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ABC. MARTES D E DICIEMBRE D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 batallas cruentas... L a vida es lucha, ptro laboran por la paz y por mitigar el dolor donde quiera que lo hallemos, es nuestro deber diario. E n Polonia, los Mataderos há- desemeja mucho de Anisterdam. Los mismos más hermosas manifestaciones campestres, cai. ales angostos, surcados por gabarras de marítimas y montañesas, implica el apasiomotor. Las mismas casas de uniforme ar- namiento por cuanto la constituye y complequitectura burguesa, sin una nota que las ta. L a amiba esponjosa, las margaritas singularice o agracie. Su Museo, para el que conchas cual hojas de rosas de nácar, que conoce el de Atnsterdam, carece de atracti- brillan en los playales de Coruña, son sigo vos especiales... de los infinitos nimios detalles de un portenE l tren reanuda la marcha, escoltado por to oceánico, en el cual la grandiosidad y el las sombras de la noche. M i s vecinos de co- enigma de sus abismos nos detienen embeche se han quedado en Rotterdam. ¿Quiénes lesados en el seguro de sus blancas riberas, son? N o lo sé. N o lo sabré nunca. Aunque hacia las que lleg- an, a saltos de acróbatas otras vidas tangenteen la nuestra, vivimos acuáticos v burlones, los delfines curiosos... para un reducido número de gentes. E l uniLas bestias escondidas en los bosques, las verso individual, el de cada persona, cabe águilas, la hormiga, cargada y enfilada con dentro de un tranvía. Y a lo que piensan sus hermanas para prepararse a la inveresas gentes, que separadamente nos parecen nada; el árbol, la flor, el hierbajo, el Insecmuchas veces insignificantes, le llamamos opi- to, la colmena y los vulgares gorriones, así nión pública. Ellas rigen, sin darse cuenta, como las demás vidas del reino animal y nuestra conducta. las del vegetaí, son letras del libro eterno, Nos vamos acercando a L a Haya, y como que nos permiten su lectura admirable. 10 tenemos mucho tiempo que perder, mien 1 Cae aquí la nieve otoñal, v el cazador que tras el convoy se adelanta, hacemos el plan persiguió las aterradas perdices en rastrode mañana. De todo el territorio holandés jeras échase tras las liebres veloces y los que conocimos hace muchos años, nada nos gamos tristes... dejó un recuerdo más vivo y grato que L a L a caza... ¿Cómo contrarrestarán los asoH a y a E s de las ciudades que al partir sus- ciados para la protección de los animales la citan la esperanza de volver. E l hombre está pasión, vicio a veces, de los cazadores? condenado a no poderse explicar satisfacto ¿Y qué mayor injusticia que el sacrificio riamente por qué le atraen ciertas personas de las vacas secas, de los bueyes, compañey ciertas cosas. L a razón no interpreta a ros del labrador; del carnero y la ovejilla, derechas los impulsos de la sensibilidad. Eí para atracarnos de sus carnes? L a pena de dominio de las simpatías es una región mis- los am gos del animal y su indignación por teriosa. Si me diesen a elegir, como punto nuestras corridas de toros las comprendo, y de residencia, entre Londres y L a Haya, en parte las comparto; pero en ese plano, optaría sin vacilar por la tranquila capital cual al levantar la vista al otro, al supuesto de Holanda. Su clima y su atmósfera tie- superior de los hombres, la fuerte onda de nen un no sé qué de sedante que me retiene. la realidad me somete a perplejidades moles ¿Duraría esa ilusión si me lecidiese a tísimas. permanecer aquí? Probablemente, no. Pero, ¿Comer o no comer carne? H e aquí el ¿qué importa? E l encanto de toda ilusión problema que entraña el del bárbaro utilitaes precisamente que no dura... U n a ilusión rismo del hombre, matando el animal para lograda se transforma en esa cosa fría y comérselo. E n el círculo vicioso que presenantipática que llamamos experiencia... ta ese problema y las cuestiones, serias alLector; ve no sé si estas descosidas i m- gunas y muchas ridiculas, de él derivadas, presiones mías, que me sugiere una sensibi- hay una curva que incita a la. sarcástica relidad un poco rebelde, me dan derecho a te- signación. S i los hombres se devoran unos nerme por un escritor universa! o si debo a otros en querellas de ambiciones, de odio, alistarme entre los literatos provinciales. de envidia y en las guerras, ¿qué tiene de Provincial o cósmico, ¿qué más da? L a particular que se coman a los animales y que gota de rocío y l a ola del mar son de la los martiricen antes? misma familia. L a existencia es lucha, y no hay un miliMANUEL BUENO metro de tierra, de mares y del espacio sin sacrifican las reses ritual- mente, es decir, de modo que no