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MADRID- SEVILLA 24 O C T U B R E 1929 SUELTO 10 DE CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. AÑO N. 8.370 V 1 GÉ S 1 MOQU 1 NTO OLIVE, NUMERO REDACCIÓN: P R A D O D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S Y A N U N C I O S MUÑOZ H E C H O S Y NO PALABRAS El C o m e r c i o Español en U l tramar Las manifestaciones cumplidas en M a drid y Sevilla para celebrar el I I Congreso de Comercio Español en Ultramar tuvieron reseñas y comentarios expuestos por los periódicos diarios Se trató de un suceso efectivamente interesante y con trascendentales consecuencias; no pudo quedar limitado a manifestaciones líricas, discurso. -pomposos, que están vedados en estos tiempos por conveniencia general, donde reuniones como la que acaba de verificarse serían estériles y desengañadoras si no las siguiesen acuerdos prácticos de quienes gobiernan. Abandonemos el verbalismo sonoro, mirando a la realidad, y ella nos dirá que mientras cantamos la verdad indiscutible del cariño verdadero y mutuo de los españoles con los pueblos americanos de nuestra origen, las transacciones mercantiles entre ambas partes disminuyen ada vez más, y pongamos como ejemplo el documento extenso y razonado de nuestra Cámara Oficial de Buenos Aires, donde se manifiestan asuntos de monta y exponen cómo están en peligro de borrarse algunos intereses de nuestro país. Examinando números referentes al comercio español, resulta aue. tanto en forma absoluta como relativamente han disminuido nuestras exportaciones, pues, deduciendo los respectivos tantos por ciento nos correspondieron: 2,49 en 1913 y 1,86 en 1927. Estamos, pues, en baja, y el hecho tiene fuerza propia, merece examen y la adopción de medidas eficaces, advirtiendo que el mal avanza, según lo acredi an las ñoras de 1928. L a Cámara Oficial de la Argentina reconoce que la decadencia de nuestras expoliaciones no puedt servir de mdice para juzgar del desarrollo de la economía patria. Se sabe que durante los últimos tiempos España aumentó su riqueza, y que el enorme incremento producido en el consumo interno trajo como resultado que la i n du- tria nacional se colocase en el mercado hispano, con la consiguiente despreocupación por los exteriores, pero a la vez el síntoma revela un estado digno tíe atención. E r a m o s actualmente en momento crítico por cuanto se refiere a nuestras relaciones materiales, y por eso debemos considerar trascendental lo examinado en el Congreso reunido en Sevilla, llevándolo a la práctica, pues no se trata de retórica ni cosa parecida, sino de algo rea necesitado de aplicaciones realizables y urgentes. U n solo asunto puede servir de muestra, y por él se colegirá cómo es la botonadura. 1 E n realidad, es lamentable que, siendo nuestra colectividad la segunda en importancia de la Argentina, tenga escasos servicios mensuales con bandera propia, y eso uii camente para tocar en determinados puertos. E l volumen del tráfico desde los españoles a la Argentina y viceversa, durante lo tres últimos años según estadísticas hechas en las márgenes del Plata, fué decreciendo notoriamente, y 40.000 compatriotas procedentes de América tuvie. wi que viajar bajo pabellones- extranjeros. Para atenderlos se necesitarían tres buques mensuales, con capacidad cada uno para rcás de 1.000 España en este momento decisivo: que no pasajeros. -En cuanto a las comunicacio- empujemos a ninguno de nuestros hermanos íK con nuestros puertos del Mediterráneo; para verles luego distantes del pedazo de tielas dificultades son aún mayores, no püdien- rra donde vieron la luz. S i n e l cuidadoso do equipararse los medios de transporte de interés que les debe nuestra nación. Cuanque disponemos con los extranjeros dedica- do se hallen en países de América elementos dos a análogos servicios. hispanos es preciso que- encuentren, por parPor lo que respecta a la carga, es aún te de representaciones de nuestro pueblo, más sensible ese abandono, en virtud del cual, calor y ayuda. H a y algunos millones de esno disponiendo tampoco de líneas regulares pañoles que viven Iejo. s de la Patria y es con los puertos del Norte de España, los im- preciso que no la. echen de menos. portadores establecidos en esos lugares, que J. F R A N C O S RODRÍGUEZ desean recibir cargas procedentes de la A r gentina, están obligados necesariamente, por diversas circunstancias, a enviarlas a. Amsterdam. Amberes, Hamburgo