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A B C. M A R T E S 29 D E O C T U B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 35. I N F O R M A CIO N ES Y TAURINAS NOTICIAS En Sevilla. Seis toros y dos toreros. En Barcelona. Seis toros de Perogordo, para Marcial Lalanda, Manolo Martínez y Armillita Chico. Otras noticias. EN SEVILLA considerable alguna- -su. mejor tarde en Sevilla. Hizo, en los momentos afortunados, una labor tan p tórica de gracia, tan rica Seis toros y dos toreros Con una interesantísima novillada dio f? n- -si no erramos en nuestras conjeturas- -la movida temporada taurina de 1929 en el Baratillo. Quede para otro día el resumen rápido del curso, y atengámonos ahora a contar, según costumbre, lo que ocurrió en la corrida del domingo ante un concurso que ocupaba, a lo sumo, dos tercios de las localidades del circo. Don Florentino Sotomayor envió para la fiesta seis preciosos novillos- -hondos, bien criados, finos y de armónica encornadura- -que dieron al espectáculo el sabroso aliciente de su docilidad y su bravura. Algún lunar hubo, tocante a esta última calidad, en el comportamiento del primero y el tercero- -blandos al hierro- pero en cuanto a la nobleza y a lo que ahora hemos dado en llamar el estilo de toro de lidia, en los seis En entrambas ocasiones, el diestro prodigó, en la pinturería de los molinetes, la gentil precisión de los cambios de mano, el adorno de los rodillazos... la pinturería luminosa de sus desplantes. L a faena al quinto- aventajando con mucho a la primera, fué una de las más bonitas de estos últimos tiempos. Entrándoles con decisión, clavó al primero una estocada torcida, y, al otro unacontraria, seguidas de, sendos descabellos. Naturalmente, a la concesión dejos apéndices referidos acompañó el triunfó del paseo circular. Con el cuarto, el hombre no se confió ni tanto así: trasteó por 1 a cara, y, después de un espadazo atravesado, descabelló al tercer golpe. De su trabajo con la capa, muy vistoso en quites, sobresalieron tres- excelentes verónicas al cuarto toro; sólo- que el bicho, bravísimo, se le fué encima con sobrado empuje, y el torero- ¡oh manes de Rafael! no quiso volver a arrimarse. Después de su victoria del domingo, Mérida no debe gastarse más en el escalafón de los novilleros. La alternativa se impone. Muchos triunfadores hay, entre los matadores de toros, que le van muy a la zaga en arte y torería. Otros le aventajarán en el reposo de la planta, el dominio del toreo al natural y la suavidad del lance, ganándole en modernidad. -Pero él tiene la gracia, reina y señora de todas las épocas. Cogida del Niño de Tomares por el tercer toro Andrés Jiménez, tan torpe e inseguro cómo antes de su grave cogida. No se despega a los toros, de suerte que si en el quinto de ayer consiguió, casi encerrado en tablas, completar una serie de lances que por; Un gran lance de Andrés Mérida en el bravo toro cuarto en destellos de arte, que ninguno de sus compañeros actuales habrá conseguido emularle. Nos atrevemos a afirmar que es preciso volver los ojos al pasado radiante de Rafael el Gallo, para encontrar el antecedente más próximo del garbo y la sal con que el malagueño compone y sazona sus faenas. Algo hay, en efecto- -y aun algos- -en el arte claro y sonriente de este novillero, de las facultades improvisadoras y la majestad graciosa que labraron la fama imperecedera de Rafael; y también- -claro es- -de aquellas lagunas imprevistas y sorprendentes- -tan regocijadas y gitanas- -con que la prudencia rompía la continuidad de las gallardías del genial alopécico. Mérida cortó ayer dos orejas, que el entusiasmo general le concedió después de sus brillantes muleteos al que abrió plaza y al quinto- -que había lastimado a Jiménez- 5 t puon it A r oc 0 COSAS OSf l 1 T MALOS CHISTE viéronse reunidos en envidiables proporciones. Hubo bastantes cogidas, sí; pero cargúense todas en la cuenta de la torpeza de los lidiadores; los animalitos no pudieron remediarlas. Los tres últimos bichos fueron bravísimos, boyantes, codiciosos: tres toros como para que unos lidiadores no más que discretos se hubiesen cansado de divertirse y divertinos, toreando a su gusto. E l mejor de todos, el cuarto, que fué el que con más seca valentía se dejó pegar. E l segundo de la tarde, que cumplió con los de la vara larga, no lució más porque estaba visiblemente resentido de los remos. El cadáver del quinto fué paseado por las mulillas, entre aplausos. La corrida, en suma- -si es que nuestra memoria no flaquea una vez más- -fué. la mejor del año. Enhorabuena al Sr. Sotomayor. Para hacer honores a la magnífica primera materia, hubo en la arena dos toreros tan sólo: Mérida y Bombita IV. Andrés tuvo, pese a sus deficiencias- O S E L I T O -A mi me gusta Mérida porque e un torero de una línea superior. ¿Ustedes no han oído hablar de la línea de Mérida? su valentía arrancaron una ovación, fué porque el ímpetu de la acometida hacía que el bravo novillo pasara solo, una y otra vez, por delante del muchacho. Por aquel grave defecto, el segundo le cogió por el vientre al dar un pase natural, quedando todo en un sensible deterioro de la ropa. Volvió a ser cogido en otro natural al quinto, y esta vez sufrió una contusión en el muslo dere- cho y conmoción cerebral, que le impidieron seguir toreando. A su primero, después de equivocar la faena, pasándole por alto, le dejó, sin apretarse, una estocada defectuosa, intentando; una vez el descabello. Aparatoso volteo de Andrés Jiménez por ei quinto toro A Ramón Cansino (el Niño de Tomares) que hacía su primera presentación, le cp-
 // Cambio Nodo4-Sevilla