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A B C. M A R T E S 5 D E N O V I E M B R E Gutiérrez realizó con esmero el servicio de arbitro. -Antonio Olmedo. D E 19 29. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 35 El Racing venció al Athlette Club por tres tantos a uno Mala fortuna. El fútbol no es precisamente el deporte de la lógica; ni siquiera el de la consecuencia; pero extremar el absurdo hasta el extremo del resultado del domingo último, nos parece la iniciación del desquiciamiento, sin que a nadie los atléticos. -perjudicados por las piruetas de la suerte- -puedan colgar sus desdichas; es decir, apuntándoselas en todo caso, a la mala Fortuna, que es una dama muy casquivana, y que no protestará de la acusación, entre otras razones, porque no sabría cómo hacerlo. Y los pobres rojiblancos necesitaran desahogar las cuitas con alguien que realmente tome parte en sus desdichas, porque esta vez perdieron ¿también, sin deber salir derrotados. Y no tuvo l a culpa el arbitro, Ja Federación, el público, n i el terreno de juego. L o afirmamos completamente en serio. Decisión M habilidad. -Con frecuencia, los grandes partidos, aquellos que como espectáculos marcan fechas imborrables, son los que oponen valores semejantes, por sus cualidades técnicas depuradas. Así, un Barcelona- Español o un Madrid- Sevilla de otros tiempos. Pero otra escenificación brillantísima l a dan también los valores m á s opuestos, cuando emplean sus armas de semejantes, sin ardides, ni trucos recusables. ¿Cómo no recordar a este respecto el Barcelona- Arenas, semifinal del campeonato de España, hace unos años en Zaragoza? Entonces, ai entusiasmo imponderable, se enfrentó la técnica m á s diestra de nuestra Península, y como ahora, en este más modesto partido de campeonato regional, pródigo, sin embargo, en fases de emoción y en destellos de juego magníficos, l a técnica fué vencida por el entusiasmo. ¿Consecuencias inmediatas? n o no nos apresuremos a deducirlas. Hemos citado unos ejemplos, pero no para sentar doctrina. Estos casos, si quisiéramos seguir enumerando datos del archivo, constituirían la excepción, y por ahí llegaríamos, a l a conclusión l ó g i c a la derrota del Athlétic. fué poco ajustada a justicia deportiva. Impresión de juego. -Pequeñas causas... pero a la apatía inicial, a la desgana de los medios atléticos al comienzo del encuentro, no la podemos llamar pequeña cansa. E n todo caso, olvido momentáneo de su decisivo papel, de su casi preponderante papel en todos los otros matches. Mas, precisamente por ello, su ausencia se notó m á s frente al empuje duro y vigoroso de los contrarios, que supieron sacar todo el partido apetecible del eclipse fugaz. Cuando despertaron Santos, Ordóñez y Arteaga, para continuar dando, por el resto del encuentro, la sensación justa de su clase, disminuida, si acaso, ligeramente a la i z quierda, la balanza se había desnivelado bruscamente, o lo que es lo mismo, el R a cing tenía dos tantos. E n lo sucesivo, el Athlétic llevó la dirección del juego, hizo un fútbol m á s b r i llante, atacó con desenvolvimiento bien l o grado de todos sus recursos y hasta consiguió encerrar a sus rivales en ese. círculo estrecho ante la meta, que en fuerza de ser peligroso, lo es m á s para los mismos que atacan. Y esto precisamente- -salirle el tiro por la culata- -fué lo que le pasó al Athlétic en el segundo tiempo. Cuando en pleno dominio, delanteros y medios buscaban, nerviosos, apresurados, el agujero por donde enviar la pelota a; l a red, Félix Pérez, navegando a la deriva por el centro del campo, se atraj o los backs contrarios adelantados, acercóse a l a meta y cerca de ella, en vez de tirar, pasó al extremo, que, sólo, pudo colocar un buen centro, rematado por Pérez con ROBADO ¡QUE ASCO ¡PERO E L LADRÓN ¿USTED SI. D E VIDA E L ÚNICO DURO QUE LLEVABA M E LO ACABAN D E ROBAR. Q U E H A Y A SIDO LO VA A PASAR M U Y M A L! CREE? ERA DE PLOMO auxilio del propio defensa rojiblanco. Con tres- uno, faltando pocos minutos, por muy agobiado que esté un equipo, la derrota es imposible si conserva la moral, y estas veleidades futbolísticas, lo que hacen es, naturalmente, reforzarla. Así, el Racing, que, excepto plazos muy breves, había sido dominado, ganaba un partido en el que, aun luciendo todas sus virtudes, éstas quedaron por debajo de las de los vencidos, que sólo marcaron un tanto, mediado el segundo tiempo, de un disparo notable de Cuesta, el delantero centro. De la violencia y les arbitrajes. -No necesitaría el Racing producirse con la violencia que emplea para lograr estos triunfos y aun otros más- decisivos. Precisamente ese afán de ir al golpe, la vieja y desusada fórmula- -por contraproducente y antipática- -le resta simpatías y jugadores; porque no siempre salen bien parados los muchachos de semejantes empeños. E l domingo, el Athlétic no recurrió nunca a la violencia. N i siquiera cuando sus contrarios le instaron a ello con sus brusquedades, y éste sería su mayor elogio- -el. de Ordóñez- -si antes no quedara dicho que en juego también supieron superar a los vencedores. E l arbitraje de Escartín, uno de nuestros más conspicuos jueces, fué de los que dejan medias mieles. Este arbitro, como tantos, sienten ahora la preocupación- de las dificultades que les acosan fuera del terreno y no paran mientes en las que se producen en la cancha. E n ese aspecto de las violencias son. minuciosos, detallistas, para 1 1 jugadas sin trascendencia, y, en cambio... dentro del área sienten un temor pánico a interrumpir el juego por la complicación que pueda acarrear. Para cuándo un penalty? ¿P o r la falta indisculpable de P o l i a Cabo, aunque se produjese al otro extremo del terreno? ¿Por qué autorizar discusiones y pasarse la tarde en reprimendas de maestro de escuela? V e a Escartín de dónde proceden las pérdidas de la autoridad, que luego es tarde para imponer. Equipos. -R a c i n g M a r t í n e z Escobal, Calvo; Caballero, Padrón, Moreno; Gonzalo, Oramas, Pérez, Félix Pérez y Poli. Athlétic: Cabo; Lafuente, Olaso; Santos, Ordóñez, Arteaga; H i e r a -M a r í n Cuesta, Areta y Costa. -Juan Deportista Deportivo Nacional, trestantos; Unión Sporting, uno E n el terreno de los rojos, el encuentro matutino falto absolutamente de interés, cumplió su misión de llenar l a hora y media reglamentaria, sin ofrecer j a m á s una nota destacada, un modesto ejemplo de juego espectacular. Concluyó la primera parte con el empate a, un tanto, y lograron la ventaja de dos tantos más los nacionales en el segundo tiempo. Con ello el Unión, derrotado una vez más, pierde casi definitivamente sus esperanzas de puntuar. Aunque el partido ofreciera raro- momentos de animación, la superioridad fué siempre de los vencedores, que para salvar el escollo, no tuvieron n i que vencer el entusiasmo que fué otras veces única demostración futbolística de los rojos. Oloroso LA RIVA Bodegas M. Antonio de la líiva y Cía. Jerez. Europa, cinco; Español, uno Barcelona. A l comenzar el partido, un centro de Bosch, que reaparece después de una serie de semanas inutilizado, fué rematado fulminantemente por Padrón. Se aplaude la jugada perfecta, y, apenas centrad, la pelota, se inicia la presión del Europa, que va en aumento y que, salvo ligera reacciones del Español, ha persistido duran te toda la tarde. Todo el equipo del Europa ha jugado un partido magnífico, ayudándoles también un poco la suerte. Pue 1 SUNTUOSO HOTEL e exposi J ciernes, ventas y subastas. Muebles y objetos de Arte an uos y modernos. Marqués de Cubas, 11 (por el oortal
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