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Primores del mundo físico. EL PESO DÉLA LUZ impresiones del calor, de la electricidad, de Cuando nuestra mirada atraviesa, al pal a cuerda bruscamente aquélla volvería a las. ondas electromagnéticas. recer, el cristal de ira espejo y se detiene quedar como antes, en virtud de su elasti ¿Cómo percibimos esas ondas? en cualquiera de los objetos reflejados por cidad. Cuando remontando una cometa hemos la bruñida superficie, solemos decir, que veE l centro de l a tierra atrae todos los soltado todo el ovillo de bramante y aquélla mos la imagen de ese objeto. A s í lo decicuerpos con una cuerda invisible y una está casi inmóvil en la atmósfera, si sacumos porque así nos lo enseñaron; pero en fuerza a que damos los nombres de gradimos repentinamente la cuerda veremos verdad padecemos un e r r o r lo que ven vedad, pesantes y atracción terrestre. L a que la sacudida produce en el hilo una o n nuestros ojos no es una imagen de la cosa, intensidad, mayor o menor, con que esa dulación que corre con más o menos rapisino ia cosa misma. E l haz luminoso que fuerza nos atrae, es lo que comúnmente lladez hasta llegar a la armadura, la cual canos hiere es la propia luz enviada por el mamos peso. A s i m i s m o el sol, como centro becea bruscamente. L a cuerda es aquí el objeto, y a la percibamos directamente, ya de un sistema planetario, mueve los plañemedio de propagación de las venga hasta nosotros quebrada vibraciones producidas en ella por ia superficie cristalina. por la sacudida. S i suponemos También incurrimos en error que en lugar de una sola comecuando suponemos que una bala ta podemos remontar y sostener de fusil (del Mauser, por ejemuna infinidad de ellas con senplo) sale del cañón del arma dos bramantes formando círcucon una velocidad, en número lo (y en esta hipótesis imagiredondo, de 465 metros por senamos también que el viento es gundo. N o debe negarse este cafavorable en todos los puntos so de velocidad i n i c i a l p e r o de la rosa) cuando diéramos la también puede ocurrir que la vesacudida veríamos ondular silocidad sea doble de la supuesmultáneamente todas las cuerta, y puede acontecer que sea das las ondas originadas por igual a cero; es decir, que desel brusco movimiento de la de el momento del disparo, el mano correrían por todos los proyectil permanezca i n m ó v i l hilos hasta las distintas comeen cuanto a la dirección del tiro, tas, y todo ese conjunto onduy que su único movimiento verlante sería el medio de propadadero sea el vertical de caída, gación de las vibraciones de a que le obliga la atracción te nuestra mano, la cual podría rrestre. L o que en realidad sale j considerarse como un. diapasón. disparado en dirección contraria, como en movimiento de reSupongamos ahora que el sol troceso, i- s el tirador con su fues un enorme diapasón de fues i l y el blanco viene también go que vibra sin descanso. E l como un rayo a clavarse en el éter, semejante a un conjunto proyectil inmóvil. Otro día aclaesférico de cuerdas divergenraremos tan curiosos fenómetes, obedece también sin intenos. Por hoy no haremos sino rrupción a. las excitaciones v i invitar a dir. cumr sobre el hebrantes y comunica a todo el cho vulgarísimo de lanzar a l espacio las sacudidas del cenaire uña pelota en dirección tro del sistema. E n esas ondas vertical. ¿Puede afirmarse que invisibles nos trae la luz y el la pelota sube y baja en esa d i c a l o r el éter es el medio de rección? Respondemos cpie sí. transmisión de un movimiento ñor el testimonio de l a v i s t a ondulatorio; y así como el capero la realidad es muy difebeceo de ía cometa no es una rente de lo ore ven lo- oíos. cosa con existencia independienEstos son errores de interte, sino un fenómeno que se o r i pretación de los sentidos. Pero gina por el choque de la onda hav errores fundados en un o l de la cuerda con el papel o la vido de las enseñanzas que tela del juguete, así la luz no algunos maestros trataron de es otra cosa que el choque de cincelar en el granito de nuesunas ondulaciones con nuestra tra m e m o r i a tales son el llaretina. L a luz que percibimos mar flores 1 las envolturas, tan no llega a. nuestros ojos hecha bellamente coloreadas, que los ya, como la lluvia que nos cala El sol, en virtud de su fuerza de atracción, encurva los rayos luminobotánicos denominan corolas; sos procedentes de una estrella que pasan por su campo. Esto nos o el granizo que arrasa los o el creer que la inercia lleva campos; se produce en nosotros nace ver la estrella en lugar distinto del en que realmente está. nécesarianvnte en sí la idea de mismos por medio de un órgareposo, o que la aceleración significa siemtas hacia sí; pero no debemos olvidar que, no que transforma aquellas ondulaciones en pre aumento de velocidad. todos los astros, todos los cuerpos, tienen la un fenómeno luminoso, a la manera como D a r por verdades estos yerros vale tanto propiedad de atraerse unos a otros. E s t a la onda electromagnética de H e r t z que no como decir, moviendo en otro sentido las atracción, en tal sentido universal, es la deja de ser onda muda en sus largas correideas, que nuestra velocidad al través del gravitación. rías por el espacio, se transforma en fenóH a y cuerpos cuyo peso puede medirse. M e espacio es uniforme, cuando la reflexión meno sonoro al llegar a nuestro oído i n dir, en este caso, es comparar un cuerpo nos convence de que durante la noche volaterno. grave con una unidad de peso (gramo, kimos con l a tierra a una velocidad muchíOtros soles, mucho mayores que el nuesiogramo, etc. y hacemos esta comparación simo mayor que durante el día. tro (Antares, del Escorpión, tiene un voluP or medio de balanzas, romanas, básculas y Pues bien; asimismo erramos cuando men igual a 113 millones el del s o l Arturo, otros aparatos. Se dice que tales cuerpos atribuímos peso a los cuerpos, como cualidel Boyero, es ocho m i l veces mayor) nos son ponderables (que se pueden pesar) dad propia de la substancia de que se comenvían su luz desde distancias enormes; por pero hay otros cuerpos a que los físicos llaponen. S i atáramos una cuerda a la rama tal razón los vemos pequeñitos, como estreman imponderables (que no se pueden pede un árbol y tirásemos del cabo libre con llas. Pero los haces luminosos de todos los sar) E l éter se considera como impondeuna fuerza equivalente a cincuenta kiloastros, aunque atraviesan, serpenteando, los rable. gramos, no sería lógico afirmar que la rama espacios interestelares e interplanetarios, se Y ¿qué es el éter? pesa cincuenta kilogramos; lo justo sería propagan en dirección rectilínea, como la Todos nos lo imaginamos a manera de un decir que tiramos de l a rama con una fuerluz artificial que nosotros producimos y empolvo menudísimo, invisible, impalpable, za equivalente a ese número de kilos. Clapleamos en nuestras necesidades terrestres. qué señorea en el cosmos y que, además, peramente advertiremos que si esa fuerza E s a dirección rectiPnea de propagación la netra todas ¡as cosas, toda la materia, toda es propia de nuestro brazo y la rama está entienden así 5o s físicos modernos cuando la substancia del universo. P o r el éter llega como prisionera del tirón, la rama no pesa se trata de espacios en donde no existe cama nuestros ojos la l u z por él sentimos las de por sí. U n a prueba es que si soltáramos po de. atracción próximo que haga sentir su
 // Cambio Nodo4-Sevilla