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MADRID- SEVILLA 4 DICIEMBRE D E 1929. NUMERO 10 CTS. SUELTO DIARIO ífclt TRAD O A Ñ O VI SIMQQU INTO N. 4 Q 5 REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETUAN, SEVILLA estabantan contentos de ver a su tío Nando, fascistas, en ningún capítulo se ve m á s clara que tenía que pasar con ellos cada momento que en las tesis relativas a la educación geque le dejábamos libre. neral. Quiérela el fascismo. realista y técniE n fin, han sido días de una paz indecible, ca. Exclusivamente técnica y. predeterminaDespués de diecisiete años de ausencia que nos ha quedado en el alma, y cuando me damente profesional, en algunos- grupos huvolvió nuestro hijo Fernando a pasar unos arrodillo en la iglesia sólo acierto a decir: manos. Así como, en. lo pdlítico, el nuevo régimen teme al Parlamento, así- -y hasta días bajo nuestro techo. Quiso venir con ¡Gracias, Señor! cierto punto, por las mismas razones- -teme, su mujer a dar personalmente un abrazo PAZ en lo docente, a las humanidades. Huye, en a su padre, cuando éste cumplía los setenuno y otro caso, de la exuberancia palabreta años. ra, de la abstracción, excesiva, de la falta de N o pude guardar el secreto. Cuando mi sentido práctico y del sedimentó de infelihija me dio a leer la carta de su hermano, cidad anhelante que deja en mentes y coradiciendo que pensaba sorprender a su padre, sentí tanta alegría, que fué inútil traI D E A S D E G L O S E P P E B O T T A L- -zones el acercamiento de unos días, a lo que tar de disimular. Y cuando mi marido me Nadie, seguramente, entre los que se encon- luego la realidad: de la vida ha de rehusar... p r e g u n t ó ¿Q u é te pasa? le contesté, traban reunidos en Barcelona pensó en re- Así, en reformas- y planes desarrollados por francamente: Que viene el chico ¿A qué sucitar el concepto de clase al modo rí- el Gobierno de- Mussolini, parece prevalecer privarle a él del gozo de estar esperando gido como lo entendían Proudhen o, no ha la orientación de que l a enseñanza popular sea casi exclusivamente orientada al profesu llegada? mucho, Georges Sorel; ni menos el de casN o teníamos otra conversación en nues- ta a estilo de Gobineau o de Nietzsche. sionalismo, con toques de instrucción cívica tros paseos. Mirábamos con susto las hojas Digamos, con evocación del tecnicismo de y deporte; reservándose las humanidades y, amarillas de los árboles del parque de N y m- Croce -aunque se trate de dar paso a la re- desde cierto nivel, la Cultura general para phenburg, que tan hermoso está en otoño, te- ferencia de unas opiniones de un ministro aquellos núcleos de. juventud que, inmediamiendo se cayesen antes de que llegase; fascista- que, en la internacional asamblea, tamente o póténcialmente, se destinan a grapero parecía como si ellas también le estu- clase era por todos tomado como seudo- vitar hacia el mundo universitario. P o s i ción, a primera vista, antipática- -no podeviesen aguardando; no se cayeron hasta que concepto, no concepto auténtico y funda- mos dejar de reconocerlo- Provista, empese marchó. Cuando se arremolinan ahora mental. ro, de razones teóricas en su abono, cuyo con el vendaval, me digo, sonriendo: Y a Y a se ha visto en las Glosas reducida a alcance puede discutirse, pero cuya existenno importa... síntesis la aparente oposición entre el aris- cia no es dable desconocer. E l momento en que la locomotora que lo tocratismo del conde Hunyady y el demo- -H a sido lástima, dada. la. orientación seretraía entró majestuosa en la estación, fué namente científica de la, Asamblea, que esde emoción intensa. E l creía que me había cratismo del profesor Langevin; preconiza- -tas razones el Sr. Bottai no las expusiese sabido callar, y no nos esperaba a una hora dores los dos una jerarquía de f u n c i ó n con claridad. Hombre de gobierno, con más tan temprana en la estación, pero se ale- allí donde pudo temerse 5 a apología de una aire de venir a decirnos: Nosotros hacegró como nosotros de no perder un minuto superioridad de grupo... M á s cerca anduvo mos esto que de preconizar: H a y que de estar juntos. Como empezaba a hacer del tono exclusivo de reivindicación prole- hacer esto su discurso marcó, en lo filosófrío, les habíamos preparado un cuartito bien taria alguien que en el Paraninfo de la U n i- fico, el nivel menos alto de la reunión. Y caliente en este inmenso palacio. Sabía yo versidad barcelonesa no actuó como ponen- aconteció también que, después de haber d i- de antemano que tanto él como mi nuera te, sino como libre discutidor. en la sesión cho: Nosotros hacemos esto viniera a deeran fáciles de contentar, pero temía ia d i- f. nal, destinada estrechamente a debates. Me c i r A h í queda eso porque, apenas el refiero a M Jean Guehenno, francés, profeferencia de temperatura. discurso echado, se marchó el ministro ¡u n Daba