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ABC. MARTES 19 DE NOVIEMBRE DE 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 de calma, serán serenas y limpias, aguas apacibles, que, por fin, respetarán humildes los antiguos muros, como pedía Arguijo, y justificarán además el ditirambo poético que escribieron todos los vates de todos los tiempos, y con todos ios metros, en honor del famoso Guadalquivir, sin lograr otra cosa que hincharle de vanidad soberbia. Ahora, vencido y sumiso, es cuando va a ser verdaderamente grande. Se ve que no eran metros poéticos los que hacían falta para esto sino medidas de ingeniería y de buen gobierno. JOSÉ ANDRÉS VÁZQUEZ ABC EN RUMANIA Un primer y buen paso E n varios artículos míos anteriores expuse la necesidad imperiosa para España de desenvolver una activa propaganda en el C r í e n t e de Europa. España tiene tantas, si no más, bellas obras literarias como el resto de las naciones culturales: Francia, Italia, Alemania, etcétera. Aquellas naciones no pierden ni una sola ocasión, y hacen todo lo posible para que sean conocidas sus bellezas artísticas, literarias y naturales, lo que trae como consecuencia lógica que el comercio de esos países se desarrolla cada día más. Porque hay que reconocer una cosa: que el movimiento económico sigue de muy cerca al movimiento cultural. Para entablar relaciones económicas y comerciales hay que empezar por hablar al alma. E s lo que hacen los demás, y es lo que, a mi humilde juicio, ha de hacer España, que tiene tantos tesoros para asombrar al mundo entero, tesoros que en su mayoría quedan desconocidos. Los que han tenido la ventura de visitar E s p a ñ a han podido, sin embargo, ver y admirar tantas cosas, cuya existencia ignoraban pero, i cuántos son aquellos dichosos en proporción con el número inmenso de los que no han podido ni quizá podrán conocer de cerca a E s p a ñ a? Para aquella inmensa mayoría, una activa propaganda hispanista es de toda utilidad. el hombre de negocios, Leyendo obras españolas en original o en traducción, conociendo la historia y todo lo e! funcionario, que hace referencia al magnífico pasado y la mujer elegante, presente de la nación española, aprenderá también que España es un país productor la mujer de- i pajeólo, de varios artículos de inmejorable calidad, y que pueden competir con los de otras nalos viejos, ciones. Pero para ello es necesario formar ei ambiente favorable. P o r eso saludo con ios jóvenes entusiasmo el primer ensayo hecho por el y los niños: Gobierno español, enviando a los países del cercano Oriente al culto conferenciante y escritor D E Giménez Caballero, que, desTODOS pués de haber visitado los países balcánicos, vino a Rumania, donde dio conferencias soleerán bre la lengua, la cultura y la vida española, conferencias que, además del éxito personal que tuvieron, demostraron cuánta amistad para España se puede lograr con un poco de buena voluntad. L o que desearía, y eso con todo mi corazón, para el bien de España, es que tales conferencias sean organizadas en que sólo costará el mayor número posible para el porvenir, y a base de un programa de conjunto. Los resultados prácticos no t a r d a r á n en hacerse sentir, aun desde el punto de vista económico, y las relaciones hispanorrumanas podrán alcanzar un desarrollo insospechado, abriéndose un mercado nuevo para los proK 5 pital (estómago) ductos españoles, ai mismo tiempo que se Célestins (ríñones) irán conquistando los corazones de mis conGrande- Grille (hígado) chidadans rumanos, que sienten tanta i n d i- son las aguas minerales más superiores y üe nación natural para todo lo español. Losj mejores resultados tomadas a domiciliOj: tanto preocupa a la nación inglesa, por su trascendencia y los graves conflictos sociales que plantea a cada momento. E l Gobierno de MacDonald tiene su política del carbón. Sus ministros, identificados ante la pavorosa situación de los distritos mineros, tras de no grandes esfuerzos, dentro de las posibilidades económicas, han meditado y ponderado las proposiciones que informara su política