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ABC. MARTES 10 D E D I C I E M B R E DE 1929. E D I C I Ó N D ANDALUCÍA. FAG. 7 LEYES Y COSTUMBRES E l trato a los extranjeros Una representación de la Sociedad de las Naciones hállase ahora examinando en París el modo de crear un Estatuto legal, umversalmente aplicable a los extranjeros. Cada pueblo, en efecto, los trata de un modo distinto, que va desde el halago con que se les acoge en España, a la condescendencia de matiz irónico con que se les recibe en F r a n cia, o a la negativa a permitir su ingreso y permanencia en el territorio nacional, que, salvo excepciones, se les opone en los Estados Unidos. L o que se discute actualmente no es el medio de suprimir esta diversidad de trato en lo privado y social. Los acuerdos que se adoptasen con esefinserían ineficaces, porque ni con Tratados n i con disposiciones legislativas se modifican los prejuicios nacionales, y éstos son los que determinan la actitud de cada país ante el extranjero que en él vive de modo permanente o transitorio. E l propósito de los negociadores es más modesto. Se limita a establecer con carácter uniforme el mínimo de derechos que el ex- te asuntos que pueden interesarle Y esa es, por contraste, la originalidad tranjero pacífico debe disfrutar donde quiede la postura mental del español, que no se r a que se halle, de modo que pueda vivir, considera, salvo en el arte de torear, supeE s p l é n d i d o s u r t i d o en coches y trabajar en su profesión, adquirir bienes de rior a su visitante o a su huésped extrantodas clases y disfrutar de los beneficios que jero. Pero inferior tampoco. E n ese punto las leyes otorgan a los ciudadanos, siempre difícil, en el sentimiento, más que en la que por su parte no eluda la obligación de conciencia, de la igualdad humana, está la contribuir al sostenimiento de las cargas púprofunda elegancia de una actitud que llega blicas. al límite de la obsequiosidad y no frisa en eí servilismo. Hermán Paul- -el ilustre d i Aunque no se haya especificado, presumo bujante francés- -había permanecido algunos que se intentará resolver el conflicto en que días en la Mancha, tomando apuntes cara se encuentran los que, habiendo huido de su ilustrar una edición del Quijote, que ha repaís natal, por motivos políticos, pierden la sultado maravillosa. A l regreso de las lagup r e s e n t a e n G R A N V I A 18, protección de sus autoridades diplomáticas y nas de Ruidera olvidó o tuvo dificultad en MADRID consulares y se ven en la imposibilidad de allegar provisiones de boca. Viajaba con reconstituir sus documentos de identidad perotras personas, v todas comenzaban a sensonal, con todos. los inconvenientes que setir hambre y sed, v la inquietud de no pomejante situación implica. Pero, aun reduder aplacarlos, hasta que llegaron a ía caseciendo a esos extremos la materia de las neta de un peón caminero. Nada podía el pogociaciones, ¿será posible llegar a un acuerbre hombre ofrecerles; pero salió a buscar, do? Y suponiendo que se legre, ¿se habrá v al cabo de un rato volvió aportando un hecho más fácil la vida de los que, por su melón que se había procurado, y era, o parevoluntad o contra ella, tienen que vivir en ció a los viajeros, delicioso. tierra extraña? pece a su certeza. Unas veces es la potencia naval o militar lo que ha dado a los otros una idea desmesurada de sí mismos; otras, la prolongada prosperidad económica. Apenas se examinan los libros docentes que se destinan a la infancia, se comprende cónio se ha formado en cada país esa certidumbre. N o hay pedagogía nacional que no insinúa la idea de oue el Sumo Hacedor, puesto a a, N o hace daño fumar tarea de crear la especie humana, eligió una alternando con vuestro tabaco el de los arcilla especial para elaborar al pueblo cuyo Cigarrillos refrescantes M RZ es el idioma en que cada historia está escrit a de tales excelencias le dotó, tan bravo, inteligente y virtuoso le hizo. Hasta en los Hopital (estómago) Estados Unidos, que son una fusión de las Célestins (ríñones) demás razas, se está fomentando en las maGrande- Grille (hígado) sas populares esa vanidad nacional, v el son las aguas minerales más superiores y de hombre bueno y valeroso que interviene en mejores