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NACIONALISMO MUSICAL E S P A Ñ OL E l nacionalismo y el universalismo en A r t e inspiran a c t u a l m e n te comentarios m u y diversos. Si el malogrado compositor bilbaíno A r r i a g a núblese vivido siquiera lo que aquel adorado Mozart salzburgués, cuyo recuerdo evoca l a precoz madurez de ambos genios, sus producciones- -esas producciones que, desgraciadamente, no han llegado a escribirse- -podrían servir hoy como ejemplo para adoptar una posición firme y basada sobre terreno sólido, en lo referente a nuestro nacionalismo universalista musical. JOSÉ STIBIBA. Acaba de ver la luz, principescamente editada, una composición de nuestro glorioso Juan Crisóstomo de Arriaga, que lleva por título Nada y mucho. Hemos de agradecer profunda y espiritualmente a la Comisión permanente Arriaga el dar a la publicidad las obras de este autor, algunas tan desconocidas que únicamente eran patrimonio de eruditos y de algunos músicos privilegiados. La obra que nos ocupa es una producción de juventud, casi niñez, ya que fué compuesta a los once años. Sin embargo, lleva en sí ideas tan deliciosamente originales y atrevidas que hacen ver, inmediatamente, el germen de un muy grande compositor, que, en época posterior, había de producir obras como la Sinfonía y esos tres grandes cuartetos, ni inferiores ni superiores a no importa qué cuartetos de Haydn o de Mozart según el eminente crítico Sr. Abellán. Su instrumentación no deja de ser interesante piano, quinteto ds cuerda, trompa y guitarra. Tiene forma de obertura, comenzando, en tiempo lento, con unos pausados y solemnes acordes de la cuerda. Más tarde el violín primero canta un tema todo dulzura, con un contracanto en la trompa, que recuerda en algo a H a y d n sucédele un diseño melódico, verdaderamente amable y delicioso, resolviendo en un pasaje de picados y pizicatos que nos hace pensar en Mozart. L a parte central de! a obra es en tiempo de polaca, con una oportunidad del rasgueo en la guitarra, dentro del ritmo, bien sorprendente. Esta polaca h a sido comparada por el ya citado Sr. Abellán a las famosas del insigne guitarrista Cano. Mas en mi concepto creo bastaría un. examen detenido de este tiempo para ílegar a pensar que su autor quiso hacer un bolero más bien que una polaca. Apoya mi hipó- época tan italianizante. L a obra que comentamos termina con el tiempo primero. L a génesis de su título merece ser referida. Enftre tos admiradores del joven compositor se contaba D José Luis de T o rres, quien en cierta ocasión le llamaba tesis; primero, la introducción y a dicha de monstruo de talento. Arriaga, para corresla guitarra; segundo, el empleo col palo de ponder a tal fervor, le dedicó su juvenil enlos instrumentos de cuerda- -verdadera imi- sayo; el Sr. Torres, después de un reposado tación de las castañuelas- y tercero, el sa- examen de la partitura, no dudó en intituber que en España estaba más en boga el larla Nada y mucho, lo que dio origen a que bolero que la polaca durante el siglo x v í n y el padre del músico compusiera la siguiente la primera mitad del x i x hasta el punto redondilla: de llegar a ster- n tiempo de FernanN a d a y mucho a l a verdad, do V I I- -u n alarde de elegancia y buen tono, y a l e aquesta pequenez; a la vez que un rasgo de patriotismo, bai n a d a por lo: que en si es, lar el bolero. E s algo que merece nuestra mucho parajtierna edad. atención y que se presta a un curioso estudio observar la influencia que sobre Arria- Realmente, pensamos, no son muy exacga ejercen algunos temas populares- -basten tas las palabras del título: aparte de la tiercomo ejemplos los minuetos del primero y na edad, la obra tiene en sí un valor insegundo cuartetos, reminiscencias del fol- trínseco muy grande. Tenemos noticias que klore andaluz, gallego y vasco- -en aquella va a inaugurar en la próxima temporada JUAN CRISÓSTOMO D E ARRIAGA. ESCULTURA EN BRONCE Y MARMOL D E MIGUEL GARCIA- SALAZAR Í- sus conciertos una orquesta de París, incluyendo en su primer programa ésta obra y una sinfonía de Mozart, compuesta a los trece años, y creemos que el provincianito español no hará un desairado papel, a pesar de contar éste en su ventaja dos años. Mas digamos quién era Arriaga. S e han publicado algunas pequeñas biografías, la mayor parte no muy exactas. Juan C. de A r r i a g a nació en Bilbao oí 27 de enero de 1806 (aniversario L del nacimiento de Mozart) Y a desde niño se despertaron sus aficiones filarmónicas, por! c que hubo de empezar el estudio del solfeo con su padre, D. Juan Simón, organista que fué en sus mocedades de Berriatúa, y con D Fausto Sanz el violín. Desde muy joven debía atraerle ía composición, ya que para el año 1817 tenía v a rias obras (himnos, marchas, Nada y mu- cho... VISTA D E LA V I L L A D E BILBAO E N E L A Ñ O 1817. (D E U N GRABADO D E LA EPOCA) A tura bor dan los doce años (1818) compuso una oberpara notieto, quizá su obra de más samozartiano. Transcurren dos años, que lugar al Tema variado para cuarteto,
 // Cambio Nodo4-Sevilla