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MADRID- SEVILLA S T E NOVIEMBRE D E 1929. N Ú M E R O SUELTO, 10 CTS. J DIARIO ILUSTRA Jl fc 11 DO. N. AÑO 8.400 ff VIGÉjg H S 1 MOQU 1 NT O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 J? OR D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A HISTORIA Y CRITICA D E LAS DICTADURAS Grandes éxitos de difusión y resonancia tienen ahora los libros políticos. Todos, n o los que remedian en parte la privación de la crítica periodística. Otros libros políticos andan por ahí regalados, y no hay quién los lea. E n las circunstancias actuales, los estados de opinión se forman y se muestran muy difícilmente, pero son de mayor efecto y se registran con más curiosidad que nunca. Los éxitos de la crítica relativamente exenta- -tolerada a condición i m plícita- las ediciones que se agotan rápidamente son un dato más de la opinión que viene mostrándose por todos los resquicios que encuentra. Graduarla con exactitud es operación sencilla y sin peligro para Jos. que disponen de las válvulas, que sólo pueden ignorar en esto lo que no quieran saber. U n o de los libros políticos que han logrado difusión y resonancia es el del señor Cambó, Las dictaduras. H a y en él unos cuantos capítulos, fuertes y sustanciales, que justifican el éxito y merecen la divulgación. Las demás páginas contienen una explicación, en gran parte desacertada y tendenciosa, del proceso de las dictaduras. Aunque lo que hay de flojo en la obra, fuera de lo que responde al interés personal del hombre público por sus cuentas del pasado y del porvenir, bien puede ser una concesión al estilo recomendado para los lectores irritables. L a dictadura se presenta siempre como un mal confesado; mal menor en el supuesto más favorable; y supuesto único a exponer mientras la dictadura subsiste. Pero el mal menor, con ser menor, trae un reato imponente. H e aquí, en síntesis muy alambicada, lo que el Sr. Cambó argumenta contra ese régimen cuando mejor se justifique por necesario y ventajoso Atrofia el civismo, hace del Estado un gran sindicato de egoísmos, recluye al ciudadano en sus negocios e intereses personales con lo que agrava la crisis en que se ha originado. Favorece la prevaricación, porque, aun esforzándose a una tarea heroica, la integridad y la vigilancia del dictador no puede suplir la coacción fiscalizadora del Parlamento, de la Prensa y de la opinión libre. Fomenta la cobardía i n dividual y colectiva, que empieza en el s i lencio medroso y acaba en el envilecimiento conformista; de modo que al cabo de unos años la dictadura ignora el concepto público de su autoridad y de su labor, no sabe nada de aspiraciones y sentimientos del país, y quizá se imagina fuerte y triunfal cuando está gastada y aborrecida. E x tingue las vocaciones políticas o las empuja en una dirección revolucionaria; casi todas las instituciones y organizaciones que pueden ser escuela de política y gobernación desaparecen o se interrumpen bajo la dictadura, y esto es una de las causas que hacen difícil y peligrosa la sustitución, tanto más cuanto más se retrase. L a tesis anterior no es original, pero está muy bien expuesta, con amplio y persuasivo razonamiento, y reforzada con sagaces observaciones de los últimos y diversos ensayos de dictadura. L l e v a también el libro un estudio interesante y ejemplar, de fecunda enseñanza y de vigorosa mora- leja, sobre el patriarcado de Porfirio Díaz, hay que fiar demasiado en las interpretaen Méjico, y un capítulo documental para 1 ciones de la estadística. L a dictadura española- -dice el Sr. Camdefinir la dictadura española por sus texbó- -nació en Barcelona, donde la demagotos oficiales y oficiosos, y por discursos y gia sindicalista tenía una intensidad y una declaraciones del general P r i m o de Rivera. cronicidad intolerables. Con la demagogia L a documentación es bastante para el objesindicalista- -lo ha recordado aquí Royo to, lo cumple suficientemente; pero consVillanova- -operaba copiosamente la demate que- no es completa; le faltan decregogia catalanista. Pero el desorden que h a tos, Reales órdenes y notas, que dan los bía de cortar el golpe de Estado era mas matices más distintivos- del régimen espahondo y extenso. Tuvo su expresión catasñol. E l Sr. Cambó, que aplaude la claritrófica en el famoso manifiesto de i. de dad y la franqueza con que este régimen junio de 1917, que desató la indisciplina se presentó y actúa, no ha querido ser m i por todo el país. Entonces fué la Asamblea nucioso n i parecer extremado en la semde parlamentarios, de que no hay mención blanza. en los capítulos que el Sr. Cambó dedica al desprestigio del Parlamento y a la neL a dictadura, según el Sr. Cambó, es el cesidad de una reforma que 110 es la que resultado fatal de un desorden gravísimo, se proponía en las conclusiones