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A B C. S Á B A D O 2 DE NOVIEMBRE D E 1929. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 16. Parias; rector de la Universidad, Sr. Cand a u comandante de Marina, director general de Sanidad, alcalde de San Juan, señor Lisén y P a r r a presidente de la Junta de Obras del Puerto, D -José María Y b a r r a director de la Exposición, Sr. Cruz Conde; ingeniero director de la Junta de Obras, Sr. Delgado Brackenbury; secretario, señor Llórente, vocales, representaciones del Cuerpo Consular, Cabildo Catedral, Cámara de Comercio, presidentes de las Cámaras Minera y Agrícola, señores Camino y Huesca; jefe de la Sección del Puerto, del ministerio de Fomento, D. M a nuel Becerra; delegado regio de la Confederación Sindical Hidrográfica del Guadalquivir, D. Carlos Cañal; ingeniero jefe de Obras Públicas, Sr. Ramírez Doreste; corporaciones civiles, militares, eclesiásticas, y cuanto en Sevilla representa y significa. A los acordes de la Marcha Real, y entre entusiastas aclamaciones, llegó a la t r i buna S. M el Rey. Inmediatamente, el Rey fué cumplimentado por las autoridades, y, acompañado del ingeniero director, Sr. Delgado Brackenbury, examinó detenidamente la maqueta del proyecto, dándole el Sr. Delgado una m i nuciosa explicación, quedando el Rey completamente informado. E l Sr. Mantecón, presentó al Rey, para su examen, el plan de obras de reformas. Seguidamente se procedió a la bendición de las obras. Vieja del río, suponiendo que por él corrieron las aguas largo tiempo, fué objeto de estudios, limpieza y sondeos, sobre todo bajo la dominación árabe, en que, llegando la navegación fluvial hasta Córdoba, mostraban los Califas protección decidida y máximo interés a cuantas obras y trabajos se ejecutaban en el río. P o r otra parte, el canal mencionado significaba la defensa de Sevilla contra las inundaciones, porque, en ¡os momentos de grandes lluvias y avenidas, vaciaban en él las aguas que, por exceso, no podían discurrir por el cauce normal. F l o r e c i m i e n t o comercial del r i o Discurso del señor Ybarra Señor: Nuevamente tengo que daros las gracias en nombre de la Junta que me honro en presidir y en nombre de Sevilla entera, por haberos dignado enaltecer con vuestra augusta presencia este acto, que para Sevilla tiene una importancia decisiva, reconocida así por el Gobierno, y muy especialmente por el ministro de Fomento, en quien hemos hallado siempre facilidades sin cuento para poder llevar a feliz término obras tan importantes, que han merecido y merecen la eterna gratitud de los sevillanos. N o hace todavía cuatro años inauguraba Vuestra Majestad el nuevo puerto de Sevilla, navegando su canal a bordo del Buenos Aires y acompañado de aquellos gloriosos aviadores españoles que regresaban de las Américas, adonde fueron llevando la intrepidez y el valor y de donde volvían trayendo lazos de afecto y cariño de aquellas Repúblicas americanas a la madre E s paña. De nuevo estamos aquí hoy, para dar comienzo a unos trabajos cuya finalidad es hacer del puerto de Sevilla uno capaz de competir con cualquiera de los de primer orden del mundo. L a s primeras reformas d e l G u a d a l q u i v i r E n tiempos de Fernando I I I era Sevilla el centro del comercio, donde cada oficio tenía una calle para sí, y el río, el medio de comunicación por donde aquél rápidamente se desenvolvía; basía hojear las crónicas del Rey Santo para leer que a Sevilla le entran cada día por el río hasta los adarves, naos con mercaderías de todas las partes del mundo: de Tánger, de Ceuta, de Túnez, de Alejandría, de Genova, de Pisa, de Portugal, de Inglaterra, de Burdeos, de Bayona, de Sicilia, de Gascuña y de otras muchas partes... allende el mar de moros y cristianos Su hijo, el Sabio D Alfonso X penetrado de aquella actividad fluvial y de las circunstancias que favorecían al río para su navegación y su comercio, mandó hacer la atarazana o arsenal de Sevilla, comenzando la construcción de una armada con diez galeras, a la que crió sus ordenanzas. Posteriormente, las luchas y las victorias hace que se olviden de los cuidados del río, empeorando las condiciones de su navegabilidad expedita tiempo antes hasta Córdoba, desde donde, por el río, vino a Sevilla el Rey D. Enrique I I I en el año 1396. Mas no por ello disminuyó el comercio fluvial, pues los traficantes y mercaderes encontraban siempre en el río la mejor artería para el abastecimiento de la Andalucía. Así lo comprendieron los Reyes Católicos, otorgándole beneficios sin tasa, y así pudo decir Tomás Mercado que la Casa de Contratación de Sevilla es como centro de todos los mercados del mundo y así! ó era, en efecto. E l siglo xVj llamado de las especias, porque en sus postrimerías se desarrolla poderosamente ei tráfico de aquellas materias, da un nuevo y original matiz a nuestro puerto; los marinos genoveses y venecianos adquieren aquellas sustancias en los mercados de Alejandría, y puestos al habla con los descendientes de los mercaderes genoveses establecidos