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ACADEMIA CASTRO SEHRANu M AilltjJLI 1 %O t t %i SLU u Este ANTIGUO Centro de TOLEDO, ESI JECIADIZADO EN ESTA PKEPAKAtriON, se ha Instalado en K A 6 0 K f i calk Jeí AÍBEE, 4 í m s e o de sagasta) INTERNADO MODELO, establecido en eaia nueva, higíéfiíea y ÓÍÍ iodo eeaffitft dotada de calefacción eenuai KKML MADKID B d l e f e s p a r a tres sorteos. R e m i t e d e s d e u n d é c i m o e n a d e l a n t e a p r o v i n c i a s y e x t r a n j e r o flto m a n d a c o n t r a r e e m b o l s o H a y v i g é s i m o s d e N a v i d a d a l O O pesetas (2.000 p é s e l a s b i l l e t e) Use e n todas sus c a m a s y n o a d m i t a falsificaciones SOMIER VICTORIA Á f S (TV s i n a r %O OllUnlUo 1 1 V- -f 1 A V l H i fc i Sstr? l t 8 ACADEMIA CANTOS) SAN BERNARDOj 2 G W io dantes r sp ivos. pro? elores Lternado. INGENIEROS AGH T Y P E R I T O S A U í Pídanse reglamentos de estas carreras al PENSIONADO- ACADEMIA SAN JOSÉ, que inauguró la preparación el 1. de octubre, a cargo de ingenieros agrónomos, bajo la dirección del de la misma clase, don Antonio Montero García. Arenal, 25; telf. 52242 y 19795, Madrid. Consultas, matrículas, de 11 a 1 y de 6 a 7. SERRA H 1 1 k ¡mm 1 mi X Agente colegiado. Contratación defincasy autorizado del Banco Hipoteea Hipotecas. Compra- venta de casas, solares. Colocación de capital en hipoteca 1. a o 2. a detrás del Banco. Sagasta, 17; de 1 a 2 y de 3 a S. al 7 y 8 por 100, sobre casas en Madrid, en primera o en segunda, detrás del Banco. S E R B A L L E R Sagasta, 17, de una a dos y de tres a ocho. 1 R O T ETM- V yV ¿BESE! USTED S E! PROGURADOR 0 E LOS TÜIBUNALIS? Prospectos, programa, contestaciones y preparación en el INSTITUTO Z Z ¿T JZ. n REUS PRECIADOS, 23, MADRID. Tenemos internado. 406 F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MADRIGAL 407 titulaba avanzando hacia la galera de la República, con la clarísima intención de abordarla. -Que Dios me confunda- -dijo Aben- Shariar, que no cesaba de observar la galera enemiga- -si aquél que viene sobre la crujía no es mi amigo César M a l a testa. ¡B a h! M e alegro; así se convencerá de que no solamente puedo vencerle espada contra espada, sino tambii fcT pc! edo vencerle cañón contra ca- WBnT arco contra barco. E a mis valientes! Se nos ¡presenta una buena ocasión de que Venecia conozca que no nos hemos muerto f r jKid los remos, hiio forzadlos, y os doy para todosTína arroba, de oro en doblas marroquíes. E n efecto, César Malatesta se había encontrado aquella mañana al amanecer con la orden de que fuese a tomar el mando de la galera de dos bandas San Pedro y San Pablo, y salir con ella a reconocer el Adriático. L o que había justificado esta orden del Consejo de los Diez, era el siguiente parte que Barbarigo había recibido aquella m a ñ a n a Monseñor- -decía- acaba de presentarse Paolo Costa, contramaestre de la galera mercante La Bella Genovesa, con una carta de monseñor Pietro Mastta, en que me recuerda el mandato que ayer me hizo de matar a la persona que con aquella carta se me presentase. Y o no me atreVo a hacer esto sin consultar con vos, monseñor, si debo obedecer lo que me manda el señor Pietro M a s t t a entretendré entretanto al dador de la Carta hasta que vos, monseñor, me respondáis si debo hacerlo o no. -Tieppolo Alba- no. Diez minutos después un esbirro dio a Tieppolo la contestación siguiente: Entregadme, de parte del Consejo de los Diez, la persona de Paolo Costa. Paolo Costa o Y e z i d fué presentado a Barbarigo. -Se ignora- -dijo el senador a Yezid- -dónde está monseñor Pietro Mastta. ¿L o sabéis vos? -Y o monseñor- -dijo Yezid, que valiente para todo era cobarde como una mujer en cuanto le hablaba un delegado cualquiera de la República- yo, monseñor, sólo puedo deciros que anoche estuvo mi señor a bordo de La Bella Genovesa con el señor César Malatesta, que después se volvieron a Venecia, y desde entonces no le he vuelto a ver, i ¿N i sabéis nada de él? -Os diré, m o n s e ñ o r desde hace algunos días le espera un esquife en la caleta del Perro durante l a noche; uno de ios marineros del esquife estaba en tierra cuando ¿1 llegó y se metió apresuradamente en el quiíe, haciéndose a j a mar con el único hombre que en el esquife h a b í a el que había quedado en tierra se vino por la playa a Venecia, y esta mañana, cuando me dirigía a casa del señor Tieppolo Albano para llevar una carta de m i señor, encontré en el puerto al marinero que no había podido llegar a tiempo para hacerse a la mar en el esquife y que me dio parte de ello. ¿A qué hora salió a la mar monseñor Pietro Mastta? -Después de la media noche. -Pero esta noche, a esa misma hora, hubo una tormenta terrible, y tal vez por eso vuestro señor no ha podido llegar a bordo de La Bella Genovesa, y debe haber perecido en la mar. -Para ir a La Bella Genovesa partía mi señor del mismo puerto; pero haciéndose a l a mar desde la caleta del Perro, ha ido sin duda en busca de otro buque. ¿D e La Leona? -Sí, señor. -Pues bien, volveos a i a aewa genovesa. Y e z i d se separó de Giacomo Barbarigo lleno de recelo. Inmediatamente Giacomo Barbarigo envió a uno de sus criados al palacio Conti, con orden para César Malatesta de que se le presentase al momento. César Malatesta estuvo muy poco después delante del senador, y éste, como si no le Conociera, como si nunca le hubiese hablado, le dijo: -Tomad esta orden, caballero; por ella se os ent r e g a r á inmediatamente el mando de l a galera de l a República San Pedro y San Pablo; no hagáis preparativo alguno; tal como estáis, poneos al momento a bordo y en cuanto lo estuvierais, levad anclas y haceos a la mar. ¿P a r a dónde, monseñor? -le respondió secamente César Malatesta. -Para la mar; en demanda de un corsario que ha.