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ABC. VIERNES 13 DE DICIEMBRE DE 1929. E D I C I Ó N DE ANDALUCÍA, PAG. 6 probablemente que había de llegar un día en que los enemigos de a democracia tratarían de servirse del arma plebiscitaria para íar el asalto a las instituciones democráticas. U n a muerte prematura le ha ahorrado la sorpresa de tener que asistir, como testigo presencial, a tan extraordinario espectáculo. L a campaña plebiscitaria contra el plan Young, organizada por iniciativa de Hugenberg; jefe del partido nacionalista v pontífice máximo del radicalismo derechista, no es, en el fondo, otra cosa que el aprovechamiento táctico de una coyuntura estimada como favorable para desencadenar un movimiento popular contra- las instituciones republicano- democráticas. E l método de combate escogido por Hugenberg lo delata a las ciaras. E l proyecto de ley sometido a referéndum no se limita, en efecto, a rechazar el plan Young. Prevé, además, la condena por alta traición de los ministros que pongan su firma al pie del mismo, y, de un modo indirecto, acusa de traición al propio presidente Hindenburg, puesto que a él corresponde sancionar eventualmente los proyectos de ley que, para la ejecución del p an Young, sean, aprobados por el Parlamento. Y no es posible imaginar la subsistencia de un régimen cuvos principales representantes hayan sido declarados traidores a la Patria por veredicto popular. r E l público debe leer diariamente nuestra sección de anuncios por palabras clasificados en secciones. E n ellos encontrará constantemente asuntos que pueden interesarle Claro está que la acción iniciada por H u genberg- -acción que ni cuenta siquiera con las simpatías unánimes del gran partido nacionalista que Hugenberg dirige- -no tiene ¡a más remota probabilidad de éxito. A duras penas consiguieron los organizadores del plebiscito contra el plan Young reunir en el referéndum preliminar establecido por la Constitución el número de votos necesario- -l a décima parte del Cuerpo electoral- -para llegar a la celebración del plebiscito definitivo. N o llegaron a sobrarles más allá de 100.000 votos. A sus desesperados llamamientos en favor de la libertad del pueblo alemán contestaron las nueve décimas partes del pueblo alemán con la indiferencia y el silencio. E n Renania- -la región alemana donde es natural que el deseo de libertad sea más vivo- el fracaso del referéndum fué imponente. Se abstuvieron de votar, como promedio, el 97 por 100 de los electores en ciertas ciudades, el 0,9 por 100, y hubo poblaciones que devolvieron las listas de inscripción sin un solo nombre. Q u é ocurrirá el día 22 de diciembre, fecha fijada para la celebración del plebiscito definitivo? N o es difícil vaticinarlo en términos generales. Puede darse el caso de que el carácter secreto de la votación (el referéndum preliminar se lleva a cabo por inscripción púb ica) determine un ligero aumento en el número de votantes. Puede darse también el caso deque, ante la absoluta inutilidad del movimiento, patente a estas horas para todo el mundo, cunda el abstencionismo y no se llegue a obtener siquiera la c i fra de votos reunida para el referéndum. ¿Pero qué más da? Para que el plebiscito tuviera resultado positivo sería preciso que en él tomara parte la mitad del Cuerpo electoral, es decir, 20.639.449 electores exactamente. Nadie admite, ni en sueños, l a posibilidad de que ocurra tai cosa. Esto no quiere decir, sin embargo, que! a agitación a que está dando lugar el plebiscito contra el plan Y o u n g haya de extinguirse sin dejar rastro en la vida política a emana. Abundan, al contrario, los indicios de que este rastro será profundo y duradero, aun cuando del todo disconforme con los planes de Hugenberg y de los e ementos radicales derechistas. L a campaña demagógica llevada a cabo con motivo del plebiscito ha dado el único resultado que en buena lógica podía dar, resultado que las recientes elecciones municipales en Prusia y Sajonia han puesto claramente de manifiesto: los partidos extremistas, los racistas o socialistas nacionales de Hitler y los comunistas han sido los únicos en sacar provecho del estado de agitación creado en una parte de las masas políticas, y este hecho ha contribuido á aumentar el descontento con que los elementos conservadores moderados del partido nacionalista han visto desde un principio la actuación radical de H u genberg. L a posibilidad de que estos elementos lleguen hasta la secesión existe, como existe también la posibilidad de que se establezca un contacto cada vez más íntimo entre el partido popular y el partido demócrata, pasos preliminares para llegar a la constitución de un nuevo gran partido de centro con fuerza numérica suficiente para ejercer sobre el gobierno del país una i n fluencia decisiva. ALFREDO MANES Berlín, diciembre de 1929.
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