa de los parlamentarios conservadores, y M I G U E L DB Z A R l R A G A D Alfredo Vásquez Cobo, ministro pleniNueva Y o r k septiembre, 1929. potenciario en París, quienes se disputan el bastón del mando. II n E l Sr. Vásquez Cobo es Un político de la más pura lia tenido ABC E N C O L O M B I A una larga cepa conservadora ySu nombre gestación política. ifigura ahora por tercera vez en el debate presidencial, y, por el aspecto admiinsir; Un libro sobre poetas tivo, es uno de los colombianos m á s indicaE l libro recientemente publicado por don dos para tan elevado cargo. Sin embarco, Rufino Blanco Fombona, El modernismo y muchos de sus enemigos políticos creen vfilos poetas modernistas, es natural que en es- en él al tipo del caudillo americano, a qu. ea tas tierras de América haya despertado los García Calderón definió en unas pág ñas más variados comentarios. Cada cual ha de prodigiosas, que tituló Las democracias ¿e ver a sus héroes bajo un prisma diferente. la América latina. Nosotros no nos atrevePero el escritor que se acerca con ojo de mos a pensar a s í pero, a pesar de eso, los crítico, como lo ha hecho el insigne venezo- pueblos caprichosos se obstinan en ver en lano, si no acierta en todas sus faces, por ciertos hombres públicos temibles perronalo menos sí logra aprisionar varios ángulos jes. Estamos seguros que D Alfredo Vásde las figuras que estudia. quez Cobo haría un buen Gobierno y que Corresponden a Colombia dos magníficos una vez m á s su nombre de administrador de poetas en el libro que hemos citado: son la cosa pública quedaría bien sentado. Silva v Valencia. Pero el cronista no puede en este caso esE n cuanto al primero, diremos que su catimar su férvido elogio a Guillermo V a nombre, a la par del gran Darío, es uno de lencia, príncipe de las letras y político que los valores literarios que salvan el presti- ha demostrado su sólida preparación de esgio intelectual de estas aborígenes tierras. tadista en los cargos que le ha tocado desSu obra dice a Europa cómo ha podido con- empeñar. Bien como gobernador de Antiotribuir, con su aporte no efímero, el Trópico quía, como ministro del Despacho, como reca engrosar las letras españolas. tor de l a muy ilustre Universidad de PcpaBlanco Fombona ha sabido trazar del ma- yan, o en las misiones diplomáticas que él logrado poeta bogotano una semblanza jus- Gobierno le ha confiado, ha sido una elota, que es también un acabado estudio críti- cuente encarnación de las virtudes cívicas co. Casi nos atreveríamos a decir que es que han pasado por el microscopio. E n G u i uno de los m á s exactos que recordamos ha- llermo Valencia se ha juntad pues, no ber leído. Y en este punto sentimos estar en sólo el hombre de Estado, sino ítambién el I desacuerdo con nuestro amigo Roberto Lié- poeta y el escritor político. vano a los reparos que ha puesto a este esN o siempre la América ha producido cetudio de Fombona. rebros tan bien preparados para todas las j A Guillermo Valencia, el señor de Belal- luchas como el de Valencia. Y Colombia, país dominado por una procázar, dedica. Fombona unas cuantas páginas, no todas las que merece su obra lite- funda vena romántica, escogerá para regir raria, pero sí las suficientes para dar una sus destinos quien a sus grandes capacidades síntesis de su figura intelectual. Valencia es de adniinistrador une la doble condición de hoy día un poeta americano capaz de echar ser un empinado guardián del decoro naciosobre sus hombros todo el prestigio de un nal y un hombre de letras consumado. P o r continente, con la segundad de que sabrá que Valencia, c o n l a misma facilidad con que pule un verso traduce el griego o el blandírlo airosamente. t: Pertenece Valencia a la falange moder- latín. Y sin sentirlo, el cronista, que hubiera nista que, dentro de un sentido clásico, constituyó- una generación que ya principia a deseado consagrar a El modernismo y los desaparecer. L a vida campestre y l a pulcri- poetas modernistas esta correspondencia en tud que ha puesto, no sólo en sus rimas, su totalidad, ha tenido forzosamente u e resino también en su vida, han hecho de V a- ferirse a acontecimientos internos del país, que tampoco está mal que conozca ¿1. lector lencia un hombre corpulento y simpático. E n Guillermo Valencia se suman las dos español. E n todo caso, el libro de Blanco aristocracias: l a d e l talento y la de la san- Fombona, y para el cual no hace íafta degre. Es descendiente del conde Felipe de cir que está bien escrito, puesto que su Casa- Valenda, héroe y mártir de la inde- autor: es uno de los más completos ensayispendencia americana y al cual consagró tas americanos, ha despertado la natural unos bellos versos. Su solo apellido- -incor- curiosidad, y a nosotros nos ha servido para porado a la sociedad española e n l a fami- hablar de dos príncipes poetas: Silva v V a lia de los Alcalá Galiano- -denuncia a l a s lencia, y- de un; hombre público que con su nombre también llena parte de ¡a historia claras su limpia prosapia. nacional. E n ocasión próxima seremos m á s E n esta deshilvanada correspondencia es. amplios, en resto del problema de las Candinatural que hagamos- más hincapié que en daturas presidenciales. alguna otra en la figura de Valencia. Y es porque su nombre alcanza hoy una trascenGUILLERMO C A M A C H O Y M O N T O Y A dencia política. Guillermo Valencia es canBogotá, septiembre, 1929. didato a la presidencia de la República. 1 quier intento belicoso de quienes pretendieran turbar l a paz del mundo; un simple boycott económico, ¡un bloqueo, si fuera preciso! bastaría para hacer que entrasen en razón los locos... T a l es la lógica de Hearst, que Churchill resumió en estas palabras: L a paz del mundo puede asegurarse por la cooperación de las dos grandes democracias de habla inglesa. 1
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