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ABC. D O M I N G O 15 D E D I C I E M B R E D E ig 29. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 41. RASTRO D E L DÍA A r d i d e s del hambre L a función crea, el órganoj- elhambre crea el ingenio. Cuando se nos castigó a sufrir un- hambre eterna, intermitente e inaplazable, el hambre creó por instinto el órgano que necesitaba. Creó el ingenio. Luego, el ingenio se convirtió en moneda circulatoria, y llegamos nosotros a olvidar que l a función diaria del hambre se satisfacía con el órgano subsidiario del ingenio. Órgano propio, exclusivamente colocado al servicio de las ganas de comer. Y aunque sabemos de muchos ciudadanos que, no teniendo para v i v i r comen todos los días y se pasan l a vida comiendo, gracias a la moneda imponderable de su ingenio, seguimos, torpemente afianzados en el prejuicio de que necesitamos el arma del dinero para matar el hambre. Los procedimientos, más en boga para comer sin necesidad deXdinero son muchos y muy conocidos. Recomiendo al lector un mes de aprendizaje en l a escuela picaresca de nuestros clásicos. Y si quieren una lección moderna, la del caballero de Budapest a quien busca estos días l a policía húngara. U n caballero desconocido, cuyo ingenio es, sin duda, extraordinario y envidiable. U n caballero que merece mejor plato y rr jor mesa que. la mayoría de los hombres adinerados. Porque tiene también más i n genio. Su procedimiento es muy sencillo: Busca en la calle un niño cualquiera y le pregunta si tiene hambre, y como los chicos de la calle siempre tienen hambre, lo lleva consigo a una casa de comidas, a condición únicamente de que i- llame de vez en cuando con el dulcísimo nombre de papú. U n a vez a la mesa, pide alimento para los dos, y al concluir los postres, llama al camarero, pide la nota, se registra los bolsillos y M e he dejado en casa la cartera- -exclama- voy corriendo por ella, y aquí dejo al rapaz. A l poco tiempo, el rapaz contesta a los camareros que desconocía a aquel hombre tan noble y generoso. Y llora... L l o r a al padre desconocido, que le dio caricias, sonrisas, pan, carne, vino, dulce, f r i t a y café, sin exigirle otra cosa que la emisión frecuente de este piadoso vocablo: P a p á L l o r a a l tapa nuevo, tan ignorado como el viejo; huérfano que dejó de serlo en una comida rbundante y extraordinaria. L l o r a al papá que supo darle un momento la visión verdadera del lujo, de l a opulencia y de la felicidad. Toda la vida guardará el chico huérfano y desarrapado la merccsria de una comida tan suculenta y de un c. jallero tan generoso. T a n generoso y tan noble. Porque, si el ingenio se ha hecho para matar el hambre, y la nobleza para esparcir el bien. entre los necesitados, ¿quién más noble y más ingenioso que el caballero de Budapest, a quien persigue como ladrón la policía? -TriveUn. LA -i V Q U E T E H A DAO ESE MENOS Q U E DIEZ- NA MERO PESETAS! PROPINA RECAo PESETAS D E PARTICIÍ- ACION EN EL NUDIEZ S E Ñ O R P O R EL D E S U TELEFONO. bertades, gracias a la Revolución francesa, pero no podían lavarse. Antes no ¡usaban el agua; ahora leen en algunos periódicos que no pueden usar de la libertad. ¡Tremenda cumplicación la de la vida de estos pueblos apartados del ferrocarril! Los vecinos, en su sencillez, no abarcan tan magnos problemas. Son ellas, las vecinas, las que no vuelven de su- asombro al contemplar el chorro abundante de agua cristalina, que mana de la fuente. ¡Torpes mujeres! d e s conocen aquello de primum vivere, con que ya los romanos habían aclarado tan oscuros problemas antes de que las generaciones se entretuvieran en edificar- E l Coronil. MonteUano. Vuelven los