Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. VIERNES 29 DE NOVIEMBRE DE 1929. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG. 6 vady, esta aclaración hecha, limitarse a una especie de historia natural del aristócrata. Describe e) tipo, no lo preconiza. Analiza los caracteres de la concepción aristocrática de la Cultura; en modo alguno quiere imponerla como ideal dominante, ni siquiera como norma superior. E l relieve personal acentuado, el tradicionalismo, la propiedad de bienes agrarios y, en consecuencia, el vinculo con la tierra; las cualidades espirituales de instinto, más que inteligencia; la dignidad v el sentido inmediato de todo lo que es vivo- -hombres, animales, plantas- el espíritu religioso v hasta puntualmente ritual; el desinterés y el menosorecio de la fortuna; la posesión, finalmente, de un tipo de dignidad individual y de cierto fatalismo ante lo histórico- he aquí los rasgos que Hunvady, sin gran novedad tal vez, pero con una lucidez servida por místenosos elementos de simpatía profunda, enumeró, en guisa de retrato específico del aristócrata... Labor de naturalista, como hemos dicho v a empírica, por consiguiente. B en mirado, correspondiente a limitaciones no demasiado lejanas, a las que habían motivado la abstención del solicitado ponente inglés. Limitaciones- -fuerzas o debilidades, según se interprete- -de orden radicalmente antii niclcctualista, IDEAS DE P A U L LANGEVIN. -En cambio, M Paul Langevin, profesor del Colegio de Francia y ponente francés, con cargo de defender el ideal democrático de la Cultura, situó inmediatamente esta defensa en el terreno intelectual y hasta concretamente en el terreno científico. Quizá desde el punto de vista del éxito de su causa no hizo bien. L a aventura postuma de Augusto Comte- -trabajador en vida por un ideal de ética liberal y humanitaria, pero cuyas obras han servido, después de su muerte, como arma teórica formidable, en manos de conservadores y nacionalistas de todo linaje- parece, sin embargo, suficientemente significativa. T o d a v í a resulta más peligrosa la táctica de M Langevin, al situar el problema, apenas llevado a! terreno científico, dentro del campo argumental de las teoiías de la evolución. H e aquí cómo el sabio francés razo n a L a Naturaleza liga nuestra existencia personal a una cadena infinita de existencias, que se ha extendido a través del pasado, que se extenderá a través del futuro. E l bien o el mal que nosotros hagamos repercute en la condición de lo más alejado a nosotros, en virtud de una solidaridad, cuyaf derivaciones no podemos sospechar siquiera. L o que decimos de la Moral digámoslo también de la Cultura. L a sociedad no puede desentenderse de la suerte cultural de ningún individuo, por la misma razón que ningún individuo puede romper los infinitos vínculos que unen su vida cultural con la de la Humanidad presente y futura; m á s aún, con la del Cosmos entero... Amplia perspectiva, como se ve. Demasiado amplia, demasiado asociadora del fantasma de lo infinito al juego de nuestras responsabilidades particulares. Porque, si yo ligo las consecuencias de mi conducta a un grupo limitado, dentro del cual mi acción y la calidad de mi acción se destacan y cuentan, puede haber aún cierta g a r a n t í a de que mire bien lo que hago y me decida por lo mejor, que suele ser lo que más esfuerzo cuesta. Pero, ¿qué me sucederá si veo esta mi acción como diluida en un paisaje de fatalidad demasiado extenso y no me siento personalmente otra cosa que una ola más en el mar vasto, una ínfima molécula en el 1 mundo inmenso? M e sucederá lo del no viene de uno y lo del no viene- de a q u í M e sucederá lo de músico perezoso en gran fanfarra, es decir, que no sopla, porque su falta no va a notarse en el magno estruendo; o lo de estud ante en principios le curso, que se tumba a la bartola cuando le parece que va a ser infinita la cadena de las jornadas. A perspectiva ilimitada, a solidaridad ilimitada, conciencia infinitesimal, esfuerzo infinitesimal. Fatalismo y relajación, por lo tanto... U n ¿q u é le importa a S i r i o? nos amenaza, señor astrónomo, a la vuelta de toda exaltación telescópica. Cualquier gran generosidad incluye un gran riesgo. L a ruina de todos los valores morales y culturales, la barbarie y hasta I la prehistoria proyectaron, un momento, sus i sombras detrás de la generosidad de los ideales democráticos del profesor Langevin. U n a sola palabra suya bastó, afortunadamente, para alejar aquéllas, para exorcizarlas. L a bendita palabra que salió de sus labios cuando nos dijo: N c deseamos una realización cuantitativa de la cu tura democrática, sino una potenciación cualitativa... Ahora, que ese deseo se nos presenta por un lado, como totalmente independiente de la teoría científica y del evolucionismo aducidos; por otro lado, como urgentemente necesitada de un concepto complementario de selección inevitable desde el momento en que se habla de calidad Con lo cual venimos a parar de nuevo a una concepción funcional de la Cultura, así que sea adoptada una concepción funcional de la Democracia. Con lo cual, la concepción democrática del profesor Langevin reproduce prácticamente las conclusiones sacadas de la concepción aristocrática de! conde Hunyady. EUGENIO D ORS i LIBRES DE TOS Y DE RESFRIADOS crecen bien y se conservan bien durante los meses peligrosos. C a d a cucharada de Emulsión Scott es u n a g o l o s i n a para los niños. Q u é bien se conservan y cómo crecen fuertes y sanos! L a Emulsión Scott es algo más ftue u n p r e v e n t i v o contra las enfermedades pues es u n a l i m e n t o tónico perfecto. L a Emulsión Scott p r o p o r c i o n a aceite de hígado de bacalao en su f o r m a más activa. A s e g u r a la formación de tejidos sanos y de pulmones potentes S u m i n i s t r a las V i t a m i n a s necesarias para la formación y c r e c i m i e n t o de los huesos, y esta acción está exaltada por la asociación de los Hipofosfitos de cal y de sosa, de m o d o que cucharada por c u c h a r a d a la Emulsión Scott es tres veces más eficaz q u e el aceite de hígado de bacalao. Asegurarse de que se trata de la verdadera ¿Lea, mulsión So ÓU aAáj i f