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hombre pueda ver a la mujer que no sea su esposa o su pariente p r ó x i m a y resulta que la Reina Suraya, no sólo se dejó admirar por miles y miles de infieles sino que dio a besar a muchos de ellos su mano. L a esposa de AnianuHah fué educada a la moderna en un colegio francés de Siria, y su anhelo de imponer sus ideas y manera de. vivir a un pueblo atrasado, junto con la ambición de su marido, que la adora, y que quiso crear un Estado semiconstitucional y centralizado, quebrantando el poder de los caudillos regionales e introduciendo el servicio militar obligatorio y l a contribución para todos, fué la causa de los males que asolan a nuestro pobre país. -Concedo lo del velo y l a modernización demasiado rápida. Pero sigo sin comprender por q u é condenó con tanta vehemencia el TIENDAS DE MERCADERES FX I OUL- E- SOUIITE para un buen mahometano como para un judío beato o un sacerdote ortodoxo. C o n respecto a l a poligamia, aunque ya son relativamente pocos los afganos que la practican (la poligamia no es n i n g ú n placer barato, y a d e m á s no siempre es un placer) no puede ser abolida por la ley sin una grave ofensa a l a r e l i g i ó n Mahorna admite hasta cuatro mujeres legítimas. -T a m b i é n concedo esto; pero, ¿q u é pueden objetar sus compatriotas contra el pantalón a la europea? ¿T a m b i é n es u n atentado contra la r e l i g i ó n? -N o tanto: pero, en todo caso, es un atentado contra la tradición. A d e m á s para vestir a la europea hay que encargar nueM O X U M E N T O A i. us M U E R T O S D E! A G U K R K A to a l o de cortarse l a barba es tan indecente vos trajes, que cuestan carísimos en un pueblo afgano el decreto de Amanullah que prohibía a los funcionarios la poligamia y que les obligaba a cortarse la bíirba, a vestir a l a europea, etcétera. -L a oposición a tales medidas es fácil comprender cuando se tiene en cuenta que son contrarias a las prescripciones de la religión y a las tradiciones. Substituir e! turbante o el fez por el sombrero o la gorra puede parecer cosa insignificante en el primer momento; pero, en realidad, equivale a una verdadera revolución religiosa. E s como si el Monarca de un país cristiano impusiera a sus subditos l a obligación de entrar en las iglesias con el sombrero puesto o suprimiera l a fiesta del domingo. E n cuan- CABUL. PUERTA DE ENTRADA A LA VILLA E N E L CAMINO D E JELLALLADAD