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M A D RID- S E V 7 L L A 13 NOV 1 E M B R E DE 1 929. SU tí DIARIO DO N. SUSCRIPCIONES SEVILLA Y ANUNCIOS: CERCANA A TETUAN, ILUSTRAVIGÉ OLIVE, AÑO 8.387 MUÑOZ NUMERO TO 10 CTS. PRADO DE SAN SEBASTIAN S I M O Q U 1 N T Q rtKDACCION. situación de hecho que la consienta a un tipo cia, finalmente, no tiene con el cambio más determinado; y ya se. ha visto en. el artículo que relaciones indirectas, hasta el punto de anterior que a fijarlo contribuían razones u que cabe la desarticulación sin cambio al orden moral. Cuando Herriot, el, calumnia- guno; Resumo lo dicho. Es preciso que el C- dor de España, hizo bajar el franco- -din Rcvaionzación y estabilización su desatentada política- -a once céntimos oro. biérno haga previamente exarr. en dé conPoincaré no lo estabilizó en está citra. Es- ciencia, y de Ta situación de las cosas, PHÍ Aborrezco las anfibologías. Una anfibo- peró a que el crédito de Francia, tirado en descubrir, el origen (o los orígenes) de la pérlogía es peor que una falsedad. L a parte el fango, reaccionase. Para estabilizar la dida de nuestro crédito, y que recogiendo de verdad que hay en ella es como pabe- peseta, en su caso- -es decir, en la hipótesis lo que ese examen, hecho sin pasión, e d ga, llón que ampara la circuiación de lo que de que el Gobierno prefiriese inspirarse en prepare tas condiciones de la futura revalode falso contiene y que por sí solo no pa- los hacendistas europeos de la postguerra, rización; llegando, si fuere preciso, a camsaría. Por eso, antes de hablar de revaío- a seguir el camino trazado por Villaverde- -biar de orientación política en lo que ja serización y de estabilización, voy á- poner hay que fortalecer antes los resortes mo- guida hasta ahora pudiera afectar al valor de manifiesto lo que hay de confuso en rales del crédito nacional. De lo contrario, de nuestro moneda. estos términos. España- -que es cosa distinta de la TesoVÍCTOR P R A D E R A Se presentan como contrapuestos sjn ser- rería- -haría un doble mal negocio. lo. L a revaiorización es la estabilización a Entonces... la revalorización? Entonces, la par. L a estabilización, en general, la lo que queda dicho; lo que constituye el alrevalorización hasta un tipo que no alcan- cance posiblemente no previsto en totalidad CATÁSTROFES BURza la par. E n la revalorización hay, pues, de la obra asombrosa de Villaverde; la preestabilización, y en la estabilización, reva- paración inmediata de una futura y no feSÁTILES lorización. Fijado así e l contenido de los chada revalorización. España no debe estatérminos, podemos meditar acerca de ellos. bilizar; hay entre su situación y la de EJ drama del jugador L a estabilización- -tal como se la com- las naciones que estabilizaron, un abismo U n periódico extranjero ha relatado el prende- -entraña, pues, una amputación en España, gracias a. Dios, no es un pueblo el valor nominal de ia moneda (papel o quebrado, y ya se ha dicho que las estabili- drama que la semana pasada se desarrolló plata) que se estabiliza. Es decir, que, en zaciones las han hecho hipócritamente los en un transatlántico, procedente de Nueva castizo castellano, es una quita. Antigua- pueblos en quiebra. Pero hoy la revaloriza- York con rumbo al Havre, lleno de yanquis, mente, los Estados quebrados hacían hones- ción- -el propio ministro de Hacienda, que que embarcaron ricos y se encontraron emtamente la quita en el capital que debían; no hace dos años nos afirmaba que no reva uobrecidos al llegar al puerto francés. Los hoy la hacen hipócritamente en los intereses Iorizaba porque no nos convenía, acaba de radiogramas les fueron anunciando duranque satisfacen. Por eso hay que reducir, reconocer su imposibilidad- -cosa es que está te los tres días últimos de la travesía el páante todo, el mérito de las estabilizaciones fuera de nuestro alcance. No hay más solu- nico de la Bolsa neoyorquina, y por minutos llevadas a cabo últimamente por los Es- ción que repetir nuestra honrada historia, el desmoronamiento de sus respectivas fortados europeos a sus verdaderos límites. adaptándola a las circunstancias de lugar v tunas. Las damas, cubiertas de brillantes, sollozaban desesperadas. E l médico de a Francia (y lo que se diga de Francia hay tiempo. bordo no bastaba para administrar los antique decirlo de los demás pueblos estabiliQuiere esto decir, que trabajando asidua- espasmódicos. Los hombres, que al entrar zadores) no podía pagar 15.000 millones de francos de cien céntimos por intereses mente desde el Gobierno y sin aplazamiento en el barco imponían por su prestancia v su anuales de su Deuda, y, en vez de recono- de un solo día, por la readquisición de nues- impasibilidad señorial, perdida la compostucerlo públicamente, creó el franco de 