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que puede y debe desarrollar principalmente. El comandante de uno de los más famosos paquebotes británicas ha declarado que, en su opinión, no pasará mucho tiempo sin que un solo barco se haga a la mar sin llevar un noctovisor. Keaímente, es una necesidad que se ha de imponer prontamente en los buques, ya que constituye la más firme defensa que se les ha ofrecido jamás contra los peligros de la niebla. La explicación sencilla del noctovisor se la aplicación de los rayos infrarrojos a la televisión. Pudiera muy bien llamarse este sistema Televisión infrarroja. E l aparato, que ofrece toda la apariencia de una gran cámara fotográfica, consiste esencialmente en un transmisor y un receptor de televisión acoplados mecánicamente y dispuestos a ser sensibles a los rayos invisibles infrarrojos, en vez de serlo a la luz Manca. Eá lente del noctovisor lanza una pequeña imagen invisible, formada por rayos infrarrojos sobre el disco explorador de un transmisor de televisión; detrás del disco está situada una celda fotoeléctrica, especialmente sensible a los rayos indicados, que recoge dicha imagen, cuya salida va a dos amplificadores, sucesivamente, y la señal luminosa actúa, por último, sobre una lámpara Neón, siendo reproducida y hecha visible en la pantalla del aparato receptor. En la navegación por mar es un aparato de un valor incalculable. No olvidamos, sin embargo, la misión del radiogoniómetro, que tan valiosos servicios presta actualmente; pero debemos hacer notar que si bien en largas distancias su eficacia es notable, para cortas distancias, que caen bajo el dominio de la vista humana, ya no es de tan exacta precisión, y ésta es, precisamente, la ventaja y el verdadero objeto del noctovisor. Su exactitud es maravillosa. Su utilidad, por consiguiente, es máxima. Para la navegación aérea no deja de presentar un brillante porvenir. Las aeronaves serán orientadas en sus campos de aterrizaje estableciendo un sistema especial de señales luminosas que no puedan ser confundidas con manantiales de luz de otra procedencia. Algo semejante a los faros costeros, que proyectan su luz en forma característica y distinta uno de otro. Para los trenes en marcha, donde se hace indispensable observar los discos de señales, obscurecidos o totalmente invisibles, a simple vista, en tiempo de niebla. Para el Ejército, en fin. como un medio más de comunicación secreta. Infinidad de aplicaciones han de derivarse, sin duda alguna, de la noctovisión, pero no queremos acabar estas líneas sin aludir a la posibilidad cercana de detectar o señalar la presencia de los temibles icebergs de los mares del Norte en tiempo de niebla, por medio de potentes reflectores de luz infrarroja. Ello evitará dolorosas catástrofes, como la acaecida al hermoso transatlántico inglés Titanic, catástrofe que todo el mundo recuerda todavía con horror, por el número y calidad de las víctimas que en ella perecieron, SALVADOR VIA S H E AQUÍ E L APARATO N OCTOVISOR INVENTADO POR J. L TiAIR, QUE PERMITE VER EN L A NOCHE Y QUE SE UTILIZA, SOBRE TODO, PARA LOS BUQUES Mr. Baird colocó el noctovisor en 1 a cumbre del monte antes aludido, desde cuyo punto se domina un bello panorama de los valles que lo rodean. A l cerrar la noche, un automóvil deja el chalet y se dirige hacia el valle. Los observadores que se hallan en la casa pueden ver perfectamente las luces del coche que se aleja por la carretera unos cinco o seis kilómetros. A una señal convenida del operador de la ca, sa, las luces del coche desaparecen súbitamente, quedando todo el valle sumido en la obscuridad. L a luz del coche se ha borrado al colocar una placa de ebonita ante los faros. La ebonita puede considerarse, para los efectos de la prueba, como el substitutivo artificial de la niebla. Aquélla, al igual que ésta, presenta la propiedad de ser penetrada por los rayos infrarrojos. E n la colina, el operador o navegante del supuesto barco donde el aparato se ha colocado, intenta recoger la oculta luz, la cual, para el fin de la demostración, fué considerada como perteneciente a otro barco o a un faro invisibles por la niebla. Los testigos de esta interesante experiencia, con la natural emoción, observan en la pequeña pantalla situada en la parte poste- rior del noctovisor la exploración del valle en busca de la luz desaparecida. L a cámara del aparato gira en diversos sentidos para lograrlo. De pronto, ante la general sorpresa de los presentes, aparecen en el borde de ia pantalla los primeros signos luminosos, que se convierten en un destello brillante de luz anaranjada cuando el aparato está en foco. E l operador- navegante ajusta su aparato hasta que el punto luminoso alcanza el centro de la pantalla, en cuyo momento, y con la ayuda de una escala graduada que forma parte del aparato señala con exactitud la situación de la luz, o lo que es lo mismo, del barco oculto por la niebla. Varios Oficiales de las Marinas de guerra y mercante de Inglaterra han presenciado las pruebas y han declarado, unánimemente, que se trata de uno de los más grandes inventos de nuestro siglo. E n la guerra naval- -ha afiramdo un famoso almirante- este elemento será de un valor incalculable. Lín acorazado que poseyera el noctovisor contaría con la ventaja enorme de disponer de un medio de visión del que. carecerá el enemigo Mr. Baird, sin embargo, abriga otras muy distintas esperanzas: es misión de paz la
 // Cambio Nodo4-Sevilla