de aquella de una crisis insuperable para las normas Convención. Cuartera. de la ley. L o indefectible en esta crisis es l a reacción defensiva, l a reacción de la autoridad; pero la fórmula de l a reacción L A INTERVENCIÓN D E autoritaria no ha sido siempre n i es necesariamente la dictadura. Buscando en la ABASTOS Y LOS A Y U N H i s t o r i a los ejemplos para su tesis, el señor Cambó se ha desentendido de los más TAMIENTOS fehacientes. Nadie pretenderá comparar la situación de España en 1923 con la de E n algún comentario oficioso, a propósito 1874. -La crisis de 1874 en que se disolvía de uno de nuestros artículos recientes sobre raudamente el país- -guerra carlista, gueLa intervención de Abastos y los Ayuntarra cantonal, guerra colonial, Hacienda en mientos, se deslizó la reticencia de que coinbancarrota declarada con. suspensión de cidíamos con deseos o demandas de entidapagos y denegación de tributos- -trajo la des gremiales de Madrid. Queremos atrireacción correspondiente, pero no la dicbuir a error, no a intencionada interpretatadura. Cánovas no tuvo que ser dictador. ción, el suponer esa coincidencia, error que L a ley del Sr. Cambó falla en los casos solamente se explicaría por una precipitada más típicos. ¿Y las dictaduras americanas, lectura. puramente oligárquicas y postizas, ajenas N o de ahora, con motivo de las ampliacioa toda crisis nacional o social? N o existe nes de plan o de procedimiento que pueda el principio común que el Sr. Cambó aplifijar el ministerio de Economía; desde muy ca a todas las dictaduras. Cada episodio atrás, desde hace muchos meses, cuando ese tiene su explicación distinta, de cargo o departamento ministerial no estaba creado, de descargo. hemos ido desarrollando las mismas orientaciones respecto de la órbita municipal en L a teoría geográfica y estadística que relación con los Abastos y siempre con reglosa el Sr. Cambó, la de la línea que d i ferencia principalísima al Municipio rural. vide a los pueblos por su cultura y su ecoClaro es que cuando aludimos, al hablar de momia- -pueblos del caballo de vapajr y servicios, a la ponderación, a la distribución del caballo de sangre- es una moderniy precios, a lo que son, diriamos, últimos zación pintoresca del inicuo proverbio- -trámites- -ya sobre el mercado- no excluí cada país tiene lo que merece -tan abusimos a las capitales. Pero el servicio inspecvamente ¡prodigado por los profesionales tor de tienda y de puestos no es nuestro de la política. L a ciase política, desde el tema, sino un aspecto posterior y rePoder, pide a los ciudadanos docilidad y lativo. Eso ya está montado en M a d r i d quietud, así como de fuera del Poder les y en todas las grandes poblaciones; será pide lo contrario, acción incesante y resusceptible de mejora; será recomendable la solutiva, que no es propia de la masa. perseverancia, el celo escrupuloso; habrá P o r uno u otro motivo, siempre el v i tales o cuales deficiencias una u otra vez y tuperio a la masa es la excusa de los fraque merezcan, eií cada caso concreto, como casos políticos. La. verdad es otra: que un es lógico, un eco en la Prensa. Pero, no se Ejército útil mal mandado puede caer en el trata de eso. L o que tratamos de exponer, desastre, y. el buen Mando puede sacar parcon la esperanza de que en el ministerio de tido de un Ejército mediocre. Y que cuanEconomía se estudie, es la necesidad de una do ha de ser el pueblo mismo quien rehaga función permanente y plena de los Ayuntalo que le han deshecho sus directores, no es mientos para intervenir las cosechas y las lógico esperar que improvise la reparación. transacciones que den salida a los productos P o r lo que tampoco es lógico deducir de de cada zona. E n este epígrafe se comJa duración de las dictaduras el sufragio prende toda la base sólida y efectiva para de popularidad que, les atribuye el egoísmo el servicio nacional. en son de loa, y el, despecho en son de vejamen. E l último período isabelino fué una E n otras ocasiones, y sobre otros asuntos, dictadura prolongada, que se justificó por ya tiene dicho A B C que vivimos en este los desórdenes anteriores, ciertos y graves, siglo y aceptamos- -en la recta y elevada y que se creyó popular y asistida. Después acepción- -el intervencionismo del E s t a d o de Alcolea s. e vio súbitamente lo que era pero que no conceptuamos posible, n i legal, popular y lo que era impopular. P o r entonni provechoso, el intervencionismo cuando ces el caballo de sangre hundía en España 110 es función, y que la función, directa o un régimen autoritario, y el caballo de vadelegada, 110 sólo es rechazable, es inconcepor seguía sosteniendo en Francia una dicbible sin responsabilidad. tadura imperial, nacida de un plebiscito, N o L a Intervención de Abastos ha de l l e v a r l a
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