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ABC. S Á B A D O 19 D E O C T U B R E D k 1929. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 16. Fernández Cubas, Mariñosa y otros muchos. Salieron- a buscar al presidente Carmona los doctores Alemany, marqués de Santa Lucía, Sres. Suárez Saamonte, Flergueta, Octavio de Toledo y doctora Soriano. A l entrar en el salón, un sexteto entonó el himno portugués, y la concurrencia tributó una prolongada salva de aplausos. Abierta la sesión por el general Primo de Rivera, el secretario del Colegio, señor Sáenz Rodríguez, íéyó el acuerdo adoptado por el Colegio, nombrando al presidente Carmona miembro honorario. E l D r Baüer saludó al jefe del Estado portugués y se congratuló del acuerdo adoptado por el Colegio al nombrarle miembro honorario, como prueba de la cordialidad de relaciones que existe entre los dos países; cordialidad que se refleja en otros aspectos de la vida nacional española, como en las escuelas públicas, donde se alecciona a los niños en la confraternidad hispanoportuguesa. E l ministro de Instrucción Pública, en nombre del Gobierno, expresó la satisfacción que le había producido ese nombramiento ¡y habló de la cordialidad entre los dos países que, dijo, está cifrada en el símbolo de unión- -gloria de las letras- -de los nombres de Camoens y Cervantes. E l presidente Carmona leyó unas cuartillas, en portugués, expresando su gratitud por el nombramiento con que se le agraciaba, y dijo que lo aceptaba con sumo agrado por provenir de una entidad como el Colegio de Doctores, y porque perteneció a la gloriosa Universidad de Salamanca, y. terminó poniendo de relieve las excelentes relaciones que entre los dos países existen, unidos por el vínculo de la Raza y por gloriosos episodios que figuran en la historia de ambos países. Todos los oradores fueron muy aplaudidos. E l presidente del Consejo, marqués de Estella, abandonó la presidencia y dirigiéndose al lugar en que se hallaba el general Carmona le impuso las insignias y le entregó el nombramiento. E l sexteto interpretó el himno portugués y la concurrencia rompió en aplausos. Seguidamente desfilaron todos los doctores que se hallaban presentes, ante el jefe del Estado portugués, a quien dieron los dos abrazos de ritual, y terminada esa ceremonia el sexteto ejecutó la Marcha Real, entre grandes aplausos. Terminó el acto con vivas a Portugal y a España. E l general C a r m o n a en el A y u n tamiento Madrid 18, 9 noche. Poco antes de las seis de la tarde llegó al Ayuntamiento el general Carmona, para asistir a la recepción en su honor, preparada en la Casa de la V i l l a por la Corporación municipal. Ante el edificio de la primera Casa Consistorial formaba una escuadra de la guardia a caballo, en traje de gala, y una sección del Cuerpo de bomberos. E n el portal y en la escalera, adornados con tapices y plantas, daban guardia, vestidos con uniforme de gala, individuos del Cuerpo de Policía urbana, porteros y ordenanzas. E l presidente de la República portuguesa fué recibido por el infante D. Fernando y su ayudante, el alcalde de Madrid, Sr. A r i s tizábal; el gobernador civil, D Carlos M a r tín Alvarez; los tenientes de alcalde señores Alvarez Velluti, Colón, Navarro y Ruiz de Velasco; los concejales señores Herrera, Sotolongo, Lasarte, Alesanco, Alexandre (D. Manuel) León del Valle (D. Andrés Avelino) y Fernández Navamuel; el secretario de la Corporación, Sr. Bermejo y el oficial mayor, D León Sáinz de Robles; y precedido de los maceros entró en el gran salón de l a Casa Consistorial, adornado, como el patio de cristales, el despacho del alcalde y el salón de sesiones, con guirnaldas de flores y valiosísimos tapices. Con el general Carmona llegaron al Ayuntamiento el presidente del Consejo de ministros, general P r i m o de Rivera, y los ministros de Gobernación, Sr. Martínez A n i do, y de Justicia, Sr. Ponte. E l alcalde dio la bienvenida a nuestro ilustre huésped, manifestándole que se complacía en saludarle en nombre del pueblo de Madrid, testimoniándole a la vez la extraordinaria satisfacción con que había recibido su visita, ya que ésta venía a recordar lazos estrechos que unieron en épocas pretéritas a España y Portugal. M a d r i d sintió siempre- -añadió- -entrañable afecto por vuestro país, y prueba, aunque modestísima, de la verdad de esas palabras, es que erigió no hace mucho tiempo un monumento a Camoens y dio este nombre glorioso a uno de los paseos de la Villa. E l Sr. Aristizábal terminó deseándole, en nombre del pueblo madrileño, una estancia grata en nuestra capital. E l presidente de la República portuguesa comenzó asegurando que era grande su emoción ante el recibimiento de que había sido objeto. E s t a- -d i j o- -e s la primera vez que visito Madrid, cuyos encantos desconocía, y que de hoy más no he de olvidar, pues al recreo de la vista, he unido la inmensa satisfacción que me han producido las inequívocas pruebas de simpatía y afecto que he recibido en todas partes. Añadió que siempre había creído que E s paña y Portugal, por su situación geográfica, debían estar espiritualmente unidas, y si razones que no son del caso, impidieron que esta compenetración fuera una realidad en otras épocas, hoy