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A B C M I É R C O L E S 13 D E N O V I E M B R E D E 1929. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA, P A G 21. todas las luchas. E n esa Junta de Damas, l a obrera encuentra l a seguridad del pan y la satisfacción de ver su esfuerzo debidamente recompensado. E l señor Siurot ponderó asimismo con entusiasmo l a delicadeza con que tan benéE n el salón de l a Plaza de España, donde fica institución acorre igualmente- -en l a la Unión de Damas Españolas protectoras más difícil manera de ejercer la caridad- -a del trabajo de Ja mujer tiene instalada su señoras y señoritas que gozaron de relieve Exposición nacional del trabajo femenino, social y que, venidas a menos, vacilan- -por explanó ayer su anunciada conferencia ei obra de prejuicios invencibles- -en poner en ilustre pedagogo y orador D Manuel venta, por sí mismas, el trabajo realizado Siurot. para ganarse l a vida. f A l a sesión asistieron su Alteza l a infanEse es el camino, señoras- -resumió el ta doña Luisa, quien fué recibida por las orador- para llegar pronto; ese es el cadistinguidas damas que forman aquella bemino para hacer el bien. N o consiste el pronemérita Junta y un numeroso auditorio, greso en tener muchas cosas: ese es un espredominantemente femenino. Concurrieron pejismo del progreso. E l progreso es una también el alcalde de Sevilla, Sr. Díaz M o cosa más seria y más profunda; el progreso lero, y otras autoridades. es l a Mecánica y l a Electricidad y l a QuíPrimeramente se dio lectura de los tramica, pero no es todo el progreso; es un bajos premiados y d e l o s ofrecidos, progreso todo lo que significa una mejora entre los cuales figuran dos de 500 pe- material, una mejora intelectual; esta E x setas del director de l a Exposición y otros posición en pleno es un progreso formidable, pero no es el Progreso. H a y algo que del ministro de Instrucción Pública, del tiene l a misma sustancia, l a misma naturaAyuntamiento y de l a Unión de Damas E s leza del progreso; estas cosas están tocadas pañolas. del progreso mismo, pero no son el ProgreLas labores que han obtenido mayoría so. E l progreso no consiste en volar muy de votos s o n alto, como los aeroplanos, n i en meterse dePremio a encajes: el óvalo de punto de bajo del mar, como los submarinos; el proaguja número 32, de doña Mercedes R e greso, diciéndolo en una sola palabra, conquejo, de M a d r i d siste únicamente en ser bueno; todo Ío dePremio a bordado en color: el mantón más son circunstancias que rodean al prode Manila número 228, A de doña Isabel de greso, cosas con que lo adornamos; que los la M o r a de Sevilla. hombres sean buenos, que se amen los unos Premio a bordado en blanco: el trabajo a los otros, como manda Jesucristo; que se número 2 0, A de doña Trinidad Rivero, amen como hermanos. de Reinosa (provincia de Santander) E l S r Siurot fué larga y calurosamente Premio a objeto de arte: l a arqueta coaplaudido. pia del joyero de Isabel la Católica, númeP o r último, el admirable maestrito leyó ro 213, A de doña Magdalena G de l a varios trozos de su meritísimo libro Mi Rosa, de Madrid. relicario de Italia. Entre ellos escogemos el Premio a muñecas: l a 27 A (lagarterana) siguiente capítulo: Y 33- T (gitana) l a primera de doña Josefina Díaz, de Madrid, y l a segunda de doña Concepción García, de Madrid. Roma- Colosseus Premio a labores de punto: el tapete nú Estoy cansado de andar toda l a tarde mero 216, a encaje de crochet finísimo, de por el Foro. Y a sé ha puesto, el sol, y quiedoña Eduarda Alvarez, de Sevilla. ro reposar un momento sentado en las graE l jurado lo han constituido las señodas del Coloseo. ras siguientes: Ecxma. seño a doña María R o y de B i l- L a ruina del inmenso edificio es como una melancolía, en l a que se mezclan l a bao, E x c m a señora condesa de las T o rres de Sánchezdalp, señora doña A n a de historia, el arte y l a emoción cristiana. E l silencio de aquel lugar viene a ser! a Borbolla de Castillo Baquero, señora como un fondo tranquilo, sobre el que se lona Josefa A m o r y Rico, directora de l a Escuela Normal. Seguidamente, el señor Siurot explanó, con l a inspirada elocuencia que lo caracteriza, una sabrosa disertación basada en el sentido que revestía tan simpático acto. Comenzó poniendo de relieve cómo l a presencia de S. A significaba en aquel momento, verdaderamente bello en el mundo moral, Plazas con 3.0 (30 ptas. Edad, dieciséis a cuala conjunción de l a realeza, de l a más alta renta años. No se exige título. Programa oficial, Contestaciones y preparación en el aristocracia de l a Patria, con l a democracia I N S T I T U T O K E U S Preciados, 23; Puerde los humildes, con l a democracia de l a ta fiel Sol, 13, y Mayor, 