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3 Í, n C 1 Luce en la oscuridad L debido á su producto especial radio um ¡nosi TRES TAMAÑOS Pesetas 18.50 19.50 se fabrica también con esfera blanca Pesetas 16.50 17.50 en toaos ios pueblos, bombas inglesas p a r a agricul- tura, l a v a r a u t o m ó v i l e s p i n t a r y blanquear, desinfección, etc. C a s a L- af, calle de R a f a e l Calvo, 5, M a d r i d PE MUTAS Administración de eosot O R de P R E C I S QENQVA. Derpacho de 4 o 6 mm 9. 5 4. F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MADRIGAL 395 decimiento de vuestra familia por ta elevación de vuestra hija. -E l que ha pedido el repudio de la noble mujer a quien debe la vida, que se lo ha sacrificado todo, que le ha puesto sobre el camino al fin del cual debe encontrar un trono; el que ha sentenciado a esa mujer al dolor y a la desesperación por razones de conveniencia, repudiaría mañana a Estéfana por razón de Estado. N oV Elena, no; vo conozco demasiado a los hombres y a ios Reyes, y no se me puede e n g a ñ a r yo hubiera evitado, en vez de protegerle, el casamiento de E s t é f a n a no por Estéfana, de cuya suerte, os. lo repito, he prescindido, sino por mi propio honor, para evitar que se creyese que yo había incurrido en la miserable ambición de entroncar mi familia de patricio con una familia de Reyes. ¿Ignorabais, pues, monseñor, que el Rey don Sebastián había pedido a! Papa la anulación de su matrimonio? -N o porque lo. sabia, se os mandó, Elena, que invitarais al cardenal Montalto a venir a Venecia y a permanecer en ella oculto bajo el prestigio pavoroso, gne la República ha dado a vuestra casa; hacien- descorrer entre el. vulgo consejas maravillosas, y se o s recomendó que hicierais este asunto, por vos misma, sin dar a sospechar al cardenal o a las- personas que Je acompañasen que en su venida á Venecia tenía parte alguna la República. he cumplido con mi deber, monseñor, obedeciendo las órdenes que se me han dado; el cardenal ha estado oculto en mi casa, temiendo ser descubierto por la República; -Sí; habéis cumplido bien, y el Consejo de los Diez está contento de vos. -E n ese caso, el Consejo de los Diez, en vez de impedir, mi matrimonio con Malatesta, debe favorecerle; importa a mi corazón y a mi honor: estoy cansada ya de ser un fantasma, y no quiero continuar m á s tiempo siéndolo; quiero dejar para siempre este palacio, que tiene para mí malos recuerdos vivir para el mundo, gozar, gastar, como conviene, mis; costumbres, v a, mi deseo, las inmensas riquezas dé los Conti, a la posesión de las cuates me, dan derecho las desgracias, ios sufrimientos y el funesto fia de mi madre; quiero que el Consejo de los D i e z comprenda que ya k í. e servido bastante, y que me libre de la obligación de servirle en adelante; que me deje vivir, que me deje gozar. -E n cnanto al casamiento de Malatesta con vos, -rgl HABÉIS ESTA CONTENTO C U M P L I D O B I E N Y E L CONSEJO D E LOS D I E Z D E VOS. Elena, rae atreveré a daros un consejo; no os conviene Malatesta, que tanto os ha hecho sufrir como amante, os haría sufrir mucho más como marido. -No importa; yo tengo medios para sujetar a Malatesta a mí voluntad, para esclavizarle. -D e e- to hablaremos en otra ocasión; yo he venido aquí porque sabía que aquí se encontraba monseñor Pietro Mastta, peque temía que aquí se e l a
 // Cambio Nodo4-Sevilla