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MADRID- SEVILLA 6 D E DICIEMBRE 10 C T S D E 1929. NÚMERO SUELTO, DIARIO ILUSTRADO. N. AÑO 8.407 ÍB VIGÉ g S 1 MOQU I NTO F U N D A D O E L i D E jTJNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A EN L A MAÑANA D E AYER LOS REYES D E ITALIA 1 S 1 TADO A L S O B E R A N O P O N T Í F I C E Preparativos para el recibimiento. Llegada H o y se testimonia Ja reconciliación de Ja Iglesia y de JtaJia. de los Soberanos. E n t r a d a en el Palacio A p o s t ó l i c o L o s Reyes ante el V i c a r i o de C r i s t o Presentación de Jos Soberanos en Ja Secretaría de E s t a d o E n la Basílica Vaticana. F i n a l de la ceremonia. Ovaciones. La visita de los Reyes de Italia al Santo Padre ofrece el mayor complemento protocolario al Tratado de Letrán; pero apenas transcurrido el año de aquella fórmula solemne de conciliación, queda calificado por las nuevas posiciones que Iglesia y Estado van definiendo de manera inequívoca sobre el territorio italiano. Inmediatamente después del tratado de Letrán, un discurso del Pontífice responde amargamente a las palabras pronunciadas en el Parlamento por el presidente Mussolini, e inmediatamente antes de la visita de los reyes de Italia, otro discurso del Pontífice daba sus quejas ante los párrocos de Italia. Después del tratado de Letrán, y en el brevísimo periodo que media desde su firma hasta hoy, no puede afirmarse que en Italia la Acción Social Católica, la Prensa católica, las Instituciones católicas para educación de la juventud, hayan obtenido ventajas de ninguna especie. Antes bien, parece que sus posiciones se hacen más difíciles de día en día y resultan notoriamente perjudicadas en la libertad y pujanza de que gozaran bajo gobiernos de Nitti, o de Giolitti, siempre tildados de masónicos por el fascismo. Entonces, más de cien diputados católicos llegaron a sentarse en el Parlamento, y un espléndido florecer de obras sociales, inspiradas en normas pontificias, constituyó con increíble rapidez una fuerza decisiva en los destinos de la nación italiana. El Rey llegó a llamar al caudillo católico Leda, para que formase gobierno antes de la marcha sobre Roma. La historia del facismo respecto a los Centros y periódicos inspirados por la Santa Sede, es bien conocida en Italia. Todavía en tiempo no lejano, y en pieria estabilización del Gobierno fascista, se han multiplicado los incidentes de violencia, no sin protestas fehacientes en palabras del Papa y en artículos del Observatore Romano. Ahora, en la víspera de la regia visita, la dolorosa queja del Pontífice ante los párrocos de Italia, corona- -y no de flores- -cuanto durante los pasados meses ha precedido al discurso papal. Y no deja, ciertamente, lugar a dudas sobre las circunstancias en que ese discurso histórico se ha realizado y sobre su posible valor presente. Quienes lean bajo el cielo de Roma ese discurso pontificio a los párrocos y hayan vivido- -y aun sufrido- -en los últimos tiempos las vicisitudes públicas que rodean a una parroquia italiana, y las graves dificultades con que las obras sociales tropiezan para su desenvolvimiento- -cuando no son disueltas, como los boy- scout católicos- -no podrán echar hoy con plena y jubilosa emoción las campanas a vuelo. Numerosas instituciones que hoy, aun en las naciones protestantescomo es notorio, sobre todo en Estados Unidos- -permiten un avance espléndido de la Iglesia, en Italia han pasado a manos de un Estado que se llama católico, en oposición a su anterior carácter, pero, que más que nunca, limita la acción educativa y socializadora de la Iglesia, reduciéndola en la vi- I la alegría de un acontecimiento deseado desda nacional, poco a poco, casi a límites es- de hace mucho tiempo y que hoy se ha contrictamente sacramentales. Así, en el Tirol, j vertido en realidad. L a ciudad leonina conlas proposiciones presentadas por el Vatiserva, más que otros barrios romanos, la cano para desenvolver su plena acción en fisonomía del pasado Pontificio, transmitido la lengua del país, sólo han sido aceptadas de padres a hijos, sentimiento que no se para lo que se fefiere a los auxilios espiopuso nunca al amor patrio ni a la unidad rituales. En este caso particular aparece bien nacional. E s a población de la ciudad leoniclaro el criterio del Estado fascista, mucho na siente más que los demás ciudadanos la más exigente ante los párrocos del Tirol. que aspereza del desacuerdo entre Italia y la el Estado francés ante los párrocos de Aliglesia, y con suma alegría están preparánsacia. dose para acoger a los Soberanos. E n todas partes se ven banderas que ondean al vienLa Iglesia es divina y tiene larga expeto, tapices y preparativos para la iluminariencia humana. Sería prematuro celebrar ción. Las iglesias han exornado sus fachapor estos episodios ningún definitivo en das. Se quiere que los Soberanos tengan pro o en contra. Todas las apariencias nos una prueba manifiesta del afecto que les ofrecen hoy al fascismo y al Estado italiarodea en el nuevo Estado Pontificio. no ganando la partida entre el impío regocijo de los enemigos del catolicismo. Quien A medida que se aproximan las horas haya seguido con filial amor la historia del gran acontecimiento, crece la animade la Iglesia Madre, sabe que muchas veción y el entusiasmo, manteniendo el orden ces, cuando parecía vencida, preparaba sus el cordón formado por las tropas. L a plaza mayores triunfos, y cuando sus iniciativas de San Pedro aparece soberbia en su amse creían paralizadas, se aprestaba para las plitud. mayores empresas. No a la urbe, sino al A la entrada de la columnata se abre el orbe, miran las miradas más vastas del amplio camino reservado para el cortejo rePastor romano. gio, custodiado por la Guardia Suiza, con alabardas; los pórticos de Bernine están H o y se testimonia la reconciliaornados con damascos rojos y en medio l u cen fascios con banderas de colores blancoción de la Iglesia y de Italia amarillas y blanco- rojo- verdes, además de magníficos gobelinos. U n sol espléndido iluRoma 5, 9 mañana. Roma vive horas mina el espectáculo grandioso. A corta disde inmensa alegría, anheladas durante metancia, los soldados italianos y los de la dio siglo por todos aquellos que supieron Guardia Suiza, y las dos tropas fraterniunir la profunda devoción a la Iglesia y el zan ya. Los soldados italianos esperan a su amor de la P a t r i a horas que Pontífices y Soberano, que viene a visitar al Pontífice, tratadistas predijeron y que Su Santidad y los suizos se muestran satisfechos de renPío X I y Su Majestad el Rey Víctor M a dir honor al Rey de Italia, Monarca de la nuel, con el presidente del Consejo, señor nación que ha vuelto a Dios y que es benMussolini, persiguieron con tenacidad, lledecida por Dios. vando los anhelos a una realización feliz. E l fascismo señala hoy otra fecha de su gloriosa historia, señala una nueva victoPreparativos para el recibimiento ria sobre las miserias y sectarismos de los viejos partidos políticos, que, carentes de Roma 5, 10 mañana. E l jefe de la Gensentimientos religiosos y desconocedores darmería Pontificia, comandante De M a n de la grandeza de la Iglesia y de su poder espiritual, renunciaron por espíritu, de par- dato, encargado del servicio público y de seguridad en el interior de la ciudad del V a tido a las ventajas inmensas que una feliz ticano, ha recibido órdenes terminantes de inteligencia entre la Iglesia y el Estado no permitir la entrada a nadie sin permiso podría proporcionar a Italia. H o y los poespecial. L a plaza de San Pedro, el Circo líticos aludidos, han tenido que reconocer Neroniano, la Sacristía de Santa Marta, su error. Los Soberanos de Italia, visitanla calle Fundamental y todos los pórticos do al Padre Santo, han cerrado para siemdel Palacio Apostólico, están severamente pre el triste pasado y han abierto una nuevigilados. va era de gran porvenir. Tres artífices de la reconciliación pueden alegrarse hoy de E n el Palacio del Santo Oficio, que goza los soberbios resultados de su magna obra. de extraterritorialidad, ondea la bandera Cuantos entraron esta mañana en la vieja pontificia, lo mismo que en las residencias ciudad leonina vieron en seguida un movide las diversas congregaciones establecidas miento inusitado, característico en las soen Roma. E l estandarte del pontificado l u lemnes circunstancias de ceremonias pontir- también en toda la ciudad del Vaticano, ficias. Había algo nuevo en la actitud de los dando una nota de alegría. ciudadanos y en las ventanas ornadas. P o r P o r todas partes patrullan gendarmes. todas partes ondean banderas, cen el tricoE n el ingreso de la ciudad, en la plaza de lor italiano al lado de los estandartes del San Pedro, cerca de la Columnata, aguarda Papa. Las banderas parecen saludarse con un pelotón de guardias palatinos de ho-
 // Cambio Nodo4-Sevilla