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CÓRDOBA. MONTERÍA E N L A M A T A ROMÁN, CON LAS PIEZAS Q U E COBRO, (FOTO SANTOS) m EVO K c- v v A KAUOSO E. X MATADOR DE TOROS D- RICARDO TORRES, sectores de Humanidad que cuentan con mayor número de adeptos a un ideal religioso Estos síntomas, claro esta, no afectan, desde luego, al contenido doctrinal de este ideal, pero sí, y muy sensiblemente, a esa cordialidad y suavidad de sentimientos personales y raciales, de procedimientos de acción, de recursos de táctica, sin cuya feliz preparación se malogra tan a menudo el éxito de las doctrinas más excelsas, y que por sí solos constituyen el mejor salvoconducto de penetración en un alma agriada o recelosa. Ante todo, un cambio en las relaciones afectivas. A los antiguos sentimientos de irreconciliable hostilidad que, pese a ios mismos imperativos religiosos, se imponían a moros y cristianos como secuela de sus enconadas luchas, tiende poco a poco a substituirse un ambiente de serenidad, de mutua comprensión, de simpatía, que en el lenguaje cristiano se llama sencillamente caridad, esa caridad de la que Cristo a nadie excluía, pero que a veces parece eclipsarse en la actuación de muchos que llevan su nombre y aún aspiran a extenderlo. A l arzobispo de Cartago, monseñor Legraive. decían recientemente los notables musulmanes de su ciudad, al pedirle la fundación de un colegio para sus hijos: Así íes enseñarás los Mandamientos de Dios, que son buenos para todo el mundo; y las máximas de la moral, tomadas del Evangelio, que nunca les estar á n de sobra Y el bey de Túnez, felicitándose ante el arzobispo monseñor Lemaitre de sus excelentes relaciones mutuas: Tú lo has dejado todo por venir hasta nosotros tú nos comprendes y nos amas, y por eso te respetamos y te amamos L o que nos separa de vosotros- -refiriéndose a los europeos- -no es precisamente la religión: es más bien la falta de religión ¡Qué lección para los que, entre nosotros mismos, parece condicionar nuestra actuación en Ma- rruecos con el abandono de toda preocupa- en opinión de nuestro gran arabista citado, ción religiosa! aún la cultura filosófico- teológica, que a tal Pero, al mismo tiempo, ¿cómo no recoger altara raya en ¡a sistematización escolásel verdadero sentimiento de esta preocupa- ¡tico- cristiana, no sería ajena a toda filiación ción, de las palabras tan noblemente crisíia- ¡ae su precedente y en buena parte, coincinas con que monseñor Vielle, vicario apos- j dente especulación musulmana. ¿P o r qué no tólico de Rabat, caracteriza el espíritu del ¡utilizar, pues, tantos lazos de afinidad para apostolado entre los musn manes? Debe- j la mayor eficacia de esa labor, verdadera mos- -escribe al director de Le Maroc Calho- I penetración pacífica del Cristianismo en el Uque- -partir del principio de que ios mu- ¡mundo musulmán, que se ofrece a la consttlnianes creen, como nosotros, estar en po- (ciencia católica como la gran tarea del sesión de la verdad, desean conocer! a doc- i presente? trina que pudiera oponérseles y están dis- j Comentar la parte que en tamaña empresa puestos a admitirla si se les convence de su pudiera corresponder a España, en cuya hisverdad... Seamos, pues, justos. Achuramos I toria floreció el islamismo con máximo esla buena fe. Tratemos a los musulmanes como j plendor, para hoy beneficiarse a su vez de hermanos en Dios... Evitemos las preven- nuestra tutelar influencia en las vecinas ciones, los prejuicios, la parcialidad que tierras del Mogreb. tema es que nos llevaría censuramos en los demás. N o seamos ja- demasiado lejos. Quede a la consideración más hostiles por sistema. X o afirmemos sino de nuestro brillan e núcleo de arabistas mediante pruebas, y jamás con acritud. -uno de los florones de la ciencia patria E n una palabra: penetremos en el alma de que más nos acredita ante el extranjero- los musulmanes para conocerla bien. Ame- no menos que a la de nuestros gobernanmos esta alma y la conquistaremos, porque tes, sin cuya eficaz ayuda fuera e s t é n el ellos aman la verdad y nosotros la po- esfuerzo de investigadores y propagandisseemos tas por irradiar en mies ra zona islámica Tras esta introducción cordial y atectiva, de protectorado la luz de la civilización crisheraldo obligado de todo aposto ado since- tiana. ramente cristiano, urge también, a juicio JUAN Z A R A G Ü E T A de los modernos misioneros cerca del Islamismo, restablecer con él los puntos de contacto doctrinal que nunca debieron perderse. Porque, lejos de hallarse el Cristia- A B C EN ALEMANIA nismo y el Islamismo- -como se imagina fácilmente el prejuicio popular, agravado por el sedimento de seculares luchas- -en ¿H a c i a un nuevo gran partido los antípodas de la creencia religiosa, su centrista? grado de afinidad es tal que- -nos dice don Miguel Asín en el prólogo a su traducción Cuando Hugo Preuss consiguió introdude El justo medio de Algaze! mirado de cir la institución del plebiscito en la Conscerca (el Islam) más eme una religión apar- titución de Weimar- -de la cual el eminente te, diríase que es una herejía cristiana, nfix jurista y político demócrata fué padre inteta de aníiírinitaria y de arriana M á s aún, lectual y principal redactor- no sospechó 1 1 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla