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A B C MIÉRCOLES 23 D E O C T U B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 sas meteóricas, tales como e) granizo y las heladas tardías, que, determinando le. siones en la corteza, facilitan la formación de nuevos tumores, pues está comprobado que! a bactena causante de la enfermedad necesita, para penetrar en los tejidos dt Ja planta, que ésta p- esente alguna herida o lesión superficial. Por sta razón no es extraño que exista la creencia de considerar al pedrisco como causa de la enfermedad, aun cuando lo que ocurre es que las lesiones que éste produce al árbol son aprovechadas por las bacterias para producir numerosas infecciones. Prescindiendo de la elección de variedades más o menos resistentes, cosa que exigiría para hacerse con garantías de éxito un minucioso estudio previo que hoy. no tenemos, no puede actuarse contra esta enfermedad mas que con medios preventivos e impidiendo su propagación. L a poda moderada que evite mutilaciones excesivas contribuye a prevenir la tuberculosis. Debe convertirse, en lo posible, en limpia anual y efectuarse además comenzando por los olivos sanos, evitando que las herramientas se ensucien de tierra y desinfectándolas siempre que se corten ramas con tumores. Es recomendable la substitución de la recolección a vareo por la de ordeño, aconsejada también por otras razones, asi como un exquisito cuidado en no utilizar para estacas o injertos ramas de árboles atacados. Conviene, asimismo, eliminar la excesiva humedad del terreno y evitar el abuso de abonos nitrogenados, procurando orientar la reacción del suelo hacia la acidez, empleando estiércoles muv hechos, abonos verdes y los minerales fosfatados y potásicos. Con todo ello se logra retrasar considerablemente el proceso de la enfermedad, reduciendo sus desastrosos efectos. L o que 110 debe seguir haciéndose, sin grave nesgo de que ¡Itguen a producirse daños irreparables, es permanecer inactivos ante esta amenaza de la producción olivarera. lidos. P o r ello es siempre dudosa la eficacia de un tratamiento con caldo bórdeles a principio de verano, como recomiendan algunos técnicos extranjeros para proteger las nuevas hojas nacidas después de terminada la defoliación producida por el Cvcloconium y la n a u r a l del olivo. Durante todo el verano el hongo no prospera, y, por ello, sólo cuando las huellas del tratamiento persisten todavía al descender la temeratura e iniciarse las lluvias de septiemre u octubre, se puede lograr algún resultado. Y esto es difícil dándole tan pronto. E n la mayoría de los casos creemos ha de resultar aconsejable retrasar lo más posible ese tratamiento de verano. Con esto, al conservarse sus efectos hasta principios de otoño, se previenen posibles infecciones, que seguramen e habrían de producirse durante dicha estación y tal vez también, en algunas comarcas, al final del invierno y comienzo de la primavera. Seguramente que er. muchos casos sería de utilidad manifiesta un tratamiento dado en otoño o hacia fin de invierno, después de la poda. A s i lo he aconsejado repetidas veces, teniendo datos de sus buenos efectos. E n ésta, como en tantas otras enfermedades criptogámicas, es preciso ir abandonando el sistema de aconsejar la aplicación de los tratamientos en relación con determinadas épocas del desarrollo o período vegetativo de la planta, lo mismo que el referirlos a épocas o periodos amplios (estaciones, por ejemplo) E l hacerlo así, como hasta ahora viene haciéndose, tiene la ventaja de ser perfectamente comprensible y no requerir instrucciones detalladas. Pero esto es, con frecuencia, a costa de una menor ó nula eficacia, pues los mejores y más seguros resultados sólo pueden conseguirse fijando los momentos oportunos para el tratamiento, como consecuencia de los datos deducidos de la observación del proceso evolutivo de la enfermedad. Las plagas y enfermedades enumeradas creemos son suficientes para formarse idea del amplio campo que abarca la patología del olivo y lo mucho que puede hacerse en la implantación de la lucha racional contra aquéllas. De intento hemos escogido las que son más vulgares V están más tratadas; pero el horizonte se ensancharía sobremanera s i considerásemos tantas otras que constituveií un problema digno de atención v suponen daños de importancia. Barrenillos, polilla o palomilla, algodón o pulgón, cochinillas, negrilla, barrillos v otras denominaciones vulgares corresponden a algunos de los numerosos parásitos perjudiciales al olivo, que contribuyen con los antes nombrados, prescindiendo de las alteraciones de causa no parasitaria, a mermar, y no poco, la preciada producción oleícola. E s lástima que el Estado no disponga del número de técnicos especialistas que su estudio y la divulgación de los procedimientos de lucha exigiría, pues de su utilidad no cabría dudar a poco que se comprobasen los resultados de su labor. E n tanto esto se consigue, mi mejor voluntad v la de los que conmigo trabajan en ta Estación Central de Patología Vegetal está siempre atenta al estudio de los problemas que la lucha contra las plagas del olivo tiene planteados. Para su mejor solución solicitamos de los olivareros, los más interesados en el asunto, una franca v leal colaboración. v MÍGÜEL B E N L L O C H Ingeniero agrónomo. EL SEGUNDO SO CONGRE- INTERNACIONAL D E L A VIÑA Y E L V I N O De conformidad con el acuerdo tomado en el primer Congreso Internacional de la Viña y el Vino, reunido en Burdeos en 928, va a celebrarse en Barcelona el que encabeza estas líneas, durante los días 22 al 30 de octubre corriente. N o hace falta encarecer la importancia que este Congreso tiene para la economía nacional, ya que en nuestra producción agrícola es el viñedo uno de los renglones más importantes. V a a tratar el Congreso de los más i m portantes asuntos relacionados ya con la producción vitícola y con la fabricación de vinos, ya con las cuestiones económicosociales que afectan a la viticultura y enología. L a celebración del Congreso responde a la necesidad inexcusable de tomar acuerdos sobre tantas cuestiones de manifiesta trascendencia como la necesidad de reprimir los fraudes de que se hacen objeto a l o s ó n o s conveniencia de contrarrestar eficazmente jas campañas de los abstemios, ventajas de difundir los modernos procedimientos C u l t u rales y de beneficiar los productos de Uf vid, nuevas modalidades y utilizaciones Oji los mismos. Todas ellas son causas que contribuyen a la crisis por que actualmenteoiatraviesa la viticultura y vinicultura mundial. De las tres secciones en que está disidido el Congreso, la primera (Viticultura) discutirá los temas siguientes: Reconstitución del viñedo; cultivo de la v i d fertilización del viñedo; enfermedades del viñedo y cultivos substitutivos de la viña. L a sección segunda (Enología) se ocupará de la fermentación de mostos y elabora 1 Repilo o caída de las hojas H e aquí otra enfermedad, producida por un hongo parásito microscópico Cycloconinm oleagimtm) bien conocida en sus efectos v tratamientos, pero de la qu a pesar de ello, son victimas muchos olivares con insospechada frecuencia. E n la mayoría de los casos l a enfermedad sigue una marcha gradual o de infecciones sucesivas en número mayor o menor. Los casos de invasiones fulminantes sólo ocurren cuando previamente existe Un ataque del parásito, aunque aquél sea tan pequeño que hava pasado desapercibido Por consiguiente, el conocimiento detallado de los síntomas de la enfermedad, que permitan descubrir esas pequeñas invasiones, es de la mavor importancia, ya que es la única guía segura para el buen éxito de los tratamientos. Todos conocen, más o menos, las manchas redondeadas, típicas dentro de su variación, que el Cyclocomum produce en el haz de las hojas. Pero no sucede así con el ataque a la nerviación c e n r a l que puede corresponder a un limbo limpio de toda mancha; y menos aún con la localización del hongo en el peciolo, que suele ser de funestas consecuencias por la mayor rapidez en la caída de las hojas que suele acarrear Tampoco es corriente conocer el ataque a los pedúnculos de los frutos, el cual puede provocar una caída grande de acei una o su desecación. Cierto que esas modalidades especiales de la enfermedad no cabe esperar se descubran por los olivicultores sin una instrucción previa sobre el asunto. L a mayoría de las zonas invadidas por fz enfermedad son de veranos secos y Cá- DON MIGUEL BENLLOCH Profesor de la Escuela de Ingenieros Agrónomos y director de la Estación Central de Patología Vegetal. Este establecimiento ocupa en la actualidad un destacado lagar entre nuestros Centros de investigación agronómica. El profesor Benlloch expone hoy a los lectores de A B C interesantes orientaciones sobre las plagas del olivo.
 // Cambio Nodo4-Sevilla