minera. Y ahora se presentan al país. E! Gobierno laborista basa su política, respecto a la solución del magno problema, en una HEJÍEY H E L F A N T reducción de la jornada de trabajo. Se proBucarest, noviembre, 1929. pone rebajarla, no de una hora, sino de media hora. L a serie de actos legislativos que su plan implica puede dar lugar a una serie de sesiones parlamentarias de alto i n A B C E N I N G L A T E R R A terés para el país entero, que vive bajo esta tremenda pesadumbre económica y social. a El problema del carbón: su últi- en Lla cuestión es si la rebaja de media hora jornada máxima de trabajo que propone el Gobierno podrá concillarse con los ma fase compromisos electorales contraídos para aseCon la apertura del Parlamento entra el gurarse el Poder. Claro es que el restablecer problema del carbón en una nueva fase. Vuel- la jornada de siete horas equivaldría a una ve sobré el tapete el tremendo problema que crisis industrial de incalculables consecuencias. Pero la media hora de trabajo de menos es una proposición bien distinta. Esta medida no afectaría a algunos de los distritos mineros m á s importantes, como el de Yorkshire, por ejemplo, donde rige la jornada de siete horas y media. Por otra parte, dada la mejorada situación de las minas de Escocia y el Sur de Gales, donde se trabaja EN BREVE APARECERÁ ocho horas, por efecto del nuevo arreglo adoptado para la venta del producto, la rebaja de media hora nada significaría en estos distritos. L a medida de MacDonald deja las cosas casi invariables, con respecto a la jornada en las minas de carbón del Continente, la Revista semana! gráy a las disposiciones de la Convención de Washington. Es cierto que MacDonald no fica, -informativa, interequiere que perdure indefinidamente la situasante, que todo el mundo ción actual, y que se trabaje m á s horas en las minas inglesas que en las del resto de leerá ios domingos, illas Europa. Ante tales circunstancias, es bien de so pufelisución. recibido por la opinión el proyecto del G o bierno. Cabe suponer que su política mineEl inteleotua! ra contará con el apoyo de la C á m a r a popular, dentro de las probables dificultades que el artista, ha de encontrar MacDonald y sus ministros más responsables. el obrero, Los salarios son el escollo principal con que tropezará el Gobierno. Como el cambio que se propone no parece habrá de afectar a muchos distritos, esta circunstancia pudiera ser causa de serias dificultades, que pondría a dura prueba los recursos parlamentarios de MacDonald. E n efecto, los propietarios de las minas del Sur de Gales temen, no sin razón, que la rebaja de la jornada constituya una carga para ellos, que los de Y o r k s h i re no soportarían. H a y que tener en cuenta que estos dos distritos viven en una continua competencia. L a cuestión de los salarios se complica con el conflicto existente entre el plan del Gobierno y los arreglos de los d i versos distritos mineros. L a venta, del carbón se verificaría según e! plan de! cartel; no para introducir economías, sino para mantener y mejorar los precios. Se fijaría el precio de acuerdo con una cuota esto es, una producción reguladora. Asignaríase a cada entidad una parte de la producción del distrito; se la compensaría si vendiese menos carbón de su cuota, y pagaría una penal aquella que superase la cuota. L a cuestión está en que el Gobierno, si trata de imponer por ley sus provectos, habrá de defenderlo contra una oposición tenaz. No tiene confianza el inglés, sea conservador, liberal o laborista, en trusts, ni en cualquiera forma de cartel de venta. L a idea de que el Estado pueda imponer con la autoridad de la ley tina política destinada a gastos que tal propaganda necesitaría son ínfimos ante los beneficios inmensos que se pueden obtener. S i Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, etcétera, han logrado crearse relaciones económicas tan intensas con Rumania, es porque han trabajado intensivamente su expansión cultural. España puede ocupar un lugar importante en Rumania con la sola condición de quererlo. 20 CÉNTIMOS VICH