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MADRID- SEVILLA 3 DICIEMBRE D E NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉ 1 f) g, Ü OLIVE, 1929. SUELTO S I M O Q U 1 N T Q N 8.404 REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ MEDITACIONES POLÍTICAS La experiencia Madre de la ciencia la llamó la vieja sabiduría. Pero hubo un instante en la vida de los pueblos que se la denostó, se la cubrió de sarcasmos y se la repudió. L a ciencia no debía salir del pasado, sino del presente; no de lo que fué, sino de lo que era. N o había en el mundo m á s realidad que la que el hombre experimentaba en sí mismo. Descartes sentó el principio de la nueva filosofía; Kant le dio amplios desarrollos. Y desde entonces cada hombre buscó la ciencia en su conciencia. E i resultado lo han palpado las últimas generaciones. Como no era difícil de presumir, en ninguno de los órdenes de la actividad humana engendró la nueva filosofía m á s c a t á s t r o f e que en aquel en que la experiencia era más necesaria. L a vida social se cuarteó, se escindió y se transmutó en antisocial. A dogma se elevó lo que era negación de la sociedad la lucha como su ley constitutiva. L a experiencia secular había demostrado con los hechos lo que la vieja sabiduría adoptó cual punto de partida de la Sociología. E l hombre- -para ésta- -se presentaba naturalmente sociable, es decir, que la sociedad era elemento necesario para la vida y el desarrollo del individuo, de todo individuo, cualquiera que fuese su condición. L o que llevaba a proclamar que na podían darsie antagonismos irreducibles entre las diversas clases sociales; que no era la lucha, sino la armonía, la ley natura! de su coexistencia. E n vano en el fragor de la batalla se hacía llegar a los contendientes estas palabras dé. paz. L a lucha proseguía preñada de enconos, de rencores y de odios. Los pueblos, que recibían con delirantes aplausos las amargas palabras de J a u r é s enalteciendo e! odio creador parecían escuchar indiferentes, si no con hostilidad, éstas otras que sobre el mundo caían desde el más alto solio: H a y en la cuestión que tratamos un mal capital, y es el figurarse y pensar que son unas clases de la sociedad, por su naturaleza, enemigas de las otras, como si a los r i cos y a los proletarios los hubiera hecho la Naturaleza para estar peleando los unos con ¡os otros en perpetua guerra. L o cual es- tan opuesto a la razón y a la verdad, que, por el contrario, es certísimo que, así como en el cuerpo se unen miembros entre sí diversos, y de su unión resulta esa disposición de todo ser que bien pudiéramos llamar simetría, así en la sociedad civil ha ordenado la N a turaleza que aquellas dos clases se junten concordes entre sí y se adapten la una a la otra de modo que se equilibren. L a experiencia olvidada se vengó. L a doctrina de la lucha de clases puso a la Humanidad, a raíz de la gran guerra, al borde del sepulcro. Y en él iban a caer, en promiscuidad espantosa de asesinos y víctimas, y entre salvajes alaridos, todas, absolutamente todas las clases sociales, cuando el espectáculo de la muerte les señaló los caminos de vida. Haas unos días, en la sesión que en conmemoración del tercer aniversario del Reai decreto- ley de organización corporativa se celebró en el beatro Español, lo comprobé. iNo se hizo en ella alusión alguna a la lucha de clases, que no fuese para condenarla. De los labios de todos los oradores salían pala A B C E N I N G L A T E R R A bras de conciliación y de paz, que eran acogidas con entusiasmo por el auditorio, comLas relaciones angloamericanas puesto de elementos de todas las clases sociales. ¡Qué dolor, el tiempo malgastado N o hay duda que este país y la gran Redesde que- -hace aerea de cuarenta años- -pública del T í o Sam han vivido en los úlLeón X I I I pronunciaba análogas palabras, timos tiempos en relaciones cordiales. Las aunque m á s sentidas, porque iban impregna- declaraciones de MacDonald y Hoover sobre das de afectos paternales! ¡Qué pena, la los acuerdos que han de estrechar las redisangre derramada en luchas que, a la pos- ciones de las dos naciones anglosajonas lletre, se han reprobado por estériles! ¡Qué van camino de traducirse en la realidad, o daño el causado a las economías nacionales han de marcar, quién lo duda, una nueva con la aplicación de la siniestra doctrina! época entre las naciones de lengua ing esa. Y no era el menos efusivo en condenarla Pero los prejuicios sobre las diferencias el ex ministro socialista M Albert Thomas. raciales constituyen hoy el obstáculo grave, E l Sr. Thomas tiene una palabra correctísi- que tiene que ser eliminado para que exista ma, una dicción clara, una elocuencia sobria una franca, verdadera amistad. Las poblay natural, un gesto persuasivo y dulce. N o