Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mana, y viceversa, donde no existen éstas se dan hombres cuyo esfuerzo hace rendir a la tierra lo que ella no puede ofrecer espontáneamente. Maravilla, en Tomelloso, el ver la cantidad de vino y alcohol vínico que produce, y m á s a ú n el modo c ó m o se produce tal caudal de riqueza. L a mayor parte de la masa de población tomellosera trabaja tanto en el cultivo de la cepa como en la elaboración de aquéllos. Resultando insuficiente el término propio, Tomeiics ha invadido el de los pueblos vecinos, llegando con sus plantaciones a varias leguas de distancia, donde se ven sus labriegos inconfundibles. Las mujeres de la clase humilde cooperan con el varón, en épocas detenninadas, y lo mismo en las faenas vitícola. que en el pueblo, con ocasión de construirse las galerías subterráneas de las cuevas, constituyendo así las típicas terreras que adoptan para tal menester los calzones hombrunos. L o que es Tomelloso ya se condensa en estas palabras del ilustre Azor m: T O- LA IGLESIA PARROQUIAL Y E L CASINO D E SAN FERNANDO No habrá quien yendo a conocer la Mancha, que alumbró el m á s ideal de los héroes literarios de todos los tiempos, cuya evocación acude a la mente de todos con sólo contemplar el paisaje, las gentes y el ambiente de la misma; la Mancha de Argamasilla y E l Toboso, Criptana y Ruidera, Infantes y Montiel, deje de asomarse a T o melloso, el pueblo peregrino que si por su juventud no está vinculado con la tradición ancestral- -aunque en él existe algún rincón de evocación cervantina, como la llamada Venta del Barón de Espinosa- por sus altas virtudes, por la supervivencia en él de típicas costumbres y por su admirable desarrollo marca la modalidad de fe y progreso que es preciso juntar hoy al culto del esplendor pretérito. A l llegar a Tomelloso, el viajero que acaba de abandonar los lugares citados, casi todos en franca decadencia, admira el contraste entre aquéllos y esta ciudad en desarrollo creciente, que tiene una treintena de miles de almas, calles rectas y urbanizadas, algunas de las cuales alcanzan una longitud de dos kilómetros; hermosos edificios, alumbrado insuperable, servicio de aguas por cañerías, Bancos, comercio a la moderna, comunica- ciones, etc. E ignorando el origen de su indudablemente fácil vida actual, inquirirá cuáles son las minas, las fértiles vegas, el excepcional patrimonio natural de su suelo llano que da tal sensación de riqueza al través de población como Tomelloso. Mas oirá que nada de lo nombrado hay aquí, ni siquiera el aprovechamiento, mediante pantanos y canales en el próximo Guadiana, de los ochenta millones de metros cúbicos de agua que se pierden cada a ñ o embebidos por 3 a estepa, el inmóvil y esiancado mar de tierra en la gráfica expresión galdosiana, y que todo este prodigio es debido únicamente al tradicional espíritu laborioso de sus habitantes, dedicados al trabajo agrícola, con el que han sabido aprovechar la excepcional fertilidad del suelo para el cultivo de la vid, creando con ello uno de los centros productores de productos enológicos m á s importantes de España y del mundo. Tomelloso constituye perenne ejemplo de lo que puede el esfuerzo y el trabajo, y caso elocuente de la eterna ley de equilibrio y compensación, del perpetuo sistema que nos enseña que donde no arraiga UNA D E LAS FAMOSAS BODEGAS SUBTEla actividad hay grandes fuentes de riqueza RRÁNEAS. (FOTO SÁNCHEZ MONTAÑÉS) y producción que suoien la voluntad humelloso, sin agua, sin m á s riegos que el caudal de sus pozos, abastece de verduras a Argaroasilla, donde el Guadiana, sosegado, a flor de tierra, cruza el pueblo y atraviesa las huertas Pero donde el pasmo del visitante sube de punto es al oír la cifra indicadora de la cantidad de caldos vínicos, de calidad constantemente perfeccionada con los m á s modernos adelantos enológicos, que allí se elabora. A ñ o s hay que llega a ochenta millones de litros. Esa cantidad, que daría lugar a tantas otras cifras referentes a su valor absoluto, a la cuantía de la tributación para el Estado, etc. etc. nos explica que la población se encuentre llena de grandes edificaciones dedicadas a bodegas y destilerías; que las cxievas minen la totalidad del subsuelo urbano, constituyendo una verdadera ciudad subterránea que puede percibirse desde la calle por los tragaluces o lumbreras abiertos en las aceras, y, finalmente, que la exportación de esa cantidad de productos haya obligado a construir un ramal de vía férrea, tíe ancho normal, exclusivamente para esta ciudad, ramal que enlaza con la linea general de A n dalucía en la estación de Cinco Casas. ASGÍX DOTOR LOS JARDINES D E TOMELLOSO