puede felizmente asegurarse que aquéllas han desaparecido, por completo, ya que no hay nada en la actualidad que se oponga a que estrechemos los lazos de nuestra amistad, pues ello ha de contribuir, como elemento de importancia, a la obra de civilización que la humanidad realiza. Reiteró después el general Carmona el íntimo regocijo que las muestras de estimación recibidas en M a d r i d le han producido, y terminó rogando al alcalde que traslade al pueblo madrileño su agradecimiento, por la hidalga y afectuosa acogida que le ha dispensado. Quisiera- -agregó- -tener en estos momentos unos brazos que me permitiesen estrechar contra m i corazón, afectado por tan nobles muestras de amistad, al generoso y simpático pueblo madrileño. E l presidente de la República portuguesa fué objeto de una prolongada salva de aplausos al terminar su discurso de contestación al saludo del alcalde. E n el bufet tomó el general Carmona una copa de champaña, y acto continuo se retiró de la Casa de la V i l l a siendo acompañado hasta el portal por el alcalde, los concejales y el alto personal del Ayuntamiento. A la recepción asistieron, a más de las personas ya citadas, el obispo de Madrid- Alcalá el comandante mayor de Alarbaderos, el general S a r o los presidentes de las Salas 2. y 3. del Tribunal Supremo, Sres. Ortega Morejón (D José) y Marín de la Barcena; los magistrados Sres. Morlecín y Valladares, el fiscal de la Audiencia, Sr. Escosura; el secretario de Estado, Sr. Palacios; los i n troductores de embajadores señores duque de Vistaherinosa y Landecho. el marqués de Ciadoncha, el vicecónsul de Portugal, señor Carvajal; el consejero de la Embajada, señor Nascimento; el embajador, Sr. Meló B a rreta el director de Primera Enseñanza, señor Suárez Somonte; D José de la M o r a los Sres. Valiejo y B a y o d las concejalas. señoritas Rabaneda, L o y g o r r i Perales y González F i o l los Sres. Estévez (D F. y A l a cocer los jefes de Policía urbana, B r a v o y Abarca, y algunos representantes de la Prensa. Durante la recepción dio un concierto en la plaza de la V i l l a la Banda municipal. Felicitación a las tropas de M a drid Madrid 18, 9 noche. E n la orden general de la región se insertó ayer por el capitán general, barón de Casa Davalillo, un elogio a las tropas que formaron e n el recibimiento del presidente de la República portuguesa, por la corrección y marcialidad con que se presentaron en la formación y desfilaron luego ante Palacio. F i e s t a en la embajada de P o r t u g a l M a d r i d 18, 12 noche. E n los elegantes salones de ¡a Embajada de Portugal, en la calle de Almagro, se celebró anoche una b r i llantísima fiesta en honor del presidente de la República portuguesa, Sr. Carmqna, y de nuestro augusto Soberano. A las nueve llegaron, acompañados de sus séquitos, S. M el Rey, que vestía uniforme de gala de la Armada, con insignias de capitá ngeneral, Toisón de Oro y las de las tres Ordenes portuguesas, con banda tricolor, y el presidente Carmona, que vestía uniforme de general del Ejército de su país y el collar y banda de la Orden de Carlos I I I Fueron recibidos por el embajador y señora de Meló Barreto, presidentes de los Consejos de ministros de España y de P o r tugal, marqués de Estella y Sr. Ivens F e rraz; ministro de Negocios de Portugal, señor D a Fonseca, y demás personalidades i n vitadas. Poco después pasaron los invitados al comedor, cuya mesa estaba artísticamente adornada con flores. Ocuparon los puestos por el siguiente orden Derecha de Su Majestad el R e y marquesa de Bendaña, presidente del Consejo de ministros, marqués de Estella; señora de Almeida, marqués de Bendaña, secretario general de Relaciones Exteriores, señor Palacios; teniente general barón de Casa Davalillos, ayudantes del presidente, coronel Raúl Estévez y comandante D. A n t o nio Tapia. Izquierda de Su Majestad el R e y señora de Meló Barreto, presidente del Consejo de Portugal, Sr. Ivens F e r r a z duque de Miranda, general Oliveira, capitán general de L i s b o a embajador de España en Lisboa, Sr. A l m e i d a ayudante del presidente, capitán de navio Sr. Pedroso de L i m a ministro plenipotenciario D Vicente González A r n a u y secretario de primera clase D Cristóbal del Castillo. Derecha del presidente Carmona: Duquesa de Sevilla, nuncio de S u Santidad, embajador de Portugal, Sr. Meló Barreto; conde de Maceda, ministro plenipotenciario Sr. da Costa C a b r a l duque de Vistahermosa, marqués de Santa María del V i l l a r y, teniente coronel Pestanha Lopes. Izquierda del presidente Carmona: Señor de Palacio, ministro de Negocios E x tranjeros, Sr. de Fonseca Monteiro; duque de Sevilla, general conde de Xauen, jefe de Protocolo de la presidencia de la República, Sr. Barreto da C r u z ayudante del marqués de Estella, teniente coronel don Miguel Iglesias; ayudante de S. M comandante Serra, y jefe del Gabinete diplomático del ministerio de Negocios Extranjeros, D r Oliveira Ramos. Los demás puestos los ocuparon el consejero de- la Embajada, Sr. de Franca Nascimento agregados Mello Barreto y F e r nández Coelho, secretario, Rebello da Silv a agregado militar, Pereira Lourenco; ayudante del presidente, Carbalho Nuñes;
 // Cambio Nodo4-Sevilla