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MADRID- SEVILLA 13 D I C I E M B R E D E 1 9 29. SUELTO NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO DO. N. ILUSTRAVIGÉ 0 AÑO 8.413 SIMO QU INT O R D A C C I O N P R A D O D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: M U Ñ Q 2 O L I V E líneas entrecruzadas. Jacinta ha penetrado siglos de Cristianismo, figura, por lo menos en la ancha estancia y ha ido corriendo ha- nominalmente, entré los adeptos de su Divicia José Moreno Villa; el poeta se ha pues- no fundador, e algo que no puede menos de to un dedo en los labios y le ha indicado afectar gravemente a todo corazón generoso, Jacinta con la mirada que estuviera atenta a lo que persuadido de que sólo en el ideal cristiano Jacinta; Jacinta, la Pelirroja, estudiada, allí pasaba. Jacinta, tan reidora, tan inquie- ha de encontrar la especie humana el nivel descrita, examinada minuciosamente por José ta, tan exuberante, se ha quedado inmóvil y más alto y definitivo de su espiritualidad. Moreno Villa, en un poema en poemas. ha contemplado a los poetas con sus carta ¿Cómo extrañarse, pues, de que el llamaJacinta, que es alta, esbelta, garrida; con bones y tiralíneas; parecía no comprender. do como nadie a representar aquel ideal la melena larga y roja; las pestañas luen- Sí; decididamente; nos lo dice Moreno cristiano, a definirlo y realizarlo progresivagas y suavemente enarcadas; los ojos ras- Villa; Jacinta comienza a no comprender. mente en el mundo, sienta más vivamente gados; cuando los entorna, por el resquicio ¿Cómo su sensibilidad, tan impetuosa, se que nadie también la angustia de es, e especse filtra una lucecita de malicia, al mismo puede avenir con todo un mundo de intelique todavía nos ofrece la mayor tiempo que los labios bermejos están con- gencia abstracta? ¿Cómo en la turbulencia táculo sus pueblos sumidos, intelectual y parmotraídos con un mohín infantil. Jacinta, que de las sensaciones que Jacinta gusta, con ple- te de va de prisa por la calle; le gustan los jar- na voluptuosidad, puede haber lugar para ralmente hablando, en las sombras de la muerte? Comprometido el Cristianismo, el dines, y más los busques intrincados. Está la concepción puramente intelectiva? Catolicismo en especial, en la obligada lucha leyendo en un libro- -de algún poeta- -y de Y ésta es la nueva poesía: una alquitara pronto lo cierra y se marcha al tomillar. de la sensibilidad; una alquitara, donde en- con sus enemigos internos, se halla expuestí Dónde está este tomillar de que nos habla tra, por una parte, el mundo sensible, y to a perder de vista la divina consigna del Moreno Villa? Un tomillar Heno, natural- sale por otra ya perfectamente depurado de enseñad a todas las gentes con que naciera a la vida, y que, si nunca ha dejado de mente, de tomillos con sus florecitas fragantes; también crecen en la ladera del mon- sensibilidad. José Moreno Villa, en su poema mantenerse enhiesta para la selecta y heen poemas Jacinta, la Pelirroja, nos ofre- roica vanguardia de sus misioneros, parece te romeros, espliegos, cantuesos; se puede correr, triscar, saltar por la alfombra flo- ce una muestra del nuevo arte de poesía. De haberse embotado en la conciencia de las rida y olorosa. Tacinta corre de un: lado a rezumo de imágenes, podríamos calificar su masas creyentes, excesivamente dominadas otro; coge ramitas de tomillo y las mastica estética. Las imágenes de la realidad sen- por el laudable empeño de proteger su fe an momento; la flor de la silvestre planta sible han sido tan alambicadas, que ya no personal, y. menos atenta a las imprescriptiaparece entre sus dientes de puro marfil. Ja- queda de ellas sino la esencia. Ejemplo cu- bles exigencias del apostolado mundial. -E l cinta corre por el tomillar y piensa de repente rioso del procedimiento es el poema titulado Papa las saca de su actuación puramente -todo es repentino en Tacinta- -que ha de Cuadro cubista. Con esta poesía podríamos solariega, brindando a su dormido celo la incomprar un Picasso; pero ha de ser un hacer el experimento de ir poco a poco re- mensidad de la mies aún por recoger, frenPicasso blanco, rosa y azul. Además, ¿cómo trocediendo en la evolución, hasta llegar a te a la escasez de los operarios. Jacinta no ha de ir a Nueva York? Desde tener ante, nosotros todas las imágenes en Pero el problema del proselitismo cristiael aromado tomillar, en un vuelo, a Nueva su forma primitiva. A l igual que el poeíYork, pasando por entre las nubes, contem- ta ha ido extractando, nosotros podríamos no en el mundo, aún substraído a su influenplando desde arriba los pueblecitos y los ir desextractando; lo mismo que Moreno Villa cia, no es sólo un problema de celo; lo es mares inmensos. Una carcajada le hace ha ido haciendo pasar por el alambique la también de inteligencia y de método. Porque echar hacia atrás el busto; el busto suave realidad, nosotros podramos hacer que tor- no todo ese mundo no cristiano