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VALENCIA. HOMENAJE AL ALCALDE E L M A R Q U E S D E S O T E L O R E C I B I E N D O L A S M A N I F E S T A C I O N E S D E ADHESIÓN D E L P U E B L O E N E L D E S C U B R I M I E N T O D E L A L A P I D A C O L O C A D A E N L A CASA D O N D E NACTO. (F O T O TSAPRERA MASTP) us alrededores, desde el aristocrático barrio de Bonanova cuyos suntuosos palacios y parques tanto me recuerdan a Ciraiez, la parte alta de Niza. Bajo el cielo azul, como i- i Mediterráneo semejante a un lago, las palmeras a orillas del mare nostrum inspiran nostalgias de Oriente. Suben rumores del incomparable puerto de Barcelona, con su actividad febril, su tráfico incesante, sus obras continuas para ampliarlo y con- i vertirlo en uno de los mejores del mundo. Durante esos días fondea la escuadra española al regresar de las maniobras y también el ultramoderno crucero alemán K ónigsberg, que he visitado gracias a la amable invitación de los embajadores de Alemania. Estamos en plena Semana alemana de la Exposición Internacional. E n el L i ceo vibran las armonías de la inmortal tetralogia wagneriana, bajo ia batuta del maes- t r o Schillings. Sobre la ciudad vuela el ma ¡jésiuoso Zeppetin germano, que nos visita, f durante unas horas. Los hoteies están aces tados de viajeros. Las calles y los buleva ¡res rebosan de animación. S i el espacio me i lo permitiera reflejaría aquí la curiosa ana. logia entre el renacimiento de Alemania después de la gran guerra y el renacimiento de Barcelona después del terrorismo sindicalista. Porque los catalanes, por áu laboriosidad su energía y sus envidiables dotes organizadoras, me parecen hoy día los prusianos de España. Barcelona es una ciudad que trasnocha y que madruga, que trabaja y se divierte. Pero hoy no pienso hablar de Barcelona sino para elogiar la belleza de sus alrededores, su paisaje ideal, e! maravilloso trazado de sus carreteras. N o se debe venir a Barcelona sin hacer siquiera algunas excursiones en auio por esta costa i n comparable, no bastante conocida de los españoles. Y asi, en medio del bullicio de la Exposición, he hallado tiempo para visitar el Monasterio de Montserrat, cuyo decorado grandioso, con sus rocas agrestes, pudiera servir de marco a Parsifal o a la Walkiria: Tarragona, a la sombra de su soberbia Catedral y sus murallas milenarias que le ha legado la civilización romana, y la encantadora Sitges, verdadera perla del M e diterráneo, risueña, luminosa, tranquila, l i m pia, progresando de día en día. Sitges es algo que merecería capítulo a parte por sus perspectivas, su playa cercada de lindos hotelitos y jardines, su ambiente peculiar. M e limitaré aquí a darle las gracias al secretario de su Ayuntamiento, que actuó de cicerone amablemente, para enseñarme la i n teresante mansión de Santiago Rusiñol, el genial pintor y dramaturgo. H a v que ir a Sitges. Y le aseguro al lector que para todos estos elogios merecidos no se me ha pagado ni el viaje ni el reclamo. t ALVARO A L C A L Á GALIANO E l p i a n o S t e i n w a y fué r e conocido desde el principio d e s u existencia c o m o EL MEJOR DE LOS PIAIOS STEINWAY DÚO ART PIANOLA PIANO
 // Cambio Nodo4-Sevilla