1, Madrid. Regalapobre mujer que trabaja, que trae sus frumos prospecto. tos, muchos de sacrificio y muchos de tristeza, a exponerlos al público y obtener a l gún beneficio con ello Esta conjunción- -añadió- verdaderamente admirable, de l a más alta aristocracia ie l a Patria con l a democracia de abajo, es E L M E J O R C A L Z A D O SIN DISCUana resultante divina del gran derecho moSIÓN; doscientos modelos nuevos. lerno, por lo cual puede estar muy satisfecha y nosotros muy contentos, y yo oropongo que aplaudamos a S. A que, en medio de estas fiestas que hay en Sevilla, ella ha tenido l a bondad de venir a presidirnos, porque siempre, donde hay problemas sociales, donde hay caridad, ella acude la primera. (Grandes aplausos) 19, C A L M E M A Y O R 19 Prosiguió nuestro ilustre colaborador con participa a su clientela que, liquidadas un elogio de la obra que realiza l a Unión ya sus anteriores existencias, ha recide Damas Españolas, admirable institución bido el surtido completo de las últimas caritativa que en el cometido de su benéfica novedades para señora, para la presente obra social resuelve en pequeño el cincuenta temporada. por ciento de los problemas planteados en LA AL PROTECCIÓN TRABAJO D ELA MUJER OPOSICIONES AL AYÜNTA MIENTO: DE- MADRID. ¡E U R E K A Ü destaca admirablemente este afán infinito de soñar, que llevamos dentro los poetas y los no poetas. Soñar es una necesidad del alma. E l corazón tiene alas, y, por muy grande que sea el peso bruto de l a vida, esas alas se mueven. L a s aspiraciones, los ensueños y las inquietudes, no son más que vuelos del corazón. E n este lugar de santa poesía, l a imaginación está propensa a sus creaciones, y así, insensiblemente, voy recomponiendo l a escena maravillosa ele una tarde de circo al finalizar el siglo I de nuestra era. E l anfiteatro F l a v i o se anima con, una multitud abigarrada de colores y ruidos. L a cavea formidable contiene a más de cincuenta m i l personas. L o s marinos tirrenos han tendido el velarium de púrpura para que el sol no moleste a los amos del mundo. L o s vendedores de miel, de cangrejos y de huevos pintados, anuncian a gritos sus mercancías, y una legión de desigriatores pululan por el circo y acomodan a los ciudadanos en el lugar que marcan sus b i i etes. E n el podium, plataforma corrida por todo el anfiteatro, están los nobles, las vestales y las señoras de l a aristocracia romana, y en los extremos del eje menor de ese podiwn, frente por frente, hay dos palcos: uno para el director o empresario de l a fiesta, y otro para el señor de Roma, para el emperador. E n l a arena un gladiador de Capúa acaba de vencer a un pompeyano célebre. E l griterío de las apuestas se ha concluido. Se oye l a respiración de la gente. E s un momento agudo de l a emoción de l a fiesta. E! vencedor apoya l a punta de su espada sobre el cuello del vencido, y mira hacia el palco del emperador, para que éste decida. Domiciano, de pelo rizoso, de ojos grandes, inexpresivos, de boca ancha y de rostro sin línea, vacila un momento, pero, al fin, g r i t a ¡Yugula! E l vencido es legollado en el acto. Cerca de donde yo estoy en el circo hay dos romanos, que han permanec do silenciosos desde el principio de los juegos. E l más joven de ellos dice al otro: ¡Bárbara sentencia! ¿No crees tú, Antonio, que estos crímenes concluirán por irritar a nuestro Dios y que vendrá sobre Roma la justicia divina? -Vendrá seguramente, Casio. Pero el horror que acabamos de ver no es nada, si lo comparas con lo que van a hacer ahora con nuestros hermanos. Ese que ha muerto en el munus ha venido libremente a morir, porque es un profesional de la espada y del crimen; pero los cristianos, que no han cometido más falta que adorar a Jesucristo... E l joven Casio permanece un rato pensativo, y luego dice: -No sé si tendré fuerzas para ver a los inocentes atormentados. Ahinca presencié ese espectáculo. Ya sabes que hemos venido aquí para orar por los mártires en el instante supremo... Domiciano, en un pequeño descanso de la fiesta, pasea con, Papia l a vestal a lo largo del balteus, que es un muro decorado con preciosos mosaicos, y que separa al podium de las gradas populares. L a plebe había tomado antipatía al César y le maldecía en secreto, y algunas veces en público, porque no podía tolerar Roma que se hubiese hecho al imperio l a injuria y l a vergüenza de los tratos de D o miciano con los dacios. ¡Decébalo! era un nombre con el que zaherían al emperador, para recordarle sus traiciones, y bajezas con el príncipe bárbaro. Además, con fundamento o sin él, acusaban a Domiciano de la muerte de Tito y de Agrícola; y para los discípulos de San Pedso su nombre iba unido al martirio de Plavio Clemente, que era de su familia,
 // Cambio Nodo4-Sevilla