gusto verle recorrer todos los si- sor de liceo, si no me equivoco; entusiasta ministro tiene siempre tantas cosas que hatios de su niñez, contándole a Luisa deta- de Michelet, por, cuyo buen nombre pugna cer dejando colgada l a discusión y la lles que yo misma había olvidado. Después a menudo, frente a ataques, quizá algo ruti de haber hecho las. visitas a toda la fami- narios, de l a crítica contemporánea; autor defensa del ideal fascista a cuenta de otro J s T- t ríT- irrrocic Q í alicirin M TYl- r, -fpcrir Villa fie lia, que los recibió a los dos con los brazos de un i libro, Calibón parle, del cual habla mu- congresista italiano, el profesor V i l l a de abiertos, terminado el almuerzo, dije, como cho la gente, y con elogio, considerándolo Roma. Pero, entre las bases teóricas que V i l l a fray Luis de L e ó n Decíamos ayer... Y como una de las manifestaciones más- s i g- daba a: la política educacional de este r é salimos a dar el tradicional paseo alrededor nificativas del estado de espíritu en una parte gimen y las que Bottai parecióíatribuirle en lo del parque. L a guerra, la revolución, todo de la nueva generación. M Guehenno pa- poco que. hubo de teoría; dentro de su disse había evaporado. E l chico nos guiaba rece empeñado en devolver a la palabra curso, hubo de manifestarse cierta contrapor los caminos del parque, explicando a su pueblo aquel acento y aquel énfasis, reve- dicción. Realista se había dicho Bottai; V i l l a mujer: Aquí, entre las tablas de este puen- rentes y rencorosos a la vez. que tuvo un se declaró pragmatista, es decir, nomina te, se me cayó al agua un bastoncito que día. Su posición invectivadora contra los lista, en último, término... Q u i z á e n esta d i me habían regalado... Allí atábamos nues- privilegiados de la suerte v de menosprecio ferencia de lenguaje no convenga insistir. tros barquitos a un árbol... Y en aquella ante el uso que de tales privilegios hacen Más importante hubiera sido tomar el asunto casita guardábamos los remos Y así, de un los más, no teme la impresión de anacronis- por el fondo y ver. si es posible dar al puerecuerdo en otro, íbamos andando. L a capiblo una buena preparación técnica, sin c i lleta de la Magdalena, donde había hecho su mo que. hasta un inmediato ayer, acompa- mentar su construcción en un sólido terreñaba a cualquier tentativa de restauración primera comunión, estaba cerrada aquella no de humanidades; o si, al qojitrario, un tarde, pero quiso, por lo menos, enseñárse- del patkos romántico. Mucho hay de román- tecnicismo sin base de humanidades constico en este joven adalid: mucho de resula por la reja. rrección del tipo prudhoniano o sorelianei tituye una barbarie nada m á s una barbaTodos contribuían a recordar el pasado. E l pueblo de Guehenno, con todo, no es rie todavía agravada y vuelta m á s triste, E l párroco mandó a decir si queríamos que, tampoco por él entendido como auténtica por las rutinas desesperantes de una especi. en el cumpleaños de mi marido, celebrase clase o verdadera casta: con decir que, entre ficación sin luz. la misa en la antigua capilla del palacio en otros ideales, abriga el recién llegado teoriNadie más persuadido que nosotros de) a vez de en la iglesia nueva. Naturalmente, zador el que en Francia se llama de la E s- verdad de lo dicho por K a r l acerca aceptamos el- ofrecimiento con entusiasmo. cuela única -capitalmente dirigido a com- de la llegada para la humanidad de una Al oír las campanas acudió el pueblo tam- batir, en la enseñanza, la fatalidad de los etapa técnica que ya pronto a cerrar. la bién, y muchos comulgaron con nosotros. grupos sociales- se dice, me figuro, lo su- etapa económica y que deja a la etapa Y o sabía que mi marido era muy querido, ficiente acerca del sentido de totalidad que penúltima, a la ideológica bastante lejos pero las muchas felicitaciones que ha reci- preside también a las desiáerata en M Gue- en la perspectiva del pasado. Pero también Wdo de altos v bajos, con palabras tan ca- henno, como en casi todos los reunidos en profesamos el principio de que, en la Historia nada termina. Si las características o 1? proriñosas, me lo han demostrado todavía más. el Congreso de ¡as Uniones intelectuales. ductos de un período histórico son superados, No ha habido fiestas oficiales; todo ha sido espontáneo y familiar, oólo nos han faltaNo, quizá, en el ministro Giuseppt Bottai. no. p. or ello desaparecen, no dejan d xi. -tir, do los nietos, que no podían venir ahora, La aspiración de la Escuela única tic a í. a- no cesan de manifestarse o producirse, aunpero los esperamos el año próximo, y ya ría Bottai suya, seguramente. L a ase nden- que sea en segundo plano, dentro del escenos alegramos de antemano, Los de aquí cia en el sindicalismo de muchas de las ideas nario de! mundo. Así, la etapa técnica reduce D E MI V 1 D A Í Impresiones GLOSAS