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MADRID- SEVILLA 19 NOVIEMBRE DE 1929. SUELT DIARIO DO, te. CERCANA A TETUAN, SEVILLA ILUSTRAVIGÉ 18 QUINTO OLIVE. AÑO 8.392 NUMERO 10 C T S SIMO N. K t L- D CCION: P R A D O D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ TALKIES En Ja plaza del Pueblo Pues, señor; ahora comenzaba yo a hablar cie ¡Pueblo Español, y no acababa en dos o tres horas. (Ustedes no ignoran la realidad de este peligro, porque ya saben cómo las gasta el hojalatero. Y el caso es que me gustaría echar esa parrafada; de tal manera acertaron los creadores de la digamos población ciave, y traduce su obra mis sentimientos relativos a la propaganda de España, H e de quedarme con las ganas, que no se necesitaría menos de un n ú m e r o de ¿B Q para la glosa del famosísimo s i mulacro. L o que si caüe en m espacio Dreve es ia enseñanza que se desprende del sonado éxito, y aquí sigue, puesto que nadie la ha recogido en ningún lugar. L o primero sea decir que ei Pueblo equivale a un sello farmacéuticos que el mundo ha tomado con la lacilidad con que se injieren las cápsulas, curándose de tantos y tantos prejuicios desfavorables para nosotros. Sin pérdida de tiempo, sin molestias, los extranjeros adquieren una idea exacta de España gracias a la síntesis que permite recorrerla y penetrarla en un santiamén. Repito: el Pueblo es nada menos que España en una pildora. Y no sólo trazáronla turistas con pasaporte, sino que sirvió también a los de sinv ple cédula personal, a los de casa. ¡Cuántas veces en el tren hemos oído todos ¡amentarse a muchos viajeros por la aridez (entiéndase fealdad) de Castilla! Y es que nay que mirar en el páramo y sus ciudades con los ojos del espíritu y desde una preparación cultural que DO siempre posee el i n truso. Pues bien: está hecho el Pueblo con una marcada tendencia casteilanoaragonesa, y, sin embargo, encanta y seduce a quienes extreman la marcha del automóvil en el yermo, fugitivos del viento y las nubes, que quisieran contarles leyendas de caballeros y de santos, anhelosos de los paisa jes verdes, crasos, confortables. Ello se debe a que en el elaborado burgo no se repiten las austeridades ni se eterniza la i n solación de la estepa; sácase a la mesa el pescado ya sin espinas. Por último, Barcelona, en virtud de su propia acción, me refiero a la rebusca peninsular, ha podido enterarse de la existencia de España. Los intelectuales, los artistas de las Ramblas, jugando a desconocerla, -legaron, en efecto, a una ignorancia sorda, ciega, muda, sin piernas ni brazos; táctica no adecuada a un levantino y menos a un catalán si se recuerda que los vidrieros antiguos de la ciudad de los condes sobornaban y secuestraban a los mejores artífices de Murano, es decir, no daban l a espalda al enemigo, sino que procuraban merodear en el alma de éste, pues no en balde las sirenas ejercieron su misión en el Mediterráneo. Si se ha de ser leal y verídico, tiene el forastero que convenir en que en Barcelona no se explota a los visitantes. N o basta Hay que derramar cordialidad, y cuando así ocurra, la gran urbe completará su destino. Semeja ahora la Venus de M i l o perfecta, pero sin brazos. Otra leccioncica se halla en lo de hacer que se destaque Aragón, inevitablemente excluido siempre de los itinerarios, y que a ninguno cede en fortaleza y dignidad, no sabiéndose si es por soberbia por lo que se para nada en cuenta a las personas. Y los humilla y deja que le posterguen las A g e n- menores se sacrificaban sin protesta, en una cias. Quizá deduciríase del fragmento mafw especie de reverencia fatalista, en aras del algo más que consideraciones de l a ruta, a honor familiar, representado por la hacienda no haberse apoderado de él y de todo el una, santa e indivisible. Pueblo el cacicazgo. Pensaron y construyeTodas estas consideraciones ya no tienen ron el genial capricho dos arquitectos y un razón de ser. N o nos devoramos materialpintor, gobernados por Miguel Utrillo, al mente unos a otros, no nos disputamos con que Benedito ha retratado de alcalde del uñas y dientes la res cazada, como en las Pueblo Español. primitivas agrupaciones trogloditas. L a r i Estos maestros canteros y cantores han queza en moneda y en papel no se destruye sido substituidos por la administración, el cuando se reparte. L a aportación de trabajo cacicazgo, en suma. Y a veis que no le falta de la mujer, representada por los quehaceres nada característico al Pueblo. Sólo que, des- domésticos, que tuvo su importancia en otros de que no lo rigen sus verdaderos amigos, tiempos, cuando todo lo necesario para la fase descascarillan las torres de la Puerta de milia, alimentos (pan, carnes, legumbres y San Vicente, está seco el barranco, otorgá- frutas conservadas) ropas, a partir del hilaronse tristes monopolios en las