sufran. L o de no sufrir es utopía, pero, entre derribarlas a mazazos y rematarlas vivas o rapidísimament e cortarlas el cuello, acaso haya una diferencia de ventaja en el procedimiento hebreo. E l judío es, en general, refractario a hacer daño a los animales. También lo es el pacifico e i n sensible campesino de Polonia; pero la i n comprensión, el utilitarismo y el febril tropel de intereses en las ciudades anuncian los bajos instintos humanos, que se ensañan en las pobres caballerías, en los perros y hasta en los gatos sin casa y las palomas urbanas. Para pertenecer a la Sociedad P r o tectora de Animales sería lógico imponer a los socios el vegetarianismo severo, y, además, la prohibición de usar determinadas pieles. E l astracán, por ejemplo, es la preciada piel de los cachorros, que se matan al nacer para que el rizado sedoso y fino se conserve... E s peor lo que se hace para obtener l a piel más cara que los diamantes, la célebre bratschweinz, pues se mata el cachorro nonato en el vientre de la madre, a la vez sacrificada con él. ¡Oh, asnos de m i tierra, burrillos de mis corredoiras, cargados con el heno oloroso, a veces en vuestros ojos he visto la melancolía de la vejez cansada, sin reposo y con mal trato. E n las reatas madrileñas y en los burrillos desparejados que, con fardos de legumbres, van a los mercados populosos, he observado, puesta m i mano en su cabeza, que les asustaba m i ademán. E s tan duro su destino de apaleados, que temen el golpe en la caricia. E s loable la labor de quienes se preocupan de los animales, si no se olvidan que existe un fondo de miseria enorme aquí, y en las barracas de las afueras, más de 3 6 0 0 acogidos, necesitados de pan v de abrigo. E l ejercicio de la bondad pule las asperezas del instinto y educa. Así lo entendía aquel buen edil madrileño, que hace año 9 levantó una fuente entre polvorientas carreteras muy transitadas por caballerías, que en el fresco pilón reaniman su cansancio, y que termina con alta pila, para que beban el agua de Dios todos los pajarillos y canten felices en las umbrías de la Moncloa. Varsovia, noviembre, 1029. SOFÍA C A S A N O VA llanse servidos por israelitas desde siglos, que A B C E N FRONTERAS ESLAVAS L o s animales L a Sociedad protectora de animales que funciona en Varsovia, con sucursales en provincias, ataca briosamente la inconsciencia humana que martiriza a los animales, y su propaganda merece un elogio y algún comentario. E s indudable que el trato de los hombres a las bestias de carga, auxiliares de su existencia trabajosa, resulta infame. A golpes, a latigazos furiosos, hacen los arrieros y los aurigas andar a las caballerías fatigadas, exhaustas, de hambre, o cayéndose por viejas. E l transeúnte que en las rúas varsovianas presencie uno de esos actos bárbaros, el golpeo cruel al caballo que va no pueae andar o al caído a morir, sin fuerza ya para levantarse, sacudido, por el dolor de la paliza, el transeúnte puede acudir a la P o l i cía, que hará entrar en cordura al hombre y le hará recordar que no reincida imponiéndole una multa. E l tiro de pichón no está permitido, y una de las bellas conquistas de esta Sociedad protectora ha sido l a de que el Clero, en aldeas, villas y capitales, dedicara, en sus sermones de l a Semana Franciscana, conceptos a la propaganda de no martirizar a los animales que ej saato poeta llamaba hermanos. E l amor que sentimos por l a Naturaleza en sus HOTEL ERITAÑA SEVILLA Grandes rebajas de precios; h a b i t a c i ó n desde 8 pts. Pensi 6 n completa desde 25 pts. DIRECTAMENTE DE FABRICA NUEVOS MODELOS DE C R Ó N I C A S D E PARÍS U n baile francoespañol Aprovechando la estancia en París de numerosos españoles, los condes do Castilleja de Guzmán, que ocupan lugar tan distinguido en la alta sociedad francesa, han dado una fiesta juvenil, muy elegante y animada. Ocupa este matrimonio, qué, como es sabido, se halla cercanamente emparentado a muchas ilustres Casas de nuestra aristocracia, un espacioso y artístico hotel en la Avenida de lena. L a noche cíe la fiesta, que fué el sábado Q del actual, los salones presentaban desilumbrador aspecto; el jardín, que los invitados contemplaban a través de los grandes ventanales, ofrecía el encanto de una estampa japonesa con la combinación verde y blanca de la luz eléctrica, escondida entre los árboles, haciendo resaltar los recortados arbustos. E n los salones, muchas flores, especialmente esos enorme crisantemos vatios PULSERAS DE PEDIDA EN JOYERÍA INTERNACIONAL PRINCIPE, 4. MADRID A L T O JUCAR GOSALVEZ VINO B L A N C O HOTCHKISS 4 Y 6 CILINDROS O. E O. I. (S. A L A G A S C A 28. T E L E F O N O S 60 S 0