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L a v e n c e d o r a en todas las grandes pruebas PARÍS, man No DE de v e de to- l o c i d a d y r e s i s t e n c i a Ú l t i m a m e n t e en las carreras los P I R I N E O S- F A R I S y N I Z A- P A R I S c o n las m á s altas NACIONAL parte siete m á q u i n a s de esta formidable, m a r c a recompensas. dudoso ARMES GARANDE malgaste GUERRE su dinero en m o t o c i c l e t a s de D E HE RSTAL (Bélgica) y todas se clasifican resultado. L a F A B R I C A TIZA SUS MOTOCICLETAS por muchos m i l e s de kilómetros. SI N O L A E N C U E N T R A E N SU LOCALIDAD, PÍDALA A EL TURISTA: Caños, 8 Trajara f Sevilla. y PIEZAS D E RECAMBIO PARA H A R L E Y INDIAN Y EXCELSIOR CASI DE BALDE e P f f l i f? S f i S f ¡í s i! ñ, ¡P l M I l a l H k Preparación en las clases y por correspondencia, programas y contestaciones en el an r W W S l f S W f W B i W SI CdylIJE iilw tlguo y acreditado INSTITUTO KEUS PRECIADOS, -23, MADBID. Casi todos los opositores aprobados han estudiado por nuestras inmejorables contestaciones Tenemos internado. Regalamos prospecto. matas 480 F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ. EL PASTELERO DE MADRIGAL 1477 1 hubiera perecido, porque los tripulantes venían aterrados y fatigados por su lucha con la tempestad; nadé vigorosamente y logré ganar una peña, a cuya parte superior no llegaban las olas. Yo debí perecer con el náufrago que había salvado, y nuestra común salvación fué tenida a milagro, lo que aumentó la loa de santidad en que se me tenía. Pero salí del mar magullado, ensangrentado, destrozado, porque varias veces las olas me habían arrojado sobre las rocas, arrebatándome de nuevo. Fué necesario esperar a que la tempestad se calmase y que descendiese la mar para que pudiesen llegar a nosotros los que habían asistido impotentes al salvamento de aquel náufrago por mi. Entre los que acudieron estaba Zinca. Y o vi su p r i mera mirada de amor consagrada al náufrago, que estaba tendido e inmóvil desmayado junto a mi, Yo vi que Zinca palidecía, temblaba, y que su mirada ansiosa permanecía fija, inmóvil, aterrada, desesperada, sobre el hermoso semblante del joven náufrago. Porque Esteban Zante era un joven hermosísimo, que apenas contaba veinticinco años, y hacía ya cinco que era un terrible capitán corsario. Y o sentí una rabia imponderable al verme salvador del hombre que había causado el primer latido de amor del corazón de Zinca. Y o aborrecí con toda ¡ni alma a Esteban Zante, y, sin embargo, é! me amó, porque yo no le he dejado ver mi odio; porque yo absorbí aquel nuevo dolor, como había absorbido otros tantos dolores. Porque yo era una esponja llena de hiél, que absorbía y seguía absorbiendo hiél sin que saliese de ella una sola gota. Zinca mandó conducir a su misma casa a Esteban Zante, el único de los náufragos que se había salvado, porque yo no había podido salvar más que uno. Zinca le prodigó por sí misma, los más ardientes cuidados, como vela la mujer que ama por la vida de su amor, cuando esta mujer tiene en las venas, como Zinca, en vez de sangre, fuego. Esteban Zante volvió muy pronto a su salud y a sus fuerzas. A m ó con su alma a Zinca, y a mi me amó con su agradecimiento. L l a maba a Zinca su vida, y a mí me llamaba su padre. Pero Zinca no podía ser su esposa. Los tártaros, jne habían sufrido muy mal el segando casamiento de Krasna con un extranjero, no estaban dispuestos ...LA ALM 4 DIA SE E S T R E L L O E N LOS PEÑASCOS INFERIORES. perior me entregó cerrado un pliego que contenía una orden secreta para mí. Abrí aquel pliego en la soledad de mi celda, y encontré que el Papa me mandaba velar, por María Zinca Karuk. huérfana de los que yo había asesinado, y tuviese para ella oficio
 // Cambio Nodo4-Sevilla