tiendecitas, do, coladas, incluyendo la fabricación del y hasta acudió la manía de las reformas pro- jabón, se producía dentro del hogar, a partir resivas, europeizantes, habiéndose ¡lumina- de la invención de las máquinas y del cono con dos farolas una r ú a que Utrillo, N o- secuente desenvolvimiento de la industria, gués, Raventós y Folgueras soñaron miste- se ha ido poco a poco transformando en pariosa, como esa en que una viudita guapa... rasitismo. Durante casi medio siglo las mujeres han vivido dentro del hogar en ocioFinalmente, ha podido comprobarse que sidad mal encubierta con ías labores llamadas España no es ni tan diversa como se prede adorno, en desesperado tedio, en hiperestendió ni tan homogénea como se dispuso, tesia seudosentimental, pesando intolerabley de ahí se saca o puede sacarse la norma mente sobre el infeliz hombre proveedor. L a para el porvenir. España es como las naranfamilia tipo de la clase media en nuestros jas. Unos cuantos gajos, cada uno en su funpaíses prolíricos ha estado constituida, duda, y todos apretados bajo la corteza, es derante todo el siglo x i x por un padre que cir, la unidad nacional. se mata a trabajar, una madre que se desespera, porque a todo mes le sobran cinco dias, FEDERICO G A R C Í A S A N C H I Z y a toda paga le faltan quince duros: de uno a tres hijos, que estudian m á s o menos, y de dos a cuatro hijas (las hembras siempre están en mayoría) que no hacen nada y viven NUEVAS CARTAS A en la esperanza de un matrimonio, cada día más problemático... Agrupación, como usteLAS MUJERES des ven, absurda, ilógica, injusta v tediosa, hasta el punto de haber llegado a hacerse insoportable. Con los primeros años del s i La familia actual glo x x la necesidad económica y el sentido E l hogar, tal como está constituido actualcomún trajeron una modificación trascendenmente, no responde a casi ninguna de las tal. Las hijas, con no poca escandalizada necesidades y actividades de la vida modersorpresa de sus mayores en edad, se decina, y es, por lo tanto, un conjunto de absurdieron a lanzarse a la lucha por la vida dos que no sirve más que para contrariar como unos hombrecitos a aprender algo inútilmente a los individuos que le forman. más que la costura para poder ganar siquieL a agrupación familiar tuvo su origen en ia ra el vestido. t necesidad de defender la vida en las sociedades primitivas. Sostúvola después la conMovióles en muchas ocasiones, tanto como veniencia de defender y concentrar la ha- el propio interés, la simpatía- -y la piedad filial cienda, en los tiempos en que la riqueza con- que ellas, hembras, sienten por el padre cansistía principalmente en tierras y ganados, sado mucho más que los hijos varones. Con y en que la principal fuente de riqueza era verdadero afán, con graciosa e ingenua pela agricultura. Hasta tal punto es la familia tulancia, invadieron Escuelas Normales. Insuna institución económica más que senti- titutos, Escuelas, Especiales. Algunas se mental, que hay países- -y de ios que más arriesgaron a pasar las puertas de la U n i parte han tomado en el desarrollo de la c i- versidad. Hoy a nadie escandaliza ya el a f á n vilización que está, empezando a derrumbar- de cultura y de eficiencia de la mujer, y se se- -Francia, por ejemplo- en que ¡a base considera perfectamente natural y correcto el del matrimonio es ia unión de intereses. L a que ellas, lo mismo que ellos, v aun antes dote de la esposa se considera tan indispen- que ellos, contribuyan a resolver el problema sable, que no hay soltera que sueñe en ca- económico familiar. Pero esta transformasarse si de dote carece, y se considera hasta ción, mejor dicho, este desenvolvimiento de indecorosa la posibilidad de que influyan la inteligencia femenina, ha creado un conen la constitución de un hogar motivos pa- flicto inédito: las mujeres jóvenes, en cuansionales o sentimentales. Y hasta en nuestros to se han dado cuenta de que pueden pensar, países latinos, donde el amor, afortunada- naturalmente, se han permitido tener opimente, no se considera superfluo en el ma- n i ó n como su opinión la han formarlo al trimonio, ha florecido y sigue establecida en aire l bre, fuera del hogar v de sus acosalgunas regiones la institución del mayoraz- tumbradas actividades e inactividades, no go, que pone la casi totalidad de la hacienda está casi nunca de acuerdo con el sentir traen manos del primogénito, sin preocuparse dicional, y, como todo lo desacostumbrado, de la probable miseria de los demás hijos. está muy cerca de parecer inmora H a y L o importante era conservar intacto, aumen- madre que se asusta y aun avergüenza de tándole a ser posible, a cada generación, el que la hija que le gana el pan dejándose exbloque sacrosanto de la hacienda, sin tener plotar en un gran establecimiento comer- f
 // Cambio Nodo4-Sevilla