Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SEÑORAS Sombreros fieltro elegantísimos, a 8 pesetas. MÓNTELEON, 35, primero derecha. NO rJARABE DUSART al Lactoíosfato de Cal. PE EL JARABE DE DUSART se prescribe á las nodrizas durante la lactancia, á los niños para fortalecerlos y desarrollarlos, asi como L TINO D DUSART se receta en la Anemia, colores pálidos ¿e las jóvenes, y á las madres durante el embarazo, PÁfíIS. 8, rus Viotetw Nuevo braguero sin palas. Está siendo un verdadero éxito el nuevo modelo VEÜD UE SUPER- NEO BARRERÉ Sin palas o almoliatlillas, para aquellas hernias voluminosas y descuidadas, que supone una tranquilidad y bienestar al herniado. Consulta y aplicación: Infantas, 7, Madrid. ESTUFAS y en todas tas Farmacias. Visitarnos los últimos, y aquí compraréis. ALMORRANAS- VARICES Curación científica, SIN OPERAR, por el Dr. Moreno Martí. Honorarios módicos, DESPUÉS del alta SAGASTA, 4; de 5 a 7. Teléfono 17900. COCINAS Y LAMPARAS por gasolina. Fabricación nacional. Catálogo gratis. L. BALMES, IJchegaray. 2 3, MADRID. Almorranas- Varices- Ulceras Curación radical garantizada, sin operación ni pomadas. No se cobra hasta estar curado. Clínica doctor Illanes, Hortaleza, 17, pral. izqda. 10 a 1 y 3 a 7. TOP Preparación por l o s ingenieros geógrafos Revenga y González Revenga; astrónomo Gullón y topógrafo Acebal. Academia Górriz, Barquillo, 41. Matrícula, de cuatro a ocho. AFOS 466 F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MADRIGAL v 45 f impotente como. han sido todas las hermosísimas da- mas que conozco. ¡Quién sabe! Zinca es una doncella que parece creada por Dios para enamorar a los más fieros, a los m á s insensibles. -Zinca no logrará- -respondi- -ni siquiera que yo la recuerde después de haberla visto. -V o y a hacerte una proposición- -me dijo Kraus, ¿Cuál? -S i t ú ves a Zinca y no la amas, yo te pago una cantidad doble de la que te debo. -E n buen hora. -Pero si la amares, se entiende que pierdes la cantidad de que aún te soy deudor. -Mucha confianza tienes en esa mujer- -le dije. -Si tú vinieras conmigo y la conocieras, la amarías. -Acepto tu apuesta- -dije a Kraus, creyéndome seguro de que Zinca no me obligaría a amarla y de que duplicaría la enorme cantidad de que me era deudor, Kraus. A l día siguiente partimos. Conocí a Zinca y la amé. Zinca era una doncella de quince años, que tenía en la dulce mirada de sus ojos azules el fuego vivificador de la creación; ella me convirtió, de un cadáver, en un ser lleno de una vida ardiente, que me era tan insoportable como me lo habían sido mi fría impasibilidad y mi profunda tristeza. Pero Zinca no me amó. Kraus me había tendido un lazo; me había ganado la apuesta, y nada me debía. Cuando desesperado, loco por Zinca, le re- convine por no haberme revelado que Zinca amaba a un hombre con toda su alma, por lo que era imposible me amase a mí, me contestó con un irritante descaro: -L a cuestión no era que Zinca te amase, sino que la amases t ú tu blasfemabas del amor, porque ño le. i conocías; tú no vivías, porque el amor es la vida del alma, y tu alma tiene vida por el amor que te inspira Zinca, y que no sentirías si yo no te la hubiera hecho conocer; vale m á s vivir mal- teniendo el espíritu lleno de la ardiente vida del amor, que vivir con el espíritu apagado, inerte, frío; debes, pues, agradecerme que yo te haya hecho conocer a Zinca, y pareceiie muy poco! o que el conocerla te ha costado. tó el ofrecimiento del alma de Kanmo por la segundaresurrección de Kaivar. Pero esto no quiere decir que Kaivar resucitase i n mediatamente. E l jefe tártaro, el gobernador de Corfú, permaneció inmóvil, con los ojos abiertos, fierosy mates, terribles; pero la sangre que poco antes salía a borbotones, dejó de brotar de las heridas. Algunos corsarios habían acudido a la llamada de Kanmo. -Llevaos a ese hombre a la playa y arrojadle al mar- -dijo Kanmo- E l peso de su armadura le retendrá en el fondo y no volverá a aparecer. Los corsarios griegos cargaron con Kaivar y se encaminaron a la playa por entre las quebraduras. Kanmo tomó la lanza y el caballo de Kaivar, su espada y su puñal ensangrentado, como trofeos de su triunfo, y los envió al castillo con un corsario que llevaba un mensaje para Krásna. Cuando el corsario llegó a lo. alto del peñasco, delante de la puerta del castillo y pidió hablar a la castellana, Krasna se asomó al ajimez que había sobre la puerta. ¿Q u é quieres? -dijo Krasna. -Kanmo, mi señor, me envía- -contestó el corsario. ¿Y qué quiere Kanmo? -respondió secamente Krasna. -Este puñal ensangrentado- -dijo el corsario- -te i n dica que eres viuda. Krasna no se conmovió, ni el dolor ni la alegría salieron a su semblante. -Continúa- -di j o. -Esta espada ha sido inútil en las manos de tu esposo, y Kanmo te le envía con este caballo y con esta lanza, para que sirvan a un nuevo lobo t á r t a r o que quiera vengar la muerte de Kaivar. -L a muerte de Kaivar no se vengará por las armas- -respondió Krasna- Llévate esos despojos de la victoria de tu señor y dile que lo que sucedió mientras vivía mi esposo seguirá sucediendo a pesar de- su muerte. -M i señor me manda decirte que te entregues a él con tu gente y tu castillo. -D i a tu señor que venga a conquistarnos. Y cerró el ajimez y desapareció. Pero Kanmo tuvo el buen tacto de no embestir el cfistillo ni mantenerle cercado, lo que indudablemente Je hubiera dado la posesión de él a la vuelta de algunos
 // Cambio Nodo4-Sevilla