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UNA CALLE DE LA COLONIA DE TEL- AV 1 V, EN LA MODERNA PALESTINA valles de que parece emanarse un perí- ams bíblico todavía. E l fervor de estos primeros. inmigrantes recuerda un tanto el de las p r i mitivas comunidades cristianas. Y algo de monásticas tienen esas Asociaciones, que aparentemente se proponen sembrar en l a tierra el pan y e! vino, pero que, en r i g o r lo que cultivan es algo más raro y má? precioso: un ideal resucitado. L o s judíos han roturado los campos que nos son familiares por l a H i s t o r i a S a grada, y que ia incuria de los árabes había dejado yermos. H a n desecado pantanos y repoblado de á r boles las colinas donde predicaron y lloraron los profetas. P e r o n o en vano han vuelto allí llevando toda la sabiduría práctica de mundo de los idólatras: lo que el árabe c o n templa entre asombrado e i r a c u n do, lo que sin dada suscita l a r e pn. bacjót de las sombras milenar i a s son las máquinas agrícolas, los tractores que l l e n a n de humo la atmósfera, que no imaginábamos sino saturada de m í s t i c o s aromas: los alambiques e n que las rosas de jericó pasan a ser p r o ductos de prrfanieria. E n el mar M u e r t o van a organizar l a explotación industrial del asfalto. E n el lago de Tiberiades. unas pesquete rías. Hasta en el Jordán- -donde Jesús recibió las aguas del bautismo- -han resuelto aprovechar u n salto de agua y construir una fáiiTka de luz eléctrica C o m o les lia sucedido siempre, a i entre ello mismos están de acuerdo. U n o s preferirían consagrarse a Sa agricultura y a i pastoreo, imhaudo a- s antepasados remotos. L a industria les parece una corrapciór! y el afán de enriquecerse, una consecuencia del contacto con las razas impuras a Quienes l a divinidad no prefiere. Estos son los que t r a bajan Ja tierra c o n vm desinterés personal que sólo en la vida de ios eremitas cristianos hay ejerauto. D e k que bfjeaen apenas si apartan k preciso para v i v i r o delibe- particulares se asemejan a los de todas las grandes ciuJades modernas, y algunos, como ese que pretende ser de estilo árabe, recuerdan demasiado las arquitecturas cubistas alemanas. E l entusiasmo que ha levantado esta c i u dad en pocos años- -aunque no por el esfuerzo autóctono, sino gracias a los millones de dólares que envían desde el extranjero los israelitas acaudalados- ¿durará mucho? L o s i n g e n i e r o s los filósofos, hasta los m i l i t a r e s que han dejado una posición b r i llante e n las naciones de O c c i d e n te, en que sus familias residían desde tiempo inmemorial, y. atraídos por l a v o z de Jehová, se han instalado en el solar de su raza para reedificarlo, ¿n o acabarán cansándose de esta lucha con l a N a t u r a leza, ea l a que hay que conwnyarlo ahora todo, hasta la pacificación de las tribus árabes, refractarias a las innovaciones científicas y económicas que requiere un país m o derno? L o s viajeros que han v i sitado recientemente esas colonias sionistas hablan con u n a n i m i d a d de la fe que muestran sus habitantes. L a sangre que han vertido en las recientes hienas con los m a ALMACÉN D E OBJETOS B E A R T E E N P A L E S T I N A hometanos acaba de consagrar su esfuerzo. P e r o 3 a inmensa mayoría de los cía hacia esa concepción primitiva y- ruda judíos, ¿n o preferirá subvencionar de lejos de l a vida social v l a rechazan. Son Jos esa empresa mí s! i co- poli tica y quedarse en que desean hacer de Palestina n a país i n el vasto mundo, que les es fácil dominar con dustria! y mercantil; los que antes de reedisu inteligencia y sa trabajó? L o s que sientan ficar el templo de Salomón quisieran levanel afán de creación y. de- peder tal vez pretar rascacielos; los que abren tiendas corno fieran N u e v a Y o r k a JerasaléiL Y los que esa de objetos de arte. fábricas, corno conserva intacta un alma talmúdica, pura esa de chocolate, que muestran las fotograde ambiciones terrenas v henchida de e n fías. Y estos últimos son los que han hecho sueñes religiosos, ¿concebirán, a l a sombra de l a colonia de Tel- Avñr u n a ciudad muy de Sión. otra actividad que l a de rezar y blanca v muy l i m p i a per que. por so f a l llorar- junto a l muro de las Lamentaciones? ta de carácter, l o mismo que se halla en tierra de Canaár podría alzarse en H o l l y wood o en Australia. L a s calles están c u i J SJ P U J O L dadosamente asfaltadas N o faltan almacenes de modas a i salones de té. L o s hoteles (Fetos O r n a s radamente se han instalado en rincones tan pobres, tan infecundos, oue sólo por un m i lagro de su voluntad y de su abnegación logran l o indispensable para su subsistencia. P e r o otros- -procedentes de países occidentales, y en quienes el afán de reconstituir el Estado judío no es tanto una c o n secuencia del fervor religioso como u n a n helo nacionalista- -no ocultan su repugnan-
 // Cambio Nodo4-Sevilla