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MADRID- SEVILLA 21 N O V I E M B R E D E 1929. SUELTO NUMERO 10 C T S CERCANA A T E T U A N SEVILLA DIARIO DO. ILUSTRA. A Ñ O VIGÉ ÍS S 1 MOQU 1 NTO N 8.394 R E D A C C I Ó N P R A D O ÜE S A N S E B A S T I A N SUSCRIPCIONES Y A N U N C I O S MUÑOZ O L I V L neas en que se resume todo lo acontecido empeñan en ver a Cataluña al través del en España, en el mundo, el día anterior. prisma político- regional, con tendencias seM u y pocas lineas, s í pero ¡qué difícil ts paratistas. Pero no importa. E l viajero imescribir esas pocas lineas! H a n de ser cla- parcial, que ve y observa las cosas sin preEpistolario ras, sencillas, exactas; no han de contener juicios, tendrá que darnos la razón. BarceVamos, lector; a n í m a t e echemos un pa- ninguna pedantería; las. han de entender to- lona, prescindiendo de las bellezas de su maseo hasta Valencia; lo pasaremos bien. Allí dos, los letrados y los iletrados; en esas po- ravillosa Exposición, orienta a toda España nos espera un buen amigo nuestro; te acor- cas líneas se ha de resumir la experiencia, por su modernidad y su progreso indiscutidarás, sin duda, de j u á n Luis Vives; lleva el saber, la profundidad, la discreción de un bles. N o crea, sin embargo, el lector que voy una especie de boina con el indispensable hombre que medita; de un hombre que con- a proponer a renglón seguido el traslado de pezoncito en medio, y un gabán coa cuello tinúa, en el siglo x i x la tradición de escru- la capital de España a la ciudad condal. P r i de piel; sus guedejas, largas, se despren- pulosidad de Juan Luis Vives. Unas pocas mero, porque soy madrileño y amo a M a den de los bordes de la boina y caen basta líneas todos los días a la cabeza del periódi- drid, con fervor comprensible, aunque sin los hombros. E n Valencia nos espera este co, y no es necesario leer m á s se tiene en ceguera respecto a sus defectos. Segundo, buen amigo nuestro; iremos con Juan Luis ese precioso resumen un criterio cierto, só- porque no hay motivo cara ello, aun en esVives a la calle del M a r E n sus Diáloqos, lido, para apreciar de l a marcha espiritual de tos tiempos en que las capitales, sin el meu. ue tú conoces, querido lector; en sus Diá- España. ¡Cuántos que escriben largos y eru- nor respeto a l a tradición histórica, camlogos nos dice uan L u i s Vamos por acá, ditos artículos serían incapaces de escribir bian de nombre o se trasladan de lugar, aupor San Juan del Hospital, a la calle del todos los días esas pocas líneas, claras y mentando así el caos geográfico de la postM a r Dice esto un personaje, y otro con- sencillas, henchidas de buen sentido y de guerra. Nueva Y o r k es, como ciudad, mucho testa: Veremos de paso hermosos rostros aguda penetración! más importante que Washington; pero, no ¿Has leído bien? Hermosos rostros, en la E l periodista hace la historia del presen- obstante, Washington, la capital, conserva su calle del M a r en Valencia; permíteme que te; historia difícil, ardua. Cuando al caba- indiscutible supremacía oficial. Otro tanto lo cite en latín: Spectabimus obiter decoras llero de debajo de la lámpara verde le deja acontece con Madrid, que, a pesar de sus l a formas. Y a está; decoras formas. ¡Q u é boun ratita libre el periódico, es decir, el pre- mentables servicios municipales ¿funcionan nitas que son las valencianas! Decoras farsente, se enfrasca en el pasado. H a escrito todavía? tiene, además, un indiscutible sello iñas; la mirada, un poquito lánguida; l a tez, la historia de Valencia este caballero. H a re- señorial y aristocrático. de una maravillosa tersura; blancas y con vuelto archivos y leído incontables libros. Y Aparte de lo que significa el residir aquí rosicleres vivos; los rosicleres de la aurono tiene bastante con el presente- y el pa- la Corte, el Gobierno, el Cuerpo diplomátira. Pero en la calle del M a r vamos a ver sado es también historiador de lo futuro. co extranjero y los que antes concurrían al otra cosa. Como uan Luis Vives ha venido ¿Cómo se podrá ser historiador de lo veni- Parlamento, y hoy a la Asamblea Nacional, desde el siglo x v i hasta estos días sólo por dero? Siendo poeta; los poetas escriben para en ningún otro lado tiene el público la eleacompañarnos, nosotros retrocedemos ahora lo futuro; si se es poeta lírico, se es poeta gancia del de Madrid. Mujeres tan bien vesal a ñ o i8 go. Valencia tiene modernamente, de todos los tiempos; pero más del mañana tidas como en París. Hombres que, según por lo menos, dos representaciones; en dos que del hoy. E n un breve volumen que lleva la frase del novelista francés Pierre Fronimágenes se nuede condensar todo el esel título de Llibret de versos, ste caballero daie, se visten mejor que en ninguna parte, píritu moderno de la bella ciudad. Una es la ha depositado su sensibilidad; sensibilidad de exceptuando Londres. Coches y automóviles