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llegado grandes contingentes de caballeros; bastantes para cercar y apoderarse de la ciudad. Y rehusando prudentemente un combate tan desigual, los moros lo abandonan todo y se refugian en Ubeda. N o tardaron en conocer allí el ardid del maestre de Calatrava, que los puso c o r r i dos y furiosos, por lo que volvieron a B a e za buscando el desquite. E n vano repetían los asaltos y forzaban a combatir a cuantos intentaban salir de B a e z a repelidos constantemente, dieron tiempo a que llegara el socorro que trajo el señor de V i z c a y a S i n descansar siquiera de las fatigosas marchas, acometen los recién llegados a los moros, mientras los cercados hacen una briosa salida. Y es tal la matanza que unos y otros causan en l a hueste enemiga, tal la confusión y el espanto, que los pocos que se salvan emprenden desordenada fuga hacia Ubeda- -donde n o los quieren r e c i b i r- y no paran luego hasta Granada, donde fundaron el barrio del Albaicín. P a r a perpetua memoria de tan brillante acción, los conquistadores de Baeza y los defensores de su Alcázar usan escudos con orlas de sangre, con ocho aspas de o r o -Valeras, Céspedes, Guzmanes, Montenegros, Avellanedas y otros linajes- borduras y aspas de otros colores los Barrientos y D u rango, y cruces de S a n Andrés en el c a m po, cantones, bandas y fajas en los C e r danes, Ledesmas, A r r a t i a Negrillo, Bérriz y Ustarroz. Trescientos hidalgos percibieron heredamientos y poblaron a Baeza y sus aldeas, inscribiendo sus nombres e insignias e n el arco de Santa A n a de l a iglesia del Alcázar. L o más florido de su descendencia constituyó, en l a misma iglesia, una cofradía o cuerpo militar- -verdadera O r d e n de caballeros- -titulada Compañía de los ducientes ballesteros del señor S a n c T i a g o para l a mejor defensa de Baeza y de los poblados y castillos de su jurisdicción. Más tarde se obligaron a acudir a la defensa de otros territorios de Andalucía. Obedecían a muy estrechas ordenanzas, pero gozaban los ballesteros de honrosas distinciones, dependiendo directamente de los Reyes de Castilla, para quienes ganar o n a los moros l a villa de H u e l m a Belmez, A l i c u n y otras fortalezas. Carlos I confirmó los privilegios de este INSTITUTO D E SEGUNDA ENSEÑANZA cuerpo de gerifaltes, que tan buenos servicios le rindieron en tiempo de las C o m u n i- los escudos o tarjas sesgados y asimétricos, l a Catedral de B a e z a- los que ostenta ta dades. Y acaso impuso e l gusto germánico y los yelmos de pomposas cimeras. portada del antiguo palacio de Benavente en toda la heráldica beatiénse, donde son D e este tipo son los blasones que ador- -h o y Seminario c o n c i l i a r- -y los del arco o tan frecuentes, y a aislados, y a en series, nan las Casas Consistoriales altas- -junto a puerta de Jaén, junto a l a Casa del P ó pulo en cuya fábrica se emplearon curiosos restos romanos procedentes de las r u i nas de Cástulo o Cazlona, donde Aníbal se desposó con I m i k e madre de Haspar. J u n to a esas construcciones híbridas presenta Baeza otras muchas del más puro estilo español, e n cuyos balcones y portadas no faltan tampoco heráldicos exornos; pero éstos son de rigurosa simetría. Citaremos como ejemplares de ello l a C a s a del C o r r e g i d o r V- a e t u a l Consistorio- donde los a r quitectos Vandelvira hicieron alarde de su pericia y buen gusto; otro, l a antigua U n i versidad, fundada por eí doctor R o d r i g o López de B a e z a- -h o y Instituto de segunda enseñanza- con los escudos de los R u i z de M o l i n a patronos de aquella institución. A ú n me permito añadir dos ligeras notas a esta reseña de excesivas proporciones. S a n Fernando dio a Baeza el fuero de Cuenca en 24 de enero de 1273, y entre los heredamientos concedidos- -a quienes le ayudaron en la guerra con los m o r o s- -e n torno de Baeza está la torre de Martín M a l o concedida a l pastor (M a r t i n A l h a j a o M a r tín Malo) que figura en la toma de Cuenca y guía a A l f o n s o V I I I por el puerto de M u r a d a l para caer sobre el Miramamolín, en las N a v a s de T o l o s a JUAN GIMÉNEZ DE AGUILAR Baras. CASAS CONSISTORIALES ALTAS, JUNTO A L A CATEDRAL (Fotos
 // Cambio Nodo4-Sevilla