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A B C. ¡SÁBADO 7 D E DICIEMBRE D E 1929. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 10 so notable sobre papillon farfalla y butterfly porque Mariposa empieza ya a convertirse, de bello insecto volador y vistoso, en criatura vana y poética, en feminidad mitológica, en M a r i volante de cuento de hadas, que es un hada ella misma y ejecuta eí ballet parabólico de las flores y los candelabros o representa el mito de la flor evadida por los aires- -rosa de papel con lunares de terciopelo- -que quiere acabar en los brazos de Coquelicot príncipe de las amapolas. Mariposa empieza ya a ser poesía compuesta y casi es ironía. Pimpüimpausa- -quizá menos vestida para madrigales de corte, pero m á s atrevida y loca- -es ironía y es humor, porque Pimpüimpausa es mucho m á s Princesa de Mírame- Y- No- Me- Toques que Mariposa, y es ya juguete estético, mariposa mecánica, fantástica, femenina y en colores, movida por los hilos de un teatro de marionetas dirigido por Igor Strawinsky. Si Mariposa empieza a ser una coqueta de Lope de Vega y de Tirso de Molina, Pimpüimpausa (que tiene chifladura por las parodias) se divierte en ser Preciosa R i dicula, novia en la Torre E i f f e l Pamela nubil, M a r y Pickford, maniquí de Lanvin, civetta de Goldoni, soubrette con Cecilia Sorel, alegre comadre de Windsor, mecanógrafa que salta del tranvía, niña de romances, en De Francia partió la niña; flapper de anteguerra, Malibran en rondó de Cimarosa, anuncio de masajes en Vogue, estrella en el Cuerpo de baile de M a r i e Laurencin. Allí- -como en su limbo- -baila y vuela infantil, delicada y atónita, vestida de paniers etéreos, y, si le dais el abrazo furtivo, os deja en las yemas de los dedos un polvillo luminoso de cristal, de diamantes, de zafiros, de fósforo, de estrellas perr fumadas... Y Pimpüimpausa se evapora... A esto le llaman en las aulas ser una lepidóptera, que viene de. lepis (escama) y pteros (ala) la de las alas escamadas aunque ella vendría mucho más a gusto no PIMP 1 L 3 MPAUSA Y fr- SOGALlNDA Dos princesas euzkéricas de teatro A primera vista, nombres ideales para balandros de regata... Pimpüimpausa abre un gran abanico de Venus Anadiómena frente al Náutico de San Sebastián, y es una mariposa de quince metros, que al viento de verano vira, divertida y veleidosa, o salta, con su enorme y leve ala blanca, las olas de la tarde, y, cuando se aleja de bolina, lleva un diamante resbalando sobre el vidrio del agua y hace un largo compás, con su orzada armoniosa en ritmo lento. E l otro nombre, Sogalinda. es famoso: el más famoso nombre de balandro de regata que haya cruzado el A b r a de Bilbao y la más bella imagen victoriosa que haya montado, a toda vela, la boya del arribo. Sogalinda- -son cuatro o cinco sogalindas que ha patroneado el conde de Zubiría- -ha llenado un salón, en Goyeder, de copas de plata. U n a raza antiquísima de aldeanos y marineros ha inventado estos nombres- -Pimpüimpausa y Sogalinda- que no son rigurosamente euzkéricos en cuanto a l a etimología, pero sí en cuanto al genio rítmico e imaginativo, igual que l a cabriola uel ezpatadantzari, el motivo festivo del chishi o la volea burladora, rápida y precisa, del juego de pelota. E l aldeano del Bidasoa tenía, por lo menos, tres palabras para decir mariposa michirrica, inguma y micheleta. Acabaron por no gustarte ninguna de las tres, y, en realidad, no estaban a la altura de mariposa, papillán, farfolla y bufterfly. Entonces inventó a Pimpüimpausa, y ésta ya le gustó. Mademoiseüe Pimpüimpausa nacía con alas de música y era como el reverso cómico, h i larante, fantástico y descabellado de Madame Bníterfly; pero, en seguida, era mucho mejor que la partitura de Puccini, porque suscitaba una especie de nuevo Barbero de Sevilla en un absurdo ambiente japonés, de opereta italiana o baile ruso, entre locos faroles, ballcttos, biombos y sombrillas de un imaginario Japón del sigío x v i u Mademoiseüe Pimpüimpausa no llora ni se mata por los oficiales ingleses. Se ríe de su sombra- -de Pimpüimpausa, que es, y toda ella se glorifica de risa fresca, musical y viviente: pirueta y fuga, burla y voltereta- ¡tobillos e irresponsabilidad de los quince años! público y escenario en jaque, ojos divinos, falda hueca de gasa casi celestial, un chapín calorado y otro verde, voz de cielo, piernas en las nubes, corazón diabólico y talle de avispa. Los columpios y éxitos del colegio le ponen en la luna; salta a la comba con estrellas; Pimpüimpausa es un revoloteo de felicidad en el desbarajuste, sobre casas tiradas por la ventana y universos patas arriba. B l aldeano del Bidasoa que inventó su nombre aludió en el esdrújulo pím- pi- lin, hecho a punta de pie de bailarina, a su vuelo pimpante, que bromea con las tres dimensiones y anda buscando- -cinco pies al gato- -5 a cuarta dimensión. Con el suave pausa final- -en que acaba Pimpüimpausa como en fondo de plumas de oro- -sugirió toda la pose efímera y pomposa tras el vuelo; la maravillada y aérea quietud de la pausa elegante, que suele hacer la mariposa. Describió así la pose final y decorativa de la danza, el vano y momentáneo retrato de parada que se deshace como humo, el pretexto de reposo en el ritmo para producir la admiración y la avidez, el intervalo de la coquetería estática- pausa -como complemento de la coquetería móvil- pímD Í l i n o sea el juego clásico de darse y entregarse a los ojos, toda fascinada y parada en el instante mudo- pausa luego de haber jugado- pímpilin -a evadirse y desasirse de los oíos driblando en el aire, hasta la desesperación, con su vuelo bailable. El nombre Mariposa suponía un progre- C o n este tiempo lluvioso se mojará V d los pies y la consecuencia de ello es, muy amenudo, un resfriado. Presérvese V d y compre Es el medio más eficaz conira loda clase de resfriados. A l comprarlas exija siempre el embalaje original y, Bageh
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