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BRUSELAS. ROMA. EL PRINCIPE V O N BÜLOW F. L EX CANCILLER DEL IMPERIO ALOMAN, Ql E HA FALLECIDO E LA MAXAXA DEL I. CXES, (FOTO P H O T O T H E K) BODA DE PRINCIPES LA TRI. VCESA MARÍA JOSÉ, D E BÉLGICA, Y EL H E R E D E R O DEL TRONO DE ITALIA, RETRATADOS F. X EL PALACIO DE L A E C K E X P O C O DESPUÉS D E L ATENTADO COMETIDO CONTRA E l CLTIMO (POTO KEYSTOXET cíón. ofrecen ahora el aspecto del abandono y la ruina. Muchas casas fueron demolidas para malvender los materiales de construcción. Cuando los Municipios prohibieron destrucción semejante, los edificios, dc todas suertes, se quedaron vacíos. N o una comarca despoblada por fal a de trabajo, sino una región asolada por la guerra, incluso con la apariencia de haber sufrido la acción de la artillería, parece esa zona de La Unión, que un tiempo fué ciudad espléndida, si no por su apariencia material porque en provincia donde el analfabetismo hace estragos lo había combatido en sus escuelas municipales hasta ahuyentarlo por completo. Las ruinas de otros siglos produ cen melancolía. Pero las que todavía parecen caldeadas por el rescoldo de la vida de ayer, angustian infinitamente. Cuando vuelvV a aquel pueblo, donde transcurrió mi infancia, no son sólo los muer os los amigos por quienes pregunto en vano. ¿Y Luis? -E n Barcelona. ¿Y Carlos? -Emigró a la Argentina. Los mineros anónimos se fueron, pero ion ellos se marcharon los pequeños comerñaníes. los hombres que ejercían una procesión liberal, los artesanos que dan a las tiudades su laboriosidad y su bullicio. Y todo tsto porque un día los magnates que en la City de Londres deciden el precio que han escéuticos tienen en los países que alguna de ener los minerales acordaron rebajar i vez fueron ricos por la minería. el de plomo a un nivel insuficiente para Pero en torno a esa ciudad y a la de remunerar el trabajo de extraerlo. i Laragena- -que es como la capital ilustre Ya sabemos que la determ nación de ese le toda esa comarca- -hay una inmensa r i precio no se hizo caprichosamente. Res- mezi potencial, que. para hacerse tangible, pondía a cansas comnlejas y obedecía a no requiere milagros, sino esfuerzos y cuya factores mundiales. E l hecho es que bastó fructificación no dependería de los indusel acuerdo tomado én íngla erra para que triales extranjeros, sino del trabajo de los aquella ciudad- -y otras aglomeraciones propios hab tan es. Más de cincuenta mil como ella- -se arruinasen. Sólo que una ciu- hectáreas de campos cultivables, pero en los dad no es un campamento que se levanta que a veces no cae en el año una gota de y se deja sin dolor cuando conviene. A una igua. Tierra para el trigo, y el naranjo, y el ciudad pronto se le improvisa un alma, cu- óleo, v el vino. Cuando por azar llueve lo yas raíces están en la iglesia de las bodas y j necesario, bajo aquel sol, que es el mismo los bautismos, en el pretorio donde se ad- le E a! estina v de Palermo, parece aquélla mims ra justicia, en el cementerio donde a tierra prometida L o que hay es que nunquedaron los huesos de los antepasados, en ca llueve Las cosechas se agos an o se el paisaje polvoriento v feo tal vez, pero en rustran. Las fincas apenas producen para el que comenzó a sentir el amor y el dolor oagar los tributos. Hace años se proyectó nuestro corazón de niños. Mucha gente- ega todo aquel campo con agua del Sese obstinó en permanecer en ella. Se habían gura, que se pierde inútilmente en el mar. creado intereses que nc se pueden transpor- Yo he visto los provectos. Probablemente tar como el pobre ajuar de! mineros. Y se han incorporado a los que, de índole o esa población, a intervalos resignada v des- análoga, guardará en sus archivos la Conesperada, aguarda constantemente ei milagro federación Hidrológica de ese rio, para lie le que los financieros británicos, que ferien varios a cabo algún d a Cuándo? Bsa es en sus manos la cotización de los minerales, va otra historia. Si se habla a los campela suban: de que el Estado español adopte sinos de! naís. hacen un gesto ambiguo. algún arbitrio para encarecerlos; de que- -Pero, no hay interesadas en ei asunsurjan a ras de tierra nuevos filones- -con esa fe en lo maravilloso que hasta los más to personas competentes e influyentes t -Eso parece. J