o- si no, a cual quier puerto del- Mediterráneo, para que las reembarquen desde ellos a su destino. L a falta de comunicaciones tan imprescindible es la causa determinante, otras veces, de que se adquieran en diferentes puertos de. Euro- L a adquisición de p r o d u c t o s pa productos hispanos. E n uno y otro caso extranjeros la consecuencia lógica es un aumento en los precios de las mercancías por concepto de Rafael Sánchez Mazas exponía no ha mufletes y gastos de transbordo. cho en estas columnas, con la castiza ele Pero no es esto todo- -agregan los repre- gancia que le es habitual, la conveniencia de sentantes de la Cámara Hispanoargentina- -que los españoles consumamos lo menos poExisten muchos puertos de nuestro país en sible productos extranjeros. Es una norma los que para expedir cargas han de valerse económica, adoptada de tiempos remotos en exclusivamente de los vapores extranjeros, otros países, más celosos que el nuestro del los, cuales las admiten cuando no han com prestigo de sus industrias. ¿Cómo rehusar pletado sus bodegas; siendo frecuente que nuestra adhesión al criterio del ilustre eslas remesas queden en ellos a la espera del critor? E n España el patriotismo, o adquiere un sentido agresivo que desentona de sus buque que pueda transportarlas. Barcelona, Tarragona, Valencia, Alicante, verdaderos fines, o se reviste de una pompa Málaga, Almería, Sevilla, Cádiz, V i g o G i- literaria de dudosa oportunjjiad. O amenaza jón, Bilbao, etc. son puntos de salida que o canta. E n otros países, eri que la circunsalcanzan un volumen de carga muy superior pección es la virtud, cotidiana, el patriotisa las posibilidades actuales- dev nuestros ser- mo labora. U n francés hepático no va a vicios marítimos. Forzoso es ocupar vapores Carlsbad a tomar aguas. Se queda en Vichy, extranjeros en las exportaciones; pero, si ¿Vestirse de paño extranjero? S i lo hiciera existieran buques españoles para ese tráfi- creería ofender a su nación. Lo ¿españoles, co, indudablemente nuestros exportadores los por el contrarío, si sufrimos achaques del hígado olvidamos que existen Marmolejo y utilizarían. Cestona, y ponemos nuestra- fe y nuestro d i E l caso examinado prueba la conveniencia nero en los manantiales de cualquier balneade proceder eficaz y urgentemente a la adop rio de fuera. Del indumento no se habla, ción de medidas, apropiadas. Ademá- s, se pid! pues, a la hora de encargarnos un traje, casi que lo expuesto en el segundo Congreso de todos preferimos que sea de un tejido made Comercio de españoles residentes- en Ultra- in England. ¿Sabe el español que a estas mar logre resonancia, y, sobré todo, alcance horas i o s telares de Cataluña producen unos resoluciones prontas y atinadas. L o s com- casimires y unos cheviotes tan consistentes patriotas, que consagran sus- actividades mer- y elegantes como los que importamos de cantiles al otro lado del Atlántico piensan, Londres? Seguramente, no. A saberlo nos con razón muchas veces, que sus reclamacio- abstendríamos de pagar ochenta duros por nes no suelen tener respuesta efectiva. Que- un traje, que, siendo tejido en España, nos da todo reducirlo a promesas vagas, después cuesta de cincuenta a sesenta. Pero nuestro desvanecidas con el andar del tiempo, e im- snobismo es demasiado recalcitrante para ceportan hechos y no palabras. Eso es lo esen- der a. ninguna consideración razonable. cial, y no garrulerías disipadas apenas se extingue el eco que produjeron. Uno de los acontecimientos que se viene Debe preocuparnos mucho atender a los operando de treinta años acá, casi inadver ¡emancipación de nuet s compatriotas que emigran; representan una tidamptitp. fuerza positiva. Italia piensa que los elemen- indi- tos útiles de su país deben quedarse siempre ra. en su P a t r i a pero la realidad enseña cuan tico crecido es el número de italianos que con nal regularidad inalterable llega a diferentes en puntos de América. E n Buenos Aires, por nob ejemplo, el número de emigrantes italianos obr supera al de españoles, y, en contra de lo si 1 dicho solemnemente por los directores de la ma: nación hermana, se atiende a los ausentes vac 1 del terreno natal con preocupaciones, cuidados, medidas previsoras de todo género. cluj Se execra por un iado la emigración, pero ojo! por otro se adoptan medios que la benefi- mií cian. Nosotros alabamos a quienes se van, jaij olvidándolos en seguida. Y es lo pedido para géi NACÍ ONALISMO SALUDABLE 1 es a