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A B C. SÁBADO 26 D E ¿OCTUBRE D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. historia, ofrendó a la Reina de los cielos, tratarse de S. Majestad, si bien por la i n la Santísima V i r g e n de Montserrat, en tervención que a él toca, debiera dejarlo para nombre de las Diputaciones, una bandera, el final. que, como ninguna otra, simboliza a EspaDice que el collar de Isabel la Católica, no ña, porque lleva entre el rojo y gualda de por su riqueza como joya, sino por su signisus colores el pasado glorioso y los ensueficación, era superior a sus merecimientos, ños de un venturoso porvenir de todas las por lo. cual se veía obligado a los donantes, provincias que integran el territorio nay constituía para él un motivo de profunda cional. gratitud. Reunidas en esta se ion de clausura. de Manifiesta el marqués de Estella, que la la III Asamblea de Diputaciones todas las dictadura, al advenir al Poder, señaló a las corporaciones, aun aquellas como las foraDiputaciones como ramas a podar, caídas les, a quienes la especialidad de su régimen en el desprestigio general, de todos los rasepara de nuestros actuales problemas admos de la Administración Pública, pero que ministrativos, nuevamente acuden a Su M a llegó a la comprensión de que sólo necesijestad en suplica de que se sirva entregar taban de un injerto de savia nacional, para al marqués dé Estella las. insignias de la que en un plazo inmediato se manifestaran Orden de Isabel la Católica, que todos los los resultados excelentes. diputados españoles le ofrecen. Y o que conozco- -dijo el general- -la solicitud con que Su Majestad estudia, los asunE n esta ocasión ha de ser Vuestra M a tos nacionales, sé que advertirá claramente jestad portador de un mensaje, que si no el amplio horizonte en que se mueven las D i es como aquel símbolo de piedad religiosa, putaciones españolas. es, sí, tributo de justicia, unido también al Las Diputaciones, antes de mostrar el acvenerable nombre de la Patria. tivo celo de nuestros días, ya eran simpátiL a obra de reconstrucción nacional, que cas, por sus instituciones benéficas. Y en con portentoso esfuerzo lleva a cabo el geesto hay que hacer la justicia al pasado réneral Primo de Rivera, culminante en los gimen, de que supieron atenderlas. prodigiosos Certámenes de Barcelona y Se. N o así el capítulo de carreteras, de camivilla, han sido motivo de la concesión por nos vecinales, etc. parte de Vuestra Majestad, a propuesta del Gobierno y ratificada con el vivo clamor de H e de resaltar la importancia, no. sólo del todos ios buenos españoles, del collar de una tema agro- pecuario, ya en vías de ejecución, Orden, que por lo excelso del nombre de la sino también el de la cooperación de las D i Reina, que le sirve de titular, evoca las traputaciones, en materia tan importante como diciones de nuestro país, en el momento la. instrucción pública, en complemento con cumbre de la historia, cuando en el apogeo los Ayuntamientos. de su vida realiza la más alta misión, la de Así, bajo la. intensa y fructífera labor de la maternidad. España, creadora de pueblos las Diputaciones, bajo el despertar de los en el pasado; España, unida en íntimo abraAyuntamientos, va resurgiendo una España zo con: sus hijas de América en los momennueva, que al ser visitada por los extranjetos actuales: he aquí lo que representa el ros, arranca frases, de sincera admiración, nombré de Isabel la Católica, que sirve de como las que hemos visto estos, días, firmadivisa a la Orden con que honrasteis al predas en la Prensa de Sevilla por los emisasidente de vuestro Consejo de ministros y rios intelectivos de las diversas naciones cuyas insignias os piden que lé entreguéis europeas. los diputados españoles. Esta España nueva, en la afirmación de actos como el que hoy se celebra, despierta Gracias, señor, por haberos dignado honfundadas esperanzas, de un amplio horizonrar con vuestra presencia l a clausura de te espiritual. la I I I Asamblea de Diputaciones de régiRefiere el presidente, cómo en reciente acmen común, acreditando con ello una vez to celebrado enGuadálajara, oyó, en boca más vuestro amor a las provincias españode una maestra, la expresión de unos sentilas y el cuidadoso interés que los problemas mientos; tan finos y delicados, que. si logranacionales os inspiran. ra inculcarlos en sus discípulos, pronto surY como en la v i d a- -y a lo dijo el poeta- -giría- una generación de- madres, hijas, herestán muy cerca el placer y el dolor, esta sesión, que despierta en nosotros t a n sin- manas: y novias españolas, que