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ABC. M A R T E S 17 D E D I C I E M B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 ABC ñl EN CHILE chico Undurraga E l almirante Chester, de la Armada norteamericana, ha salido a las aventuras de la gran publicidad, a raíz del movimiento de tierra en la zona guatemalteca que ha afectado al proyecto de apertura de un nuevo canal interoceánico en la región nicaragüense- costarricense. Se atribuye el almirante Chester la paternidad de un proyecto por la vía fluvial del Atrato, en Colombia. Y de acuerdo con esa su pretendida paternidad, aconseja que se deje a un lado el comprometido trayecto nicaragüense, expuesto a los desmanes de las erupciones volcánicas, que tantas víctimas acaban de producir, adoptando l a ruta colombiana. Falta saber qué cara pondrá Colombia en presencia de la nueva amenaza yanqui- -Remeniber Panamá- siendo de esperar que esta vez todo el continente hispánicoamericano se apreste a l a defensa de la libertad y l a propiedad territorial de la vieja y culta Nueva Granada; pero, mientras se adelanta en este negocio, de que los. primeros disparos son el consejo Chester y la consideración de la administración americana (léase Gobierno estadounidense) no estará fuera de lugar proclamar muy alto, para que se unlversalice l a noticia, que el dueño de l a idea, el iniciador del proyecto, el hombre que estudió primero la ruta del Atrato, fué el chico Undurraga, chileno, nieto de un vasco español, ingeniero sagaz y genial, tan pequeño de estatura gomo grande de ánimo y de pensamiento. Undurraga, por obra de sus inquietudes espirituales, que le convertían en un andariego impenitente, acuciado por el morbo de la curiosidad nunca satisfecha, dirigía unas importantes obras portuarias en Iquique, puerta del desierto tarapaqueño. cuando un buen día, al finalizar los trabajos que se ejecutaban bajo su competentísima d i rección, desapareció de Chile. No pasó mucho tiempo sin que se averiguase en qué andanzas estaba nuestro amigo. Y la noticia no nos produjo sorpresa alguna. E r a muy del chico Undurraga la genial concepción. Verán ustedes en qué se había ocupado nuestro atrevido amigo, sin más concurso que su personal audacia y su valor a prueba de contrariedades. Solo, ayudado únicamente por su voluntad indomable, se lanzó, como un nuevo español de los tiempos de Carlos I de España y V de Alemania, a la exploración del río Atrato. N i la Naturaleza inhóspita, ni los más peligrosos obstáculos, ni la falta de medios para salir airoso de tan comprometida empresa, pudieron detenerle ni hacerle desistir. A l cabo de mucho tiempo- -más de un año- -el bravo ingeniero y explorador llamó a la puerta de la Legación de Chile, en C a racas. L a visita tenía un solo objeto: pedir al ministro de Chile ante el Gobierno venezolano que le presentara oficialmente al Gobierno de Colombia, ante el cual estaba también acreditado, con el fin de darle cuenta del resultado de sus estudios sobre el terreno, estudios técnicos, que demostraban la posibilidad, mejor aún, la factibilidad de construir, a menor costo, y más rápidamente, un canal que superase totalmente, en condiciones favorables, al de Panamá, en construcción. P o r ese canal se iría del Atlánti- co al Pacífico, atravesando el territorio colombiano, al amparo de la soberanía colombiana, sin mediatizaciones extrañas y sin i n trusiones indignantes para un espíritu educado en la majestad de l a altivez racial. E l diplomático chileno, ante un requerimiento semejante, se desconcertó. Previo que surgirían complicaciones diplomáticas, y no se atrevió a satisfacer los insistentes ruegos de Undurraga. Las previsiones del diplomático tuvieron una inmediata realidad. Comentando el suceso, que resucita el a l mirante Chester, que quiere ahora, después de veinte años de la iniciativa de Undurraga, aparecer como autor de la idea, dice un periodista chileno: E l hecho es que- -como consecuencia de la presión yanqui sobre el Gobierno de Colombia- nuestro compatriota vio que su iniciativa se malogró por completo, y. el hombre (Undurraga) hubo de regresar al país, enteramente desilusionado, después de haber perdido en la temeraria empresa un esfuerzo, extraordinario Hará cinco años que v i en Valparaíso a Undurraga. M e dijo que meditaba algo de un efecto sorprendente. No- he vuelto a saber de él. Cualquier día, de repente aparece con algo que responda a su anuncio. Mientras eso ocurre, yo quiero hacer constar, por lo que pueda suceder, que el proyecto de un canal interoceánico, a base de la cuenca del río Atrato, en suelo de Colombia, es l a concepción genial del chileno Undurraga, para su gloria y para la de su Patria. EL BACHILLER ALCAÑICES Valparaíso, noviembre, 1909. un catarro... y bueno! Una corriente de aire, mi cambio brusco de temperatura, y ya heinos cojido un fuerte catarro de cabeza cono sinfiebre. Abandonado este simple catarro recae sobre el pecho y ya tenemos la bronquitis aguda con sus ataques de tos que molestan al pecho y le impiden dormir. No conviene nunca abandonar un catarro mas de 48 horas; córtelo immediatamente con algunas Pastillas Richelet (verdadera poción seca) mas activas que el mejor de los jarabes. Antisépticas, cicatrizantes, agradables al paladar hacen imposible la vida de los microbios, secando las mucosas facilitando la respiración y no estropeando el estomago. Acción immediata progresiva y duradera DAS verdadera medid Venta n farmacias j droguerías. Filia Vd hoy mismo un folleto Vías Respiratorias qut Sí le remitirá gratuitamente ai Laboraiori. RICHELET, San Bartolomé, 22- 24, SAN SEBASTIAN.
 // Cambio Nodo4-Sevilla