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A B C V I E R N E S 18 D E O C T U B R E D E ig sg. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17. ticamente a los vivas al Rey dados por los jefes de sección. Las batideras de los regimientos eran i n clinadas al pasar bajo el balcón, y los jefes y oficiales saludaban con los sables. A íeíaguardia de los regimientos de I n fantería desfilaron las respectivas compañías de ametralladoras sin el gaiado, yendo todo el material a hombros de los soldados. Después de los cuerpos de Infantería, desfilaron, por este orden: Aviación, Intendencia, Guardia C i v i l a pie, primero y segundo regimiento de Ferrocarriles, primero de Z a padores, Radio, Proyectores, Telégrafos y sección Colombófila. A l terminar el desfile de los cuerpos a pie, cesaron de tocar las bandas que lo había amenizado, y siguieron tras ellos. A continuación, con sus bandas de trompetas tocando marcha, desfilaron el primer regimiento de Artillería ligera y el regimiento a caballo de la misma A r m a siguiendo los Lanceros de la Reina y del Prínciue, los Húsares de la Princesa y de Pavía, y, finalmente, un escuadrón de la Guardia C i v i l a caballo. Terminado el desfile, saludó hacia el balcón el general Saro, y se retiró, seguido de su Estado Mayor, con lo que acabó el acto. E l presidente de Portugal, general Carmona, que presenció en posición de firme todo el desfile, fué saludando las banderas y estandartes a su paso por el frente de P a lacio. A l terminar el acto, y ante la ovación que le hacía el público, congregado en la plaza de Oirente, tuvo que saludar repetidas veces en forma militar, y otras quitándose el sombrero. tado de disciplina, policía y vestuario, como en su marcialidad, guardando todas las distancias debidas, con corrección admirable. Así rae lo han dicho Su Majestad y el presidente. Después de almorzar, el presidente Carmona, deseando rendir un homenaje de recuerdo y respeto a la memoria de la augusta madre del Rey, la inolvidable Reina doña María Cristina, efectuará un rasgo de delicadeza, yendo con su séquito a E l E s corial para depositar una corona de Alores ante la tumba de la Reina madre. Respecto a los demás actos en honor del presidente Carmona, nada nuevo puedo decir a ustedes, pues ya es conocido el programa oficial. H e tenido la gratísima satisfacción- -añadió- -de ver, cuando desfilaba el regimiento de Húsares de la Princesa, que mi hijo Miguel llevaba el estandarte glorioso de este regimiento, a que pertenece, y creo que para él habrá sido el día de hoy el más dichoso de su vida al haber tenido ese honor. E l presidente se despidió y acompañó hasta las habitaciones regias a l a señora del embajador de Portugal, que estaba también invitada a almorzar. Majestad el Rey el duque de Miranda y e l séquito español y portugués, marcharon en automóviles a E l Escorial. E l presidente Carmona y Su Majestad, en cuanto llegaron, descendieron al panteón de Reyes, depositando el primero una hermosa corona de flores en la tumba de Su Majestad la Reina doña María Cristina. Después de algunos momentos, el Rey y. el presidente, con su acompañamiento, recorrieron el monasterio y el Palacio Real, contemplando los valiosos objetos artísticos que allí se conservan. A las seis y media regresaron a Palacio Recepción diplomática M a d r i d 17, 9 noche. A última hora de la tarde el presidente Carmona recibió en los salones de Tiépolo, de Palacio, al Cuerpo diplomático extranjero acreditado en l a Corte. Con el nuncio de Su Santidad acudieron todos los embajadores y ministros plenipotenciarios que se hallan en la Corte, h a ciendo las presentaciones el primer introductor de embajadores, duque de Vistahermpsa. Almuerzo íntimo Banquete de gala M a d r i d 17, 11 noche. Poco antesde las nueve comenzaron a llegar a Palacio, por la puerta principal, las personalidades que iban a asistir al banquete de gala con que Sus Majestades los Reyes obsequiaban a su ilustre huésped, el presidente de la República portuguesa, general Carmona. L o s invitados se reunieron en la antecámara, y a las nueve en punto se presentan Sus Majestades con los infantes, seguidos de los jefes palatinos, grandes de España, damas, mayordomos y gentileshombres. También se presentó el presidente Carmona con las personas de su séquito invitadas a la comida. L a familia Real y el presidente Carmona saludaron a los invitados, y momentos después se trasladaron todos al gran comedor. Brindis de S u M a j e s t a d el R e y Manifestaciones de entusiasmo Cuando pasaban los últimos soldados de las tropas que habían cubierto la carrera por delante del Palacio Real, el público se desbordó, y se situaron muchos miles de personas frente al balcón principal, en que se hallaban Sus Majestades y el presidente portugués, y prorrumpieron en delirantes aclamaciones y vivas a España, a Portugal, al Rey y al presidente Carmona. L a manifestación duró buen rato, hasta después de haberse retirado los Reyes y el presidente. Los ilustres huéspedes