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roñada por un pomo de la obra llamada de Málaga y una veleta de hierro construida por Juan Adriá y pintada toda dor e fiama, armes reals ab la creu daurada por el pintor Nicolás Q u e r o l siendo la madera de la cubierta inferior tallada por J u a n Lobet, el joven, cuyo trabajo fué tasado por F r a n cisco Propri y J u a n Canou, mestres de les obres de taylla, juntamente con Juan del P o y o y Bernardo Climent. Los pintores Francisco Verdancha, M i g u e l Crespí, B e renguer Mateux y Nicolás Querol, pintaron y doraron la cruz, dando también de blanco la talla de la cubierta inferior y de atzur lo camper de lesx cfnch claus daurades de las bóvedas en que se dividió dicha cubierta, en la que se hizo una trapa tallada también por el mismo Lobet, seguramente con la idea. de. poder reconocer interiormente el armazón y asegurar así mejor su conservación, pues no creemos tuviera otra finalidad. E s t a descripción demuestra la sun- tuosidad con que fué c o n s t r u y a esta cruz, que ha llegado a la época presente muy maltrecha y habiendo perdido casi toda su r i queza decorativa, C r u z del camino del mar. Fué también una de las más suntuosas y de las que más sufrieron los efectos del tiempo y la incu r i a de los hombres. Construyóse a p r i n c i pios del siglo x y dirigiendo las obras Juan Lobet, hijo de M a r t i n y en ella figuraban imágenes de g r a n tamaño, con un edículo suntuosísimo de bóveda de piedra picada y cubierta de teja. E s t a cubierta, reconstruida más tarde con él mismo esmero, desapareció en el siglo X V I I I v la cruz fué también derribada por exigencias del nuevo camino del mar, y colocada, sin grandes entusiasmos artísticos a uno de los lados, donde se conserva. L a cruz de piedra fué substituida por una de hierro. P e r o sin ser estas cruces n i sombra de lo que fueron, todavía conservan, como pue- den comprobar nuestros lectores por los gráficos que acompañan, restos de su antigua grandeza, y estos sencillos monumentos, situados en el amplio escenario de la huerta valenciana, bajo la bóveda azul de su cielo, se yerguen altivos pregonando la fe de nuestros antepasados, y proporcionando al caminante consolador refugio, lo mismo en los crudos temporales invernales que en los ardientes días del verano. E n torno de estas cruces surgieron fiestas religiosas que ahora h a n vuelto a restaurarse, y hoy, el día 3 de mayo, aparecen cubiertas de flores estas cruces, a l a vez que se tejen, con la flor de la riquísima vega, otras muchas, que pregonan una vez más el temperamento artístico de este pueblo, su acendrada fe y la riqueza y frondosidad de sus jardines. T. LLÓRENTE FALCO (Fotos Barbera. Masip.
 // Cambio Nodo4-Sevilla