20 tro crédito, hay que practicar en el mercado ra se interpelaban a gritos, se agrupaban céntimos, manteniendo ¡os 15.000 millones una intervención racional que limite, prime- pálidos o apopléticos ante la cabina de la de carga en el presupuesto del Estado. Y ro, la baja de la peseta, y la vaya después telegrafía sin hilos, luchando por enviar el mundo se pasmó ante los hacendistas revalorizando hasta la par sin fecha fija en sus órdenes e instrucciones, o se dejaban franceses. E n cambio, a su ingenuo Rey su término, con los dedos puestos en el pul- caer anonadados y sombríos en las butacas Felipe el Hermoso, que decretó que una so de la nación, y sin sobresaltos. Y la nor- atónitos ante la tragedia que se estaba deslibra valiese en lo futuro dos, se le viene ma en el particular debe ser, que tanto daño arrollando a miles de kilómetros, v de ta conociendo con el remoquete de falsificador. como el cambio pueden causar sus constan- que iban teniendo noticia detallada, como si tes oscilaciones o una brusca revalorización; asistieran desde lejos, impotentes para reE n definitiva, una estabilización bajo la del mismo modo que el organismo humano mediarlo, a un incendio en que se estuviera par, por entrañar una quita y conservar el sufre por la anemia, por constantes altera- convirtiendo en pavesas su caudal. Y una nombre de la unidad monetaria, es una fal- ciones de temperatura, y por la ingurgita- vez en tierra francesa, abandonaron e! buque precipitadamente, para cablegrafiar, parra sificación. Cuando Villaverde acometió la ción de alimentos en la convalecencia. Y no deben asustar al Gobierno, ni tas evadirse de la atmósfera ominosa en que haformidable empresa de restaurar nuestra Hacienda, pudo hacer lo que posterior- alharacas contra el presupuesto extraordina- bían terminado un viaje emprendido con la mente se ha hecho en toda Europa, con r i o- -s i n el cual, bien aplicado, naturalmente, intención de que fuese de placer. Drama la comodidad de pagar por cada peseta de no se llegará jamás a una revalorización a moderno, que a ningún autor se le había intereses debida, sesenta céntimos; es decir, la par- -ni la apelación, como a algo dogmá- ocurrido llevar a un film, y que ciaría idea borrando de una plumada el 40 por 100 de tico, a hipótesis económicas que no han te- del frágil artificio sobre que se desenvuelvo la vida social contemporánea, si la experiennuestra Deuda. N i se le ocurrió tal cosa. nido más vida que la flor del heno. L a hidalguía y honradez españolas le inspiL a desarticulación, siempre posible, de cia que los Estados Unidos representan en raron, no la estabilización, si no- -quizá s i n los precios interiores en relación con el ex- el mundo, auncfue por el momento tenga plena conciencia- -la preparación de una fu- terior de la peseta, hay que combatirla por buen éxito, no fuera cosa excepcional Esa tura revalorización. A l extranjero que haya razones distintas del cambio, y, fundamen- opulenta mesocracia norteamericana, qtie cooperado a la baja de nuestro crédito na- talmente, porque la protección es para dar abruma un finto a Europa con su actitud, cional, podemos y debemos recordar este he- vigor a industrias que en el territorio na- procede ha cimente con el criterio del cho. Podemos y debemos decirle que en e! cional encuentran elementos en que apoyar- iugador ganancioso, que obtiene el dinero mundo, sólo a España es dado emparejar se, no para que los accionistas desdoblen sin pena y lo gasta, por lo mismo, con fa- con Inglaterra v los Estados Unidos en esto una y otra vez sus acciones, ni para sub- cuidad. Pero la riqueza yanqui, que a los materia. Es fácil ser ministro de Hacienda sanar errores capitalistas que, como un pe- europeos viene a favorecernos v a humide los de la postguerra. E s difícil serlo al cado original, emponzoñan la vida industrial. llarnos a la vez, n o es en gran parte proestilo de Villaverde. Y yo, enemigo del an- Pero no se remedia el mal que aquella puede ducto de juego? Así resulta, aunque pareztiguo régimen, me complazco en decirlo, por- producir en la economía nacional, sino cau ca extraño. Porque no hay como las naciogue es de justicia. Como es de justicia aña- sando otro mayor, con estabilizaciones que nes puritanas para hacer ícomodatic a l a dir que al cabo de doce años el régimen ha- entrañan- -según he dicho- -amputaciones en moral. bía dado en tierra con la obra de su gran el valor de la moneda. Debe, en su caso, ser E n efecto, en un libro de reportaje sohacendista. corregido con una política de reducción na- bre los Estados Unidos, publicado no ha myPero la estabilización requiere una previa tural de los precios interiores, u existen- cho por F e r r i Pisani- -Sa Majestí doU MEDiTAClONESj POL 3 T 1 C A S
 // Cambio Nodo4-Sevilla