Majestades de Sus E l presidente Carmona ocupa en Palacio las habitaciones llamadas de Tiépolo, acompañándole en ellas el jefe de su Casa m i l i tar, general Domingos de Oliveiras. E n las denominadas del Duque de Genova, en la planta baja, se hospeda el jefe de Protocolo del presidente, Sr. Luis B a rreío da C r u z el ayudante de campo del presidente, coronel Raúl Estévez; el oficial de órdenes del capitán Silva Costa; el teniente Carvallo Nunes y el secretario particular del presidente, Sr. Antonio Aderito Carmona. L o que dice el general P r i m o de Rivera Terminado el desfile, el general Primo de Rivera y todos los ministros firmaron en el álbum del presidente Carmona, colocado en las habitaciones del Duque de Genova. E l jefe del Gobierno, que estaba invitado a almorzar en Palacio, acompaña a los ministros hasta el zaguán de la Puerta del Príncipe, donde fueron saludados por los periodistas. Conversando con éstos confirmó que acababan de firmar en el álbum del presidente Carmona, y añadió: -H e m o s presenciado el desfile militar, me ha. resultado, como ustedes han visto, srillaritísimo, y Su Majestad y el presiden: e de Portugal han apreciado la excelente presentación de las tropas, tanto en su es- E n el comedor de diario se celebró un almuerzo íntimo en honor del presidente Carmona. Los puestos de la mesa fueron ocupados por el siguiente orden: Derecha de Su M a jestad el R e y infanta doña Beatriz, presidente del Consejo de ministros de Portugal, general A r t u r o Ivens F e r r a z dama particular de lu Reina, jefe de Protocolo del presidente, Sr. Barreta da C r u z oficial de órdenes, teniente Carvalho; jefe del Gabinete diplomático del ministerio de N e gocios Extranjeros de Portugal, doctor Oliveira Raines teniente coronel D. Rafael Scrra, ayudante del Rey a las órdenes del presidente Carmena; D Cristóbal del Castillo, diploma ¡ce español a las órdines i d presidente, y a mandante D A n o i.o T a pia, agregado militar a la Emx íada de España en Lisboa. izquierda de S. M el R e y infa i: a doña María Cristina; presidente del Consejo, marqués de Estella; general Domingos de Oliveira, jefe de la Casa M i l i t a r del presidente de P o r t u g a l coronel Estévez, ayudante de campo del presidente; Sr. A d a rito Carmona, secretario particular; general barón de Casa- Davalillos, a las órdenes del presidente, y oficial mayor de Alabarderos de guardia. Derecha de S. M la R e i n a presidente Carmona, señora del embajador de Portugal, ministro de Negocios Extranjeros, señor Ivens F e r r a z capitán Pedroso, ayudante del presidente; duque de Vistahermosa, introductor de embajadores, y don Vicente González A r n a o ministro plenipotenciario a las órdenes del presidente. Izquierda de S. M la R e i n a infante don Jaime; duquesa de San Carlos, embajador de Portugal, Sr. Mello Barreto; capitán Silva Costa, oficial de órdenes del presidente; ministro plenipotenciario a las órdenes del presidente, Sr. Costa C a b r a l marqués de Santa María del V i l l a r mayordomo de semana de S. M j del séquito español teniente coronel Miguel Iglesias A s piroz, a las órdenes del presidente del Consejo portugués, y el profesor del infante. Las cabeceras las ocuparon el mayordomo mayor de S. M duque de Miranda, y el ayudante de órdenes de S. M comandante Gallarza. E l R e y y el presidente Carmona en E l Escorial M a d r i d 17, 9 noche. Después del almuerzo el presidente de Portugal, con Su M a d r i d 17, 12 noche. A l servirse el champagne, S. M el Rey, se levantó, y, con voz clara y entonada, leyó, en castellano, el siguiente brindis: Señor presidente: Cumplo gustoso con el grato deber dé aseguraros, públicamente, la profunda satisfacción con que, tanto yo, como S. M la Reina, la Real Familia, el pueblo español y, mi Gobierno, acogemos la presencia en M a drid del digno presidente de la República de la noble nación portuguesa, demostración palmaria de que, a los lazos con que, tan sabiamente, la naturaleza nos ligara, corresponden, sin menoscabo de l a intangible soberanía e independencia de cada país, la recíproca solicitud por estrecharlos, en beneficio de los altos intereses morales y materiales que les son comunes. Sed, pues, bienvenido a este solar her- mano, cantera, como el vuestro, de tantas figuras gloriosas. A ambos es deudora l a humanidad de los grandes descubrimientos geográficos y marítimos que caracterizaron toda una época, haciendo nacer otra, a l alumbrar a la luz de la civilización cristiar na remotas e ignotas tierras, con las que, en días bien cercanos, españoles y portugueses, fieles a la honrosa tradición, desdeñando el peligro y en alas del progreso, han logrado establecer nuevos vínculos por las rutas del aire. Espero confiadamente que vuestra están cia en España os resulte grata; y cuando volváis a vuestro país, haceos intérpretes, como os lo ruego, de los sentimientos que habréis de recoger entre nosotros, de especial deferencia a vuestra persona y de cordial adhesión y acendrado cariño a la