se halla freny elegantemente combado; Jacinta se ve cor- nara a su estado no manufacturado. Y sólo te al Cristianismo en iguales condiciones de tejada por un novio español y otro inglés; así veríamos patentemente todo el proce- preparación, de resistencia, de distancia eslos dos, naturalmente, serán barbitaheños; so de esta estética, que se afana en quitar piritual. Desde la turbamulta de tribus, tola melena roja de Tacinta con las barbas sensibilidad a la poesía. ¿Quitar sensibili- davía esclavas de las más groseras superstirojas de los dos amadores. Pero todo se dad? Cuidado, queridos poetas. La sensibi- ciones animistas y fetichistas, hasta los puedesvanece como en un sueño; ahora Tacinta lidad humana es como un imán poderoso; blos como la India, o las naciones cual Chise ve en una sala llena de gente; todos mi- poco a poco, una porción de ligerísimas l i- na o el Japón, que en tantos aspectos figuran ran hacia el escenario, y Tacinta también. maduras se remueve, se agita, marcha hacia ya en las avanzadas de la cultura, ¡qué giel poderoso imán. Esas limaduras son la ra- gantesca gradación no t ofrece ante el exEn la escena, planos y colores violentos. zón abstracta. Se ha luchado por desensibi- plorador, que, de no advertirla en su labor Cubos y líneas que se entrecruzan. Tacinta. lizar el arte, y lo que habéis hecho, queridos ds propagandista, habría de verse abocado después de comprar un Picasso, estudia el poetos, es crear una nueva sensibilidad. Una irremediablemente a un fracaso! teatro ruso. Tomillar, Picasso, teatro ruso, nueva sensibilidad que va a servir durante Se destaca, no obstante, en el gran sector naranjas mordidas y rezumantes, ruido, de mucho tiempo a esta pobre especie hum. ina, de Humanidad que permanece ajeno al nomnueces que Tacinta ha cogido en una umbro- que encuentra su placer y consuelo supre ios bre cristiano. el caso excepcional del Islamissa noguera, cajcajada, movimiento de la ca- en la poesia. mo. Excepcional, digo, por haber hecho su beza que hace ondear las rubias guedejas. José Moreno Villa alquitara y depura la aparición en la Historia muy dentro ya de la Jacinta ríe y vibra; sus ojos relampaguean realidad sensible; llega hasta evitar, pros- Era Cristiana; excepcional también por su de inteligencia. cribir, rechazar todo epíteto, todo adjeti- pretensión, derivada de aquella posteridad, ¿Lo comprende todo en la vida Tacin- vo. E l imperio seco y escueto del substan- de haber superado la cultura cristiana, y, por ta? Poetas; los poetas de España. Jorge Gui- tivo; la imagen en su última y más refinada ende, recibido la misión divina de converllen, puro, inmóvil en medio de la vorági- esencia. Y sin embargo, leed Jacinta, la Pe- tir a la nueva religión a 1 á universalidad de ne, con un lirio en la mano, al igual que si lirroja: la sensib lidad va borbollando entre las gentes. Agregúese esto que semejante fuera una estatua de alabastro. Pedro Sali- los versos como un agua cristalina entre las conversión había de venir, más aue por la nas, grave, con una balancita de oro, en que blancas piedrecitas. fuerza ds la razón, por la razón de la fuerva pesando la inteligencia y la sensibilidad. za, con el reguero de odios y de luchas oue AZORIN Rafael Alberti, inquieto, azogado, quitándosemejante procedimiento siempre entraña: le el azogue a todos los espejos; pasando la únanse a todo ello los cataclismos públicos vida entre el Azogrueio de Seg- ovia v las v nacionales, con las consiguientes reacciominas de Almadén. Federico García Lorca. nes ofensivas, oue la pujanza conciuiVadora con la mano en el picaporte de la puerta para C R I S T I A N I S M O E I S L A- del Islamismo hubo de producir en el seno entreabrirla y marcharse a la fácil facilide los pueblos cristianos, y se comprenderá MISMO dad o de puntillas para alcanzar de un apalo sing a ar de la posición en que, aún hoy rador, como un niño, sin que lo vea nadie, en día, s? hallan enfrentados e Cristianismo un merengue, el merengue de la populay el Islamismo, aun en el pacífico v espiriSíntomas de aproximación ridad. Poetas de España; con tiralíneas y cartabones; frente a anchurosos pliegos blanSabido es que, entre tas preocupaciones sa- tual palenque de sus gestas doctrinales. cos; trazando líneas y formando cubos, lientes del pontificado de Pío XI, la del aposPor eso revisten especial interés los sínrombos, triángulos. De pronto, los pliegos tolado misional ocupa un lugar de preferen- tomas que en el horizonte actual se advierse transforman en nubes: luego las nubes en cia. Pensar que de los dos mil millones de ten de cambios de modalidad en la actitud cumbres nevadas; después, las vumbres en hombres que, aproximadamente, pueblan el de irreducible antagonismo en que tradic iovellones niveos, que van rodando entre las mundo, apenas una tercera parte, tras veinte nalmente parecían haberse colocado los dos LOS POETAS t 1
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