imagen del mediodía; sol cegador y exubehombre que, siendo- de su tierra, es univer- suntuosos que asombran, por su lujo, a los rancia en la ancha vega; pasiones impetuosal. L a labor del periodista que tiende su extranjeros. Esto es Madrid, el Madrid de sas; colores y formas de una incontrastable mirada por toda la faz del mundo, hace que ambiente señorial, que decíamos antes. ¿Pero cn r, gía. Otra de esas dos representaciones haya en la sensibilidad de este poeta un ma- qué decir del otro Madrid, el del abandono es la de un crepúsculo en la ciudad admiratiz de universalidad, y el sentido profundo municipal, sin alumbrado- -igual que un pueb l e crepúsculo, por ejemplo, en el patio de Valencia y de su historia hace que a la blacho- sin limpieza, con sus baches y su del Colegio del Patriarca. L a luz va menuniversalidad se junte gratamente otro ma- deficiente pavimentación, con su tráfico otra guando; silencio y paz dulcísimos; meditatiz de particularismo nativo. Combinación vez desorganizado y su servicio de taxis tan c i ó n apartamiento de los afanes mundanafeliz, en que rastreamos de nuevo la nota inferior a lo que era antes de que nuestro les; en lo alto, los postreros fulgores del capital de nuestro Juan L u i s la universali- activo Ayuntamiento tuviera la brillante idea atardecer van esfumándose lenta y suavedad aliada al sentido profundo de la Patria. de limitarlo? Aunque se pretende que las mente. Vamos, querido lector; no tardemos; va- comparaciones son odiosas, se hacen ineviEsta segunda representación- -en oposi- mos a Valencia. Acuérdate de la frase lati- tables cuando se vuelve de Barcelona, con ción a la férvida y pasional, que tiene su en- na: Decoras formas. No está ya, desgracia- sus anchísimos bulevares, sus amplias y reccanto- -es la que simboliza un hombre que damente, bajo la lámpara verde el buen ca- tas vías, sus inmensas perspectivas. No haahora vemos en la calle del M a r se halla ballero; pero evocaremos su memoria. L a blemos ya de lo que es hoy día la plaza de sentado ante una mesa cargada de libros, de evocaremos con motivo de haberse comen- Cataluña, o el paseo de Gracia, o la calle de papeles y de unas cosas largas y terribles zado a publicar el Epistolario de Teodoro Cortes, o el paseo de Colón, o las bulliciosas f que se llaman pruebas de imprenta; por todo Llórente, Teodoro Llórente es el nombre del Ramblas. Pero cuando s piensa que al- cabo el áfabito de esta estancia se respira un pe- poeta, historiador v periodista. Teodoro Lló- de los años aún estamos aquí con el tercer netrante olor a tinta de imprimir. E l caba- rente, en la calle del M a r en la misma calle trozo de nuestra mallhrnada G r a n V í a dlérof que está sentado ante la mesa escribe en que Juan Luis Vives veía tan bellos ros- desigual y torcida, ridiculamente bautizada sin parar; sobre su cabeza se ve una panta- tros; en la calle del M a r escribiendo en una con distintos nombres para mavor confulla verde, que recoge en un haz la luz de mesa cargada de libros, papeles y pruebas sión, ¿cómo no evocar la diagonal de Baruna lámpara. L a faz del caballero es apa- de imprenta, bajo la lámpara de pantalla celona, es decir, la soberbia Avenida de A l fonso XTTÍ, con su maiesttiosa anchura, su cible, bondadosa; cuando se levante este se- verde. alumbrado fastuoso y su pavimentación de ñor, veremos que es recio, y que va camiAZORIN pista, que tiene ya ocho kilómetros de larnando pausada, majestuosamente. Este reno v se pierde en las lejanías de Pedra bes? poso del caminar y de toda la persona es el No creo que la supere, en esto, nineuna careposo- que este caballero pone en la prosa no es sólo l a diagonal que escribe. Que escribe para un periódico B A R C E L O N A C I U D A D pital europea. Perocelo y la actividad d e l acla que. acredita el que todos los días se traga varias cuartillas tual Municipio barcelonés. Toda Barce ona escritas en este despacho. Las Provincias. INTERNACIONAL asombra al público de la Exposición por su Cuando se dice ¡as Provincias se entiende admirable pavimentación y su alumbrado. que son las tres hermanas mediterráneas: Realmente, nuestro buer Municipio madrileRealidades admiiaBles Valencia, Castellón y Alicante. Este nombre de Las Provincias es el que lleva el diario en L a impresión que causa Barcelona, hoy ño debiera visitar, en pleno, la ciudad condal que todos los días publica este caballero de día, es que es la primera ciudad de E s p a e i í í i r t d i bajo la lámpara un artículo. A la cabeza del nuestro mejor escaparate europeo ante el e periódico, treinta, cuarenta, sesenta lineas; tratijevo. Y a sé que esta afirmacii día de v p t A z n a g ó un paréntesis para. desmentir IÍJÉL na nada más, Y con esto basta, Cuarenta lí- causar asombro u hostilidad a ciertos se una leyenda: la rudeza catalana, la aspere: Sitos VALENCIA 1 1 j 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla