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socorro de los cristianos, cercados en el A l cázar de Baeza, y consigue u n triunfo definitivo sobre los moros el día de S a n A n drés del año 1227. P o r concierto entre A b e n M a h o m a d R e y de Baeza, c o n Fernando el Santo- -de quien era vasallo aquél- y a despecho de los moros, que seguían siendo dueños de la ciudad, ocupaban los cristianos el Alcázar de Baeza desde 1225. P e r o el odio de los musulmanes hacia su príncipe- -que no sólo entrega rehenes a l de Castilla, sino le a y u da en las conquistas de Salvatierra, Priego e Iznatoraf- -los convierte en rebeldes y regicidas. Y desde el asesinato de M a h o mad, en tierra de Córdoba, la guarnición del Alcázar de B a e z a- -a l mando de don Gonzalo Ibáñez de N o v o a maestre de C a Iatrava- -no tiene un instante de sosiego. N o c h e y día sufren los ataques del enemigo. Se defienden bien y sin grandes pérdidas; pero llegan a faltar las vituallas y a perder la esperanza de ser socorridos. Y aprovechando las sombras y las avanzadas horas de una noche sin luna, los castellanos abandonan en silencio el Alcázar. P a r a evitar la persecución de los moros, si llegan a descubrir sus huellas, los f u g i tivos llevan los caballos herrados al revés A s í caminan, tristes y en silencio, hasta llegar al cerro de l a A s o m a d a donde se detienen para mirar en dirección a Baeza. U n grito de júbilo escapa de aquellos pechos, abatidos por el fracaso y la inquietud. Sobre las torres del Alcázar abandonado se muestra entonces una cruz ardiente, cuyos resplandores, rasgando la noche, iluminan todo el campo, invitando a los c r i s tianos a desandar aquella vía dolorosa y desierta. A ú n podrán llegar al castillo antes de que el enemigo advierta su salida y después de h e r r a r al derecho sus monturas Y los cristianos retornan a Baeza, guiados siempre por la cruz de f u e g o- -v i s ó l e sólo para ellos- dando la vuelta al ruedo de murallas e instalándose de nuevo en el Alcázar. E s a c r u z milagrosa será en adelante por privilegio del Rey, blasón de l a c i u d a d pintada entre dos torres doradas -con dos llaves argentadas- -y las puertas zafiradas- -sobre sangre generosa y en las i n cidencias de aquella noche tendrán su origen los fueros y linajes de la noble e ilustre PARROQUIA D E SAN ANDRÉS Baeza. L o s atalayas moros llegan a percatarse D a t a n aquellas armerías de cuando el buen V i r g e n se refugiaba de nuevo en su anticonde D D i e g o López de H a r o señor de de la última parte de l a maniobra de los guo escondite... E l tranvía ha detenido su m a r c h a junto V i z c a y a a l frente de quinientos infanzones castellanos, y, engañados por la dirección a los V i v e r o s Allí comienza el Baeza m o- de las mejores casas de Castilla, acude en y número de las huellas, suponen que han derno, que no despierta en mí ningún i n terés; pero, sobre las casas blancas o de suaves colores, se alzan cúpulas y torres de grises aparejos. Allí está el B a e z a que busco, el que llamó G r a c i a D e i NIDO REAL D E GAVILANES E l grave y lento son de la campana de S a n Andrés guía mis pasos desde un noble albergue de l a calle del R o j o hasta la iglesia, que, como sucesora de la antigua c o legiata de Santa María del Alcázar, guarda muchas y fehacientes memorias de los tiempos de l a Reconquista. E n t r e los bronces, que- -desde el robusto campanil, adornado por caladas cresterías- -cumplen en Baeza l a ruidosa misión plébem voco que dicen sus letreros, se encuentra aquella famosa Beltrana, la cual, en días azarosos para la cristiandad, sirvió para proteger bajo su vaso una devota efigie de la V i r g e n oculta entre las ruinas de un templo pagano. Y salvando el artístico i n greso- -obra de principios del siglo x v i siendo obispo D Alonso Suárez de Fuente el Sauce, inquisidor general y consejero de Felipe el Hermoso- aparte de la sillería del coro de la primitiva colegiata, podemos admirar el arco toral, cuyas pinturas y leyendas sintetizan toda l a historia medieval de Baeza. CASA D E L CORREGIDOR, OBRA DE LOS A R Q U I T E C T O S VANDELVIRA
 // Cambio Nodo4-Sevilla