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ABC. J U E V E S 24 D E O C T U B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 33. RASTRO DEL DÍA El cine parlante A- Alberto Insúa. -Me veo obligado a contestar al cariñoso artículo que ha publicado usted en La Vos acerca del cine parlante, y en son de polémica estética, suscitada por unos, comentarios míos que aparecieron en estas columnas. Me veo obligado a contestarle: en primer lugar, porque soy muy aficionado a discutir con hombres de buena crianza, de ingenio fino y s noble intención; y, luego, porque seria descortés dejar en el aire sus cariñosas frases de elogio, que, por inmerecidas, me dan la medida extremada, de su benevolencia y generosidad. Casi, casi estaba por dejarme convencer, querido Insúa, si no fuera que su misma nobleza me obliga a examinar, con noble frialdad, el tenia este del cinc sonoro y parlante. Pero no tiene usted razón, querido Insúa, al presentar como axiomático un razonamiento que no corresponde a nuestro tema. Y o decía, refiriéndome a la película de Chevalier, que este artista era, en la pantalla parlante o hablada, muy inferior al Chevalier del teatro, como es inferior el retrato al original, y el disco a la voz humana. Se sobreentiende, que retrato equivale aquí a fotografía; es decir, a la copia y reproducción petrificadas de un momento o de varios momentos animados del original; no a la creación o recreación operadas por la obra de arte. L a película de Chevalier reproduce y copia a un artista; el mérito reside en la perfección con que se logre copiarlo y reproducirlo, pero no aspira a hacer una nueva creación. S i Picasso, por ejemplo, nos diera en la pantalla una serie de visiones personales de Chevalier y del arte de Chevalier, podríamos entonces hablar de otra naturaleza; pero siendo el ciña una mera reproducción, ha- blaremos, si usted quiere, de habilidad, de destreza de ciencia; pero nunca, nunca, recurriremos a la famosa teoría del arte como segunda naturaleza, ni evocaremos aquel aforismo de Wilde, hoy convertido en tópico, de que la naturaleza imita al arte. Esto sí que me parece axiomático, amigo Insúa. Y a ese Chevalier, que se esfuerza en aparecer vivo y animado; a ese Chevalier, que rompe a hablar y a cantar como las estatuas del Tenorio; que se empeña en demostrarnos que es un Chevalier de cuerpo entero y no una sencilla fotografía; a ese pastiche de Chevalier, prefiero yo el Chevalier que habla, canta y baila en los music- halls de París. M e quedo, hasta ahora, con el cine mudo. E s menos petulante, menos teatral, más íntimo, y más... iba a decir artístico; pero no sé, no sé, si el cine es un verdadero arte, ni nadie ha conseguido demostrarlo. Pero si el cine sonoro produce alguna emoción- -lo cual no basta para darle categoría de arte nuevo- si el cine me ha producido hasta la fecha alguna emoción, ha sido en cuanto me permitía seguir, con la imaginación, un trance dramático o humorístico, que no se expresaba con palabras torpes y concretas. -Trivelín. va español; yo agradezco mucho, hayan sido recogidas por la comisión todas mis, conclusiones, pero tengo que lamentar- m i discrepancia. rotunda y terminante con su redacción, por entender que en esa forma se; desvirtúan de tal manera, que hace i n eficaz lo que e r a i a solución del problema. Y o entiendo que si, la Asociación de olivareros no se decide a proteger centros especializados en la materia, bien con su aportación directa o influyendo cerca del Estado para que dótela estos servicios convenientemente (armonizando así la teoría con la práctica) no podrá obtener con los concursos los resultados positivos que la investigación de los centros oleícolas podían proporcionarle. Hace algunos años que hice estas mismas indicaciones a la Asociación en un trabajo que le presenté, y discrepando de este criterio la hemos visto gastar fondos en concursos de muestras de aceite, fabricación, poda, trabajos de análisis referentes a esta industria, etc. etc. todos ellos, a nuestro juicio, ineficaces, como habrá podido comprobar por sus resultados. M i conclusión tercera, diciendo: Que por el Estado y por los organismos interesados en defender esta producción se f a c i l i ten medios de personal y económicos a 1 a LA A S A M B L E A OLIVARERA D E JAÉN Don Enrique Agudo Pavón, ingeniero agrónomo de Jaén, nos ruega la publicación de las siguientes cuartillas: Con gran detenimiento hemos leído las conclusiones redactadas por la omisión organizadora, resultado- de los trábalos que habíamos presentado algunos señores, referente al problema del aceite puro de oli- C O M P R A D E T O D A C L A S E DE. M O N E DAS Y M E D A L L A S A N T I G U A S CLASIFICACIÓN Y VALORACIÓN D E MONEDAS Y COLECCIONES A N T O N I O Ii. Y LOJPEZ RteVILLAS P U E R T A D E L SOL, 15 MADRID Granja Agrícola de Jaén, para que con la urgencia que el caso requiere investigue las diferentes aplicaciones que este producto nacional pueda tener, no va puesta, sin que un meditado estudio la haya precedido. No hay quien pueda presentarse a íos concursos de la Asociación de olivareros, cuando los trabajos necesarios, para llegar a la solución de los, problemas que se anuncian, tienen q. ue ser. precedidas de gastos, que en su mayoría, los técnicos no pueden sufragar, más -aún, cuando í son estudios, que a priori no se pueden predecir sus resultados. E l estudio del aceite de oliva, como l u brificante hay que hacerlo, primero, químicamente, y después, por medio de ensayos en motores, automóviles, etc. gastos, que ningún señor, por acudir al concurso, va a realizar de antemano, sin saber si ellos coronarán él éxito. E n igual sentido para emplear los orujos como combustibles es necesario comprar máquinas trituradoras, amasadoras, etcétera, que tampoco ningún particular caprichosamente costeará. De igual forma para, hacer los estudios de alimentación ningún particular va a hacerensayos de -racionamiento, ya que el orujo en sí es poco apetecido por el ganado. Basta ya de echar siempre la culpa a los Gobiernos de lo que nosotros no sabemos guiar por el camino del éxito, al G o bierno se le debe pedir ayuda para llevar a cabo nuestras orientaciones, pero no el proteccionismo exagerado, pues dada su misión de armonizar los intereses del pro- duettr y consumidor, jamás podrá concedérnoslo. L a solución del problema del aceite (igual o parecida a la que yo le doy en mi publicación) tiene que salir de los técnicos especializados en esta materia y de os economistas. Por tanto, mientras nuestra Asociación nacional de olivareros de España no se decida a recoger- los consejos de éstos, continuará viviendo sin a. biente y sin eficacia en la gestión que está llamada a realizar. Jaén 22 de octubre de 1929. -Enrique Agudo Pavón, ingeniero agrónomo.
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