en Sevilla desde el tiempo de su reconquista, convierten al puerto en mercado, donde se despachan cantidades fabulosas de canela y clavo, nuez moscada, gengibre y pimienta del A s i a que llevada a través del mar rojo por los cárabos moros, eran desembarcadas en Suez y recogidas por las galeras castellanas para su conducción a Sevilla por el Guadalquivir; esto aparte de que el río sigue siendo la principal arteria de aprovisionamiento, hasta el punto de que en algunos años de carestía por falta de lluvia suplen las naves con todo aquello que los campos por su sequedad no habían podido suministrar. Baste decir a este efecto que en octubre del año 1506 se hallaron en el río desde el muelle hasta el puente de Triaría ochenta naves de gavia, cargadas de trigo- y algunas de cebada, que sirvieron para abastecer todo el territorio de Sevilla y el de Córdoba y su provincia. L a Casa de Austria continúa la obra de los Monarcas antecesores, y por mandato regio se hicieron detenidos estudios por afamados ingenieros, a fin de procurar que el Guadalquivir facilitara las comunicaciones y siguiei a siendo el medio principal de transporté para el arribo a la Andalucía de toda clase de mercaderías y frutos. Además, el comercio llamado de las especias continúa en alza con los traficantes que de las Indias vienen, y al puerto de Sevilla vuelve también la gloriosa expedición de Juan Sebastián Elcano, quien dio la vuelta al mundo en tres años y días, reemplazando a M a gallanes, cuando el glorioso descubridor fué muerto por los filipinos. P r i v i l e g i o s concedidos al puerto Felipe II, año de 1573, dispuso que el puerto de Sevilla fuese el único que pudiese negociar con las colonias, privilegio que duró hasta 1717, en que el Rey Felipe V lo trasladó a Cádiz. L a flota que salía cada año tocaba en varios puertos americanos, repartía en ellos su cargamento y volvía a E s paña abarrotada de metales preciosos y de productos de aquellos países. Sigue en auge el comercio marítimo sevillano durante tbdo el siglo x v n nuevas embarcaciones se acercan a los muelles del puerto, cuyo atraque principal está en la Torre del O r o todo este movimiento comercial, repercute de manera directa en el progreso de la industria de construcción de buques, y los astilleros, establecidos en lo que fueron llanos de San Telmo, lanzan al río desde lanchas pequeñas hasta grandes navios, pues precisamente en el año 1693 se construyeron dos, bajo la dirección del arquitecto hidráulico D. Bartolomé Garrote, hijo de Sevilla, uno de los cuales tenía de cabida 405 toneladas, cuyo dato sirve para dar idea del calado del río en aquella época. A este período de florecimiento, sucede otro de abandono que dura hasta 1815, en que se constituyó la denominada Compañía del Guadalquivir, que realizó la Corta F e r nandina, suprimiendo uno de los tornos del río, y construyó el primer buque a vapor que hubo en España y que se utilizó en unión de otros para viajes de Sevilla a Cádiz. E n 1863, el ingeniero D Manuel Pastor y Landero se hizo cargo de la dirección de los trabajos del río, marcando con ello la fecha del resurgimiento del puerto sevillano, que afortunadamente y para bien de Sevilla y de la Patria continúa hasta nuestros días, merced a las obras de los ingenieros, continuadores de aquella labor, que en cinco Teafro d e l Duque ESTÜEIO ESTRENO SÁBADO 3 D E OCTUBRE D E 1929 E l sainete- revista en nueve, cuadros, original de Antonio Paso (hijo) y Francisco Loygorri, música del maestro JACINTO GUERRERO, Siempre fué preocupación constante de todas las edades y los siglos las mejoras del Guadalquivir para hacerlo y conservarlo navegable; así lo vemos en las citas históricas de los tiempos de Grecia y Roma, y más tarde en la época visigoda, cuenta el abad de Valclara que, habiendo puesto las tropas del Rey Leovigildo cerco y sitio a la ciudad de Sevilla, donde Hermenegildo, su hijo, habíase levantado en armas, pusieron los sitiadores decidido empeño en desviar la corriente del río, habida cuenta que los navegantes y mercaderes, remontando sus aguas, abastecían y pertrechaban la ciudad, estando en condiciones de resistir por largo tiempo el asedio. Alguien ha querido ver en el relato que antecede la idea de una primitiva corta que, arrancando de la Algaba, pueblo vecino a Sevilla, moría frente a los terrenos llamados posteriormente Campo de Tablada; mas sea de ello lo que fuere, es lo cierto, que ese canal, de cuya existencia se conservan huellas indelebles, y a quien los sevillanos llaman Madre P O us COPETAS G r a n d i o s a presentación Decorado fie R. Matarredona. Vestuario de la Casa Peris Hnos. Servicio diario de automóviles RIO TINTO- XERVA- SEVIDDA Desde el fi dé octubre, liasta nuevo aviso. De Riotinto: Por la m a ñ a n a a las 7; por la tarde, a las 2 y media. De Nerva: Por la m a ñ a n a a las 7 y media; por la tarde, a las 3. De Sevilla: Por la mañana, a las 8; por la tarde, a las 3. Oficinas en Sevilla: A L B T J E R A 7. T E L E F O N O 25479. AUTO- BE 1I S j Pópulo, 16. Tel. 23527.