se ciones de casi todas las naciones del mundo nos presentó como tribuno que arrastra a contienen, es cierto, en su composición étnilas masas obreras al aplastamiento de la bur- ca elementos de todas procedencias. Pero guesía, según las exhortaciones de su maes- cuando se habla de las dos grandes ranias tro, Carlos M a r x Nos dijo que marchaba de la raza anglosajona no siempre se pienpor el mundo con el bastón de peregrino, sa que existen cuatro grandes diferencias predicando palabras efe paz. Y no de una raciales. Sin embargo, existen antagonismos paz cualquiera, sino de una paz completa, entre la Confederación Norteamericana e total; de una paz- -y aquí llegó a utilizar Inglaterra. el léxico maurrasiano- -horizontal y vertical; Pasaron aquellos tiempos en que este país o sea, paz entre las naciones y paz entre las clases de cada nación. Con la deleita- vivía en continuas guerras con Escocia, Irción que podrá imaginarse el lector, le oí landa y Gales. Hoy las Islas Británicas, propugnar la libertad sindical; la misma que liga de naciones, viven en paz absoluta denhace nueve años, cuando los delirios del tro de sus propias modalidades. Sindicato único ganaban a casi todos los esE n las relaciones angloamericanas hay pañoles, defendí con energía. Bien puede re- que tener en cuenta los distintos elementos cordarse la frase popular, puesta- -creo que étnicos que diferencian al Reino Unido y por los Quintero- -en labios de uno de sus a Norteamérica. personajes: i Qué cosas hace D i o s! Son dos ramas del tronco anglosajón, pero, Y entonces, como una obsesión invenci- mirando al otro lado del Atlántico, hay que ble, un recuerdo querido dominó plenamen- añadir a la mezclada, heterogénea composite mi pensamiento. Por encima de aquellos ción de las Islas Británicas las aportaciooradores que preconizaban ho la concilia- nes raciales de todas las naciones de E u ción entre las clases sociales, se me apare- ropa y de Asia, que ha formado el gran ció en su. sencilla grandeza un hombre que pueblo yanqui. Su población contiene, ade- ayer supo predicarla con hechos. Sobre el más, unos II millones de negros y mulatos. dintel de la puerta de. la sala de Adminis- Y quedan vestigios de los aborígenes i n tración del periódico A B C que da acceso dios. Este conglomerado de poblaciones, en a los talleres, existe- -puesta por su funda- rigor, no debe ser clasificado entre la raza dor, el primer marqués de Luca de Tena- -anglosajona. Se resisten a ello algunos pouna inscripción, en que se lee lo siguiente: líticos y escritores. Estas teorías, acentuan D e la prosperidad de la Sociedad Prensa do diferencias raciales, son la. causa que reEspañola dependen el bienestar y el porve- trase el ansiado acuerdo, la entente, mejor nir de cuantos en ella trabajan E n menos dicho, la íntima amistad entre los dos grande veinte palabras, con sobriedad m á s que des pueb os de habla inglesa. espartana, aquel hombre ilustre condensó la Se comprenden ahora las ventajas que reverdadera doctrina que regula la vida de las presenta para ambos pueblos la desaparición clases sociales, y que hoy se ensalza por de fronteras, levantadas por rivalidades y muchos que la combatieron cuando él la de- prejuicios. Los tiempos difíciles en que v i fendió con peligro de su vida. Entre los vimos han abierto los ojos a este pueblo. intereses de clase no hay antagonismos irre- Como todos, de tradición e historia, se ha ducibles. L a prosperidad de las Empresas quedado atrás en la marcha progresiva de económicas es condición sitie qua non del los pueblos modernos, evocando pasadas globienestar y del porvenir de todos los que rias y grandezas. No ignoran, aun los más aportaron a ellas su trabajo. Como dijo conservadores, que para que Inglaterra soLeón X I I I la Naturaleza no hizo las cla- lucione sus graves problemas económico- soses para que pelearan en perpetua guerra. ciales y pueda conservar su riqueza ndusLos obreros de A B C verán con clari- trial y financiera, habrá de abandonar antidad meridiana lo que hasta ahora quizá pre- cuados standards. sentían vagamente. E l gran pa iota que se Así, -viviendo identificado con el pueblo llamó D Torcuato Luca de Tena les dio de los Estados Unidos, estas Islas Britáen vida lo que vale más que la ocasión de nicas llegarán a constituir la gran fuerza ganarse el sustento; más aún que el cariño que sueña el bloque anglonorteamericano. en las relaciones profesionales. A l condenL o esencial es que las dos ramas de la sar en la inscripción comentada la doctri- misma estirpe vivan libres de prejuicios rana social, que era su norte, les dio la verdad, ciales. que otros obreros han vislumbrado años desTOMAS B A L D A S A N O pués a precio de su sangre y de sus jornales perdidos, VÍCTOR PRADERA Londres, noviembre, 1929,