llevarían a los hombres por el cauce del progreso pacero júbilo, por vernos presididos por la trio. augusta persona de Vuestra Majestad y por Debemos pensar, que no ha de transcurrir rendirse en ella un merecido homenaje al mucho tiempo, en que Su Majestad el Rey, general Primo de Rivera, tiene también una nota profundamente amarga, que es el mo- hoy en plena madurez de inteligencia y de energías físicas, vea desde el balcón de la mento, triste de la despedida. Diputados españoles: Vamos a separar- plaza de Oriente, el nacimiento de una E s paña culta, liberal democrática, que ha de nos después de unos días de grata convivencia, pero nos consuela pensar que sólo nuestros cuerpos se alejan, quedando unidas nuestras almas por los más puros sentimientos del espíritu; la amistad fraguada al calor delesplendoroso sol de Andalucía, el deber cumplido al laborar en favor de los Espectáculo n u e v o sagrados intereses que nos están atribuidos y el saríto amor a la patria, que a todos nos e n S e v i l l a í anima. V i v a España, viva el Rey, viva el general Primo de Rivera. Los vivas fueron entusiásticamente contestados. A l terminar su discurso el señor Parias, Su Majestad D Alfonso, entre grandes aclamaciones, coloca al marqués de Estella el collar de Isabel la Católica, que ya se le había impuesto oficialmente, con anterioridad al acto de ayer. volver a escribir páginas gloriosas en 2 a Historia. (Gran ovación) Palabras finales de S M el R e y Su Majestad el Rey pronuncia las siguientes palabras: Señores: Padezco un catarro iberoamericano, con motivo de. una reciente visita á Aranjuez, donde quedó mi voz. Por esta causa, muy apesar mío, no puedo extenderme en un discurso, donde exponer la satisfacción con que he visto la celebración de esta Asamblea. Sólo me resta decir que queda clausurada la Asamblea, pidiendo a vosotros llevéis a todas las provincias españolas un cariñoso saludo de vuestro Rey. Los cisambleisías, puestos de pié, prorrumpieron en vivas al Rey, que fueron contestados con gran entusiasmo. Banquete en la Diputación A continuación de la sesión de clausura se celebró en el salón de sesiones de la Casa- Palacio de la Diputación, un banquete servido por el Hotel Alfonso X I I I Tomaron asiento en la mesa, con Su M a jestad el Rey, el infante don Carlos, el presidente del Consejo de ministros, general Primo de R i v e r a el conde de Maceda, el d i rector de la Exposición Iberoamericana, don José Cruz Conde; gobernador civil de Sevilla, Sr. M o r a Arenas; alcalde, D Nicolás Díaz M o l e r o vizconde de Salcedo Bermejilío, conde de Montseny, los presidentes de secciones de la Asamblea y Mesa presidencial, D. José María Carrau, D. José Morell Bellet, D. Gonzalo Montenegro y Carvajal, D. José María Valdemoro Barrio, D. Julio Rodríguez Soto, D José Jiménez Sánchez, D. Sebastián García Guerrero, D. Diego Belando Santisteban, D José Ibáñez Martín, D. Enrique Herreros de Tejada, D Ángel L i zazoan, y los diputados sevillanos D. Ángel Camacho y Baños, D Pablo Benjumea, don Manuel González Parejo, D. José Luis de Pablo Romero, D Juan Parias y D. Francisco Galnares. LA COLABORACIÓN DE ABC roOlTUf BETiS U n a carta de D. Juan P u j o l Nuestro ilustre colaborador Juan Pujol nos ruega la publicación de la siguiente carta: S r Marqués de Luca de Tena. M i querido amigo: P o r casualidad me entero de que el diario La Voz, de Córdoba, se ha permitido incluir m i nombre en una lista de colaboradores que acaba de publicar. N i directa ni indirectamente he contratado colaboración alguna con ese periódico, y por lo mismo me sorprende que la anuncie. L a exclusiva de mis artículos pertenece a A B C, con la única y limitada excepción que la bondad de usted ha permitido introducir en nuestro contrato, y, por tanto, ningún otro periódico español puede insertarlos. P a r a evitar casos análogos, le agradecería que, si lo estima conveniente, diera publicidad a esta carta. Cordialmente suyo amigo, que le abraza, Juan Pujol. Con mucho gusto publicamos las líneas del ilustre escritor, a las que vamos a añadir muy pocas palabras de comentario. N o basta que un periódico publique una lista de nombres prestigiosos, atribuyéndoselos entre sus colaboradores y eligiendo para ella los que más frecuentemente honr- ¡n las páginas de algún otro colega. N o basta, porque luego el público se llama a engaño. Nosotros no damos lista de nuestros ilustres colaboradores. Preferimos publicar sus artículos. D i s c u r s o del general P r i m o Rivera de Comienza diciendo que hablará, en primer lugar, de la imposición del collar, por
 // Cambio Nodo4-Sevilla