olivos, perdidos durante el trayecto a Coronil. Padecemos la sugestión de que toda la. tierra está plantada de olivos. Y bueno está un olivo, y cien olivos, y mil olivos; pero, ¡trescientos millones de olivos! Los viajes deforman monstruosamente las ideas. A h o r a mismo se presenta la paloma de Noé con una rama de olivo en e l pico y la soltamos un perdigonazo... TVÍontellano, villa rural, está agitada por una idea del momento. ¿El precio del acei- PAHA T REGALOS í, BUENOS DE Y BARATOS PRECIOS MADRID PERFUMERÍA PUEBI A, TODOS PERFUMERÍA, POR TIERRAS LUZAS ANDA- EL, M E J O R C A L Z A D O SIN DISCUS I Ó N doscientos modelos nuevos. E K Al! P r i m u m vivere... El Coronil. Júbilo en E l Coronil por Ja traída de aguas desde el Castillo de la Aguzadera, situado a media legua del pueblo. 1 Cuántos años le ponemos de existencia al simpático pueblo de la comarca utfe- rana? ¿Diez siglos? ¿Veinte, siglos? E l argumento no exige tener a mano el diccionario geogáfico; es lo misino. Varios cientos de años sin agua, que manaba a. media. legua dér pueblo. Los vecinos gozaron de los derechos del hombre y de todas las l i- CONFEDERACIÓN SINDICAL HIDRÓGRAFO DELEBRO C O N C U R S O N U M 52 PROYECTO GENERAL, REFORMADO, D E L TRAMO TERCERO D E L CANAL D E MONE. G. ROS Acordado este concurso por la Junta de, gobierno, las condiciones y, modelo de p í e- pasicifiii han sido ¡publicadas en la Gacet a del día 11 del actual. te? ¿Las lluvias? ¿Las elecciones próximas? P o r encima de todo eso está l a asombrosa persistencia de la Lotería en favorecer con su suerte al inmediato pueblo de E l Coronil. Parece ser que en E l Coronil entra más dinero del que sale, relacionado con l a Lotería. Y ante esto, ¿qué? Aquí tropezamos con una obra magna, debida a un hijo de Montellano: D. F e r nando Ruiz Ramos, quien, antes de morir, dispuso en su testamento la edificación de un asilo que está levantando su viuda, l a séñora doña E l i s a Bazagoiti. Esta nueva construcción completa la obra iniciada, por doña Jerónima Ramos Martel, quien legó su casa a las Hermanitas de l a Cruz y en la cual sostiene un orfelinato D. José Ruiz. Orfelinatos, donantes, nuevos asilos... También vemos aquí un chorro de agua limpia, transparente; más transparente todavía que l a del Castillo de la Aguzadera. Vittamteva de las Minas. ¿Qué es esto? H a cambiado el paisaje urbano. N o más rodas empinadas y erizadas de cantos rodados callejones pedregosos, balsas de negro alpechín en las calles, donde las mujeres recogen la nata grasienta- -las b o r r a s que han de revender para la fabricación de jabón. Villanüeva de las Minas es una ciudad; naciente, pero es una ciudad. Calles rectas, edificios obedientes a un plan arquitectónico; gran iglesia moderna, magníficas escuelas, buen casino, hoteles o villas destinados a vivienda. A l fondo la grúa, el t i n- glado y el ascensor del pozo número 5. Más allá los lavaderos de carbón, las vagonetas, el tren minero, la. alta chimenea de. ladrillo, fea y negra, pero alá que Sevilla, como uña graciosa ama de casa, ha colocado detras el elegante- terciopelo azul de su cielo... Villanüeva de las Minas es de l a Compañía de Madrid, Zaragoza y Alicante. D e c i mos que es de la Compañía, porque toda l a vida está én los agujeros oscuros por donde se extrae el combustible para sus locomotor ras. Dicen aquí que las minas de l a Reunión suministran el mejor carbón de España, carbón que no se vende, que es sólo destinado a parte del tráfico. Aquí residen el ingeniero francés nionsieur Juvenal y los ingenieros españoles señores Góniez Torga, Gómez Ac. eyedo y R i m a los ayudantes señores Encinas, C o r dero, Serrano, González y Muley, y b w a