resultados tomadas a domicilio. todos los films cinematográficos es siempre, i iiim MMiiiaawM MMMli aunque la acción se desarrolle en el A s i a Central, un yanqui. L a convicción de pertetil público debe leer diariamente necer a un pueblo preferido por l a divinidad 110 es sólo de los triunfadores. A través da nuestra sección de anuncios por la adversidad la han poseído los judíos. L a tienen el chino nacionalista y el bolchevipalabras clasificados en secciones. que ruso, que no cree en D i o s pero está convencido del destino revolucionario proviE n ellos encontrará constantemen- dencia! de su raza. dad con que en todas partes se recibe al extranjero. Como no hay un aparato de precisión que mida esas gradaciones de la consideración ajena, es claro que estos asertos pueden negarse o discutirse; lo que no em- VICHY E l único pueblo donde la condición de extranjero favorece y no perjudica, es el nuestro. Muchas veces me he preguntado dónde se halla el origen de esa singular aptitud que el español medio tiene para sentir hacia el hombre de otra nación, no ya respeto, sino secreta admiración y simpatía. ¿E s una involuntaria prueba de humildad, indicio de que a todo sujeto de distinta raza se le atribuye inconscientemente alguna manera de superioridad sobre el propio admirador indígena y sus coterráneos? ¿Consecuencia de cierta curiosidad novelera que el viajero desconocido suscita por el prestigio que la lejanía da a su pais y la ignorancia de su vida anterior a su persona? E n las ciudades de! litoral hay colonias extranjeras constituidas por empleados marítimos y traficantes. Los que las componen necesitan poco esfuerzo para, apenas llegados, frecuentar la mejor sociedad del punto en que se instalan. A menudo esa simpatía general con que se les acoge resulta justificada. Pero no se espera que el tiempo transcurra para sentirla y mostrarla. E l recién llegado se la encuentra al desembarcar, como un don que la gente le hace, sin esperar que lo merezca, o crrao mi tributo a que fuera acreedor por su mera extranjería. y r e c o m i e n d a a los niños que e s c r i b a n p r o n t o a los REYES rrani iiro Alvares MAGOS Constan lina TVcs vemos favorecidos te con innumerables cartas, diariamenen que ini- los lectores de A B C exponen ciativas de ellas y observaciones, oportunas posible y muchas plausibles. JVo siéndonos te centestar pondencia, municantes materialmencorresco- a tan copiosa rogamos a nuestros que reciban con estas Quien haya andado un poco por el munlineas nuestra disculpa y no interdo civilizado habrá tenido una experiencia diferente, y cuant más cultivado fuera el ia falta de medio que abordase, más sensiblemente ha- preten a descortesía brá percibido- -a despecho de toda la corterespuesta particular. sía- -esa convicción de l a propia süperiori- 1 ¿Cuánto es? -ie preguntó el famoso artista al marcharse. -E s o no vale nada- -replicó el campesino. Y todos los esfuerzos resultaron vanos para hacerle aceptar una remuneración. N i el automóvil, ni la vitola de los excursionistas, ni su exótico acento fueron bastantes para despertar su codicia. E n ayudarles con diligencia, sin conocerles, mostró humildad, v dignidad en no cobrarles. ¿H a y modo más discreto de hacer ver que no se es inferior a quien se sirve? Ejemplo vivo de hospitalidad homérica, que, por su espontaneidad y frecuencia en nuestra tierra, quizá extrañará ver subrayado. Aquel hombre tal vez no sabía leer, pero cumplía con naturalidad r i tos hospitalarios de su raza. ¿Qué disposiciones coactivas ni qué Tratados podrán suscitar en el alma de un pueblo orgulloso a codicioso esta disposición de indnlgenc a desinteresada hacia el extranjero? Y aunque las leyes lo hagan igual, cómo podrá aquél dejarse de sentirse extraño cuando perciba la sequedad o la hostilidad del ambiente que le rodea? L o que habría que modificar no son las leyes, s no la sensibilidad y la mentalidad de las gentes. Aquéllas son impotentes para crear lo que no se ordena ni se paga, el gesto amistoso, la sonrisa pronta, la cord alidad sin palabras: 1o que hav de profundamente civilizado en ese rasgo del peón analfabeto, que podría ser cómico v es todo un símbolo de fraternidad humana. JuáN P U J O L
